“A Trump le gusta provocar incendios y luego aparecer con uniforme de bombero”

Donald Trump

Rusia, Ucrania y Estados Unidos inician unas inciertas negociaciones en Estambul sin la presencia de Vladímir Putin ni Donald Trump. Igor Lukeš, profesor de la Universidad de Boston, dio su visión sobre los líderes de ambas potencias y de lo que cabe o no esperar de estas reuniones.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, aterrizó en Estambul, donde había propuesto iniciar conversaciones de paz directamente con su homólogo ruso, Vladímir Putin. Este, después de mantener el misterio durante días, no aceptó ni el alto el fuego que pidieron desde Kiev y Bruselas ni tampoco acudir a Turquía, en donde tampoco habrá ningún representante ruso del más alto nivel.

Igor Lukeš, profesor de historia de Rusia en la Universidad de Boston, había llegado a hacerse ciertas ilusiones en los días previos, dijo en entrevista para la Radio Checa.

Igor Lukeš | Foto: Ian Willoughby,  Radio Prague International

“Estaba realmente emocionado. El fin de semana pasado, por primera vez en tres años, fui incluso tan optimista de pensar que quizás finalmente seríamos capaces de crear un frente unido entre Europa Occidental, la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos, a pesar de todos los acontecimientos que ocurren en Washington, y que finalmente esta enorme fuerza enfrentaría a Putin con la realidad, pero eso aún no ha sucedido. Por un lado, Europa ignoró su propio ultimátum a Putin, y por otro, el presidente Trump no decepcionó de nuevo, y prefirió una vez más ir a Arabia Saudita y Catar, donde lo tratan como el emperador de este planeta, lo que por supuesto le sienta muy bien, ignorando así los horribles asesinatos que continúan en Ucrania”.

Lo cierto es que Trump sí habría ido a Estambul de haber acudido Putin. Asegura Lukeš que Trump y Putin son, cuando menos, amigos, pero menciona hasta esas especulaciones de que el líder ruso sea incluso “jefe” del presidente norteamericano a la vista de “decisiones caóticas” con las que está desmontando las alianzas y estructuras tradicionales de Estados Unidos en el resto del mundo.

Vladímir Putin | Foto: Gavriil Grigorov,  Kremlin Pool / Zuma Press / Profimedia

En cuanto al Kremlin, en realidad era ya lo habitual no saber qué se disponen a hacer realmente o cuáles son sus verdaderas intenciones, apunta el profesor checo.

“La cultura política rusa, desde los tiempos de Potemkin, podríamos decir, desde los tiempos de los zares, es verdaderamente brillante en la manipulación de la realidad, en pretender que la ficción es la realidad, en pretender que la realidad no existe en absoluto, etcétera. Así que aquí tenemos un país que tiene un presupuesto nacional que es como la décima parte del de Estados Unidos –y eso sin contar el de la Unión Europea y todos los demás países de la OTAN– y, sin embargo, cuando se trata de la Rusia de Putin, que es un país al borde del colapso, todos pasan como de puntillas, temerosos hasta la desesperación de lo que esta terrible superpotencia nos podría hacer a todos”.

“La capacidad de Rusia para absorber el dolor, el sufrimiento, es realmente enorme”

Dice Igor Lukeš que “en Moscú ahora la paranoia es tomada como sentido común” y apunta a la necesidad de una unión de países como Gran Bretaña, Alemania, Francia y Polonia para hacer frente a Rusia.

Sin embargo, a los líderes occidentales les falta coraje, critica Lukeš, lo que ya en el pasado se ha demostrado como un error, como se sabe bien en la República Checa, dice.

“El apaciguamiento, esa palabra que todos conocemos bien en Chequia, al menos, desde 1938, es siempre una manifestación no ya de ignorancia, sino de falta de coraje, y todos estamos experimentándola de nuevo ahora”.

Donald Tusk,  Keir Starmer,  Volodymyr Zelenskyj,  Emmanuel Macron y Friedrich Merz | Foto: ČTK / DPA / Presidential Office of Ukraine

Otro factor a tener en cuenta tras más de tres años de guerra en Ucrania es también una enseñanza del pasado que no provoca precisamente optimismo en el profesor Lukeš.

“La capacidad de Rusia para absorber el dolor, el sufrimiento, es realmente enorme. Eso lo sabemos. Y añadiría que la paciencia de los rusos con un mal gobierno no tiene parangón. Y eso no me da mucho optimismo. Sólo añadiría que Putin simplemente hace lo que hace ahora, no porque le guste. Definitivamente no es estúpido. Seguramente sabe exactamente en qué situación desesperada se encuentra después de su invasión de Ucrania en 2022. Pero ahora ve que simplemente no tiene otra opción que continuar con la matanza. La idea de que de acepte un compromiso es simplemente absurda, porque está en una posición de que o gana o lo pierde todo. Quizá esto incluye su propia existencia física. Así que no es alguien que pueda aceptar cualquier compromiso. Y eso es lo que temo, que esté dispuesto a llegar mucho más al límite que todos los demás”.

“La chispa de esperanza es que a Trump no le gusta perder”

Una gran falta de confianza tiene también Igor Lukeš en el papel en las negociaciones del presidente estadounidense Donald Trump y su administración.

El negociador de Trump,  Steve Witkoff,  durante una reunión con Vladímir Putin | Foto: Kristina Kormilitsyna,  POOL / AFP / Profimedia

“Ante todo, rechazaría radicalmente la idea de que se pueda encontrar ningún tipo de estrategia a largo plazo. Yo no veo nada más que improvisaciones dispares, acciones ad hoc, cuyo fin no es acercarse a ninguna meta o a ningún objetivo relativamente bien definido, sino más bien improvisación sin más. En resumen, lo primero que se le ocurra en el momento, lo dirá o incluso lo hará. Y eso es, por supuesto, un terrible error para una persona que tiene tanto poder no sólo sobre ese continente llamado Estados Unidos, sino que es el hombre más poderoso del planeta”.

Y, sin embargo, la propia excentricidad de Donald Trump, independientemente de sus intenciones o capacidades, puede llegar a ser una ventaja, hasta el punto de albergar incluso esperanzas por ello, dice el profesor.

Foto: Jette Carr,  U. S. Air Force/Wikimedia Commons,  public domain

“Veo cierta chispa de esperanza en el sentido de que a Trump no le gusta perder o es incapaz de aceptar una situación en la que él no parezca un gigante de 10 metros y que todos los demás sean sólo enanos. Podría empezar a sentir que Putin realmente le está tomando el pelo hasta el punto de que Trump se convierta esencialmente en una pieza más en el tablero de ajedrez y no en una figura dominante. Quizá eso ya está sucediendo, pero quizá él finge no verlo o quizá realmente no lo ve. Ninguno de nosotros es capaz de ver lo que pasa dentro de su cabeza. Pero, por cierto, ya hemos visto señales de esto cuando, hace unas semanas, Trump escribió en sus redes sociales que tal vez Putin no está en absoluto interesado en una paz real y que en ese caso tendría que reconsiderar su enfoque”.

En cualquier caso, ve completamente impredecible su comportamiento, con todos los riesgos que conlleva su impulsividad.

“Últimamente, veo que a Trump le gusta mucho provocar algún tipo de incendio global, casi como si fuera un pirómano, y luego aparece con uniforme de bombero y con una especie de jeringa y quiere que el mundo lo aplauda por extinguir de alguna manera las llamas que él mismo provocó, lo que él mismo incendió. Esto lo vemos en política, por supuesto, con sus brutales ataques a la OTAN y similares, pero lo vemos aún más explícitamente con respecto a la guerra económica que inició, con los aranceles. Los impuestos de importación a China rondaban el 10%-15%, luego fueron del 30%, luego fueron del 45%, luego del 135%, ahora son del 90% pero suspendidos por 90 días… Y siempre quiere que la gente lo aplauda en cada fase. Pero, entre tanto, saltan por los aires enormes cantidades de dinero, billones de dólares”.

Votantes de Donald Trump | Foto: Jana Karasová,  Český rozhlas

Sin embargo, concluye el profesor Igor Lukeš, los votantes que han llevado a Trump a la Casa Blanca, solo perciben su carisma, lo cual lo hace prácticamente invencible y hasta intocable para sus rivales políticos, tanto de la oposición demócrata como dentro del propio Partido Republicano.

Por todo ello, se hace difícil prever que resultados darán las negociaciones de Estambul, si es que dan alguno.

Autores: Barbora Tachecí , Daniel Ordóñez | Fuente: Český rozhlas Plus
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