Cabeza de turco: el presidente Petr Pavel demanda al gobierno tras quedar fuera de la cumbre de la OTAN en Ankara

Petr Pavel

La decisión de excluir a Petr Pavel de la cumbre de Ankara tensó aún más la relación entre el presidente y el gobierno, iniciada por el rechazo al nombramiento del controvertido Filip Turek como ministro de Medio Ambiente. Pavel sostiene que el gabinete busca limitar sus competencias y por eso presentó una demanda ante el Tribunal Constitucional.

“Se trata de una decisión sin precedentes y muy desafortunada”.

Petr Pavel y Andrej Babiš | Foto: Jan Handrejch,  Právo / Profimedia

Así calificó el presidente checo Petr Pavel el motivo que lo llevó a presentar una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional. Es que, tras varias idas y vueltas, el gobierno finalmente decidió que el presidente no participe de la delegación que viajará a la cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara en el mes de julio. Los representantes de Chequia serán el primer ministro Andrej Babiš y los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores.

Según el presidente checo, la intención del gobierno es limitar sus competencias constitucionales, por lo que en su demanda le solicitó al Tribunal que determine quién detenta la autoridad para decidir sobre la participación del presidente en la cumbre. Pavel también señaló que la incapacidad del gobierno para llegar a un acuerdo sobre la composición de la delegación perjudica la imagen de la República Checa ante sus socios internacionales y añadió que su responsabilidad es defender las competencias presidenciales no en defensa de sus propios intereses, sino para evitar que, en el futuro, se sigan vulnerando en forma arbitraria.

Petr Macinka y Andrej Babiš | Foto:  Ladislav Křivan,  MFDNES + LN / Profimedia

Está claro que este no es el primer roce institucional entre el presidente y el gobierno que parecen representar dos modos casi opuestos de entender la política y la conducción del país. A comienzos de este mismo año, Pavel se negó a nombrar como ministro de Medio Ambiente a Filip Turek, candidato propuesto por el primer ministro, con el fundamento de que no cumplía los estándares democráticos y de integridad necesarios para ocupar un cargo ministerial debido a que varios medios locales documentaron que Turek había publicado en redes sociales consignas y símbolos asociados al nazismo, además de mensajes xenófobos y extremistas. En ese momento, se abrió un debate sobre los límites de las competencias presidenciales y hasta qué punto existe la obligación de aceptar automáticamente las propuestas del gabinete.

La controversia en torno a Turek derivó incluso en una marcha masiva en apoyo al presidente, luego de que sectores del gobierno lo exhortaran públicamente a aceptar al candidato pese a todo. Es decir que ese episodio ya había tensado la relación entre ambas partes y, de algún modo, funcionó como antesala al actual conflicto por la delegación a la cumbre de la OTAN.

Filip Turek y Petr Pavel | Foto: Oficina del presidente Checo

En este caso, el primer ministro Andrej Babiš justificó la actual decisión de su gobierno por la “especificidad” de la cumbre, centrada en compromisos de defensa que el país no ha cumplido, y recordó que el presidente ya ha realizado numerosos viajes al extranjero, calificando su demanda de “innecesaria”.

Además de haber subrayado que la Constitución le otorga la representación exterior del Estado, el presidente desarmó el argumento de la “especificidad” al poner sobre la mesa su experiencia como jefe del Estado Mayor y presidente del Comité Militar de la OTAN. Y hasta hizo un recuento exhaustivo de antecedentes: a lo largo de la historia, los presidentes checos han encabezado la delegación nacional en 19 de las 20 cumbres de la OTAN en las que el país ha participado, salvo una única excepción por estrictos motivos de salud.