Búnker antihitleriano se convierte en "escenario" de los crímenes del comunismo

La exposición "Crímenes del comunismo" (Foto: Martina Schneibergová)

Un fortín de hormigón que formaba parte de la fortificación fronteriza checoslovaca contra la Alemania hitleriana alberga desde el pasado viernes la exposición titulada "Crímenes del comunismo - el hombre contra el hombre". Los estrechos espacios grises del búnker de Králíky, en el que ni siquiera en el verano caluroso las temperaturas superan los 15 grados, evocan la abrumadora atmósfera en Checoslovaquia entre los años de 1946 y 1965.

"Pido la pena de muerte para todos los acusados", fulmina el fiscal mal afamado, Josef Urválek, en el documental del proceso contra el secretario general del Partido Comunista Checoslovaco, Rudolf Slánský, que se proyecta a los visitantes en la sala más grande del fortín de hormigón K-S 14 en la localidad de Králíky, al noreste de Bohemia. El espacio se convirtió en el auditorio de un tribunal. Desde el techo cuelga una balanza cuyos platillos se inclinan de manera alarmante. En una vitrina en el centro está expuesto un dogal que se utilizó en el presidio de Pankrác en Praga entre los años 1949 y 1954.

La idea de instalar una exposición sobre los crímenes del comunismo en los espacios de un museo especializado en la Historia militar nació hace un año, explicó el director del mismo, Richard Sicha.

La exposición "Crímenes del comunismo"  (Foto: Martina Schneibergová)
"El impulso lo dio mi amigo y colega Petr Svoboda que tenía un tío que fue perseguido por el régimen comunista. Su nombre era Miloslav Stedrý, nosotros lo llamamos el ´James Bond checo´ porque logró escapar de varias cárceles comunistas. Era una persona que nunca se había dejado abatir por su anhelo de libertad. También quisimos hacer una conexión con el monasterio de internación que fue establecido en Králíky en los años 50".

Petr Svoboda precisó que nueve miembros de su familia fueron condenados por el régimen comunista en total a 109 años de prisión.

"En el fondo, cada uno de mis familiares fue perseguido, mi abuelo, mi madre, y yo quería descubrir por qué. Mi tío fue la figura central, los demás fueron penalizados por ayudarle ofreciéndole pan o refugio para la noche, por ejemplo. Mi abuelo pasó dos años en las minas de uranio de Jáchymov debido a una provocación de agentes comunistas".

El Padre Zemánek fue uno de los clérigos internados por los comunistas en el monasterio de Králíky en el año 1950. "Ese fue tan sólo el inicio de lo que siguió: el servicio militar en los batallones técnicos auxiliares, cárceles, condenas, ejecuciones", recordó el Padre Zemánek, hoy de 81 años de edad.

El búnker K-S 14 en Králíky  (Foto: Martina Schneibergová)
"En la noche del 14 de abril encerraron a unos 2 500 religiosos de toda la República. El régimen ateo necesitaba liquidar a un grupo de personas que consideraban por su forma de pensar como un enemigo".

Los visitantes del búnker K-S 14 en Králíky pueden ver una sala de interrogatorio de la Seguridad del Estado equipada con la técnica de grabación de la época, así como entrar en una celda solitaria. Muchos de los documentos y fotografías que documentan los procesos políticos escenificados y fugas a través del telón de acero, entre otros, no fueron publicados antes del año 1998.

La exposición "Crímenes del comunismo - el hombre contra el hombre" surgió en cooperación con el Archivo Nacional, la Oficina de Documentación e Investigación de los Crímenes del Comunismo, el Servicio Penitenciario de la República Checa y el Museo de Minería de Príbram. En el fortín de hormigón de Králíky permanecerá instalada hasta finales de este año.