Una futura autopista directa al pasado más remoto de Praga

Restos arqueológicos descubiertos gracias a la construcción de un nuevo tramo de la circunvalación de Praga fueron presentados en la Academia de Ciencias, aportando una información muy valiosa sobre los habitantes prehistóricos cerca de la capital checa de tiempos tan remotos como la Edad de Piedra o el Imperio Romano.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Una colección de adornos de oro de la cultura de Hallstatt, adornos para el cabello en espiral, adornos para la ropa, vasijas de cerámica depositadas en tumbas con ofrendas de alimentos para los enterrados con grano, leche, hidromiel, miel o carne. Brazaletes y cuentas de la cultura de La Tène, un peine con mango en forma de lengua, las conocidas en Chequia como copas de Plaňany. Collares de ámbar, brazaletes, anillos, cinturones, peines, una punta de lanza de metal, monedas de plata y bronce, un sello de plomo y una hebilla chapada en plata y oro, cuentas de vidrio… Son solo algunos de los hallazgos que volvieron a ver la luz después de pasar siglos o milenios bajo lo que será un importante tramo de la circunvalación de Praga, que en unos años conectará la autopista D1 que sale de la capital hacia Brno, y enlazará con otro tramo ya hecho a partir de Běchovice, de donde sale la carretera 12 desde Praga a Kolín.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Casi 13 kilómetros que, como corresponde por ley antes de la construcción de cada vía de comunicación, han permitido realizar una de las mayores investigaciones arqueológicas del país, extendiéndose por más de 150 hectáreas.

Más allá del valor o la belleza de los objetos rescatados, en la presentación de los primeros resultados de las excavaciones, el director del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias, Jan Mařík, explicó a Radio Praga Internacional la importancia de llevar a cabo estos trabajos.

Jan Mařík | Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“Estos hallazgos son importantes porque, si no los hubiéramos recogido, los trabajos de construcción habrían terminado con ellos. Creo que mucha gente no es plenamente consciente de ello, me encuentro con objeciones siempre del tipo: ‘¿Por qué excavar cuando esos objetos llevan ahí mil años? Dejémoslos ahí’. No, eso significaría la desaparición de lo que nuestros antepasados ​​nos dejaron, y para nosotros la investigación en su conjunto es una exploración increíble. Podemos observar en una franja muy amplia y extensa cómo ha cambiado el paisaje desde la antigüedad, desde la época de los primeros agricultores, que constituye la fase de asentamiento más antigua, hasta la era moderna. La arqueología es un campo muy interesante y amplio en este sentido, que puede aportar mucho conocimiento que complementa todo, desde las bases culturales e históricas hasta la medicina o la genética”.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“El material genético nos habla de la movilidad de las personas, de su dieta, de sus cultivos”

En el caso de las excavaciones que nos ocupan, a Mařík le cuesta destacar unos descubrimientos sobre otros, porque la cantidad de nueva información es aún difícil de gestionar. Subraya, eso sí, en general, la presencia humana en la zona desde el Neolítico.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“Hemos registrado una serie muy interesante de asentamientos que discurre a lo largo del arroyo Říčanský, y que nos da una idea de cómo funcionaba el paisaje en tiempos del Imperio Romano. Tenemos hallazgos que datan del Neolítico tardío, la Edad de Piedra tardía, en un cementerio muy extenso. El cementerio, que actualmente es el más grande de Bohemia de su tipo, cuenta con más de 80 tumbas y los hallazgos de este período aportan mucha información interesante, no solo por los artefactos que se pueden ver aquí, sino también por los propios restos óseos humanos. Se trata de un material asombroso, material genético que nos habla de la movilidad de las personas. Nos habla de su dieta, de sus cultivos y, de nuevo, vuelvo al paisaje, a la forma en que el hombre intervino en él, cómo lo modificó y, en algunos casos, también vemos cómo el clima cambió con el tiempo”.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Otro descubrimiento les plantea hasta la fecha incluso dilemas de tipo metodológico.

“Hay un hallazgo que nos sorprendió mucho y del que no supimos qué hacer durante mucho tiempo, y que tendremos que seguir cuestionándonos cómo habrá que procesarlo. Se trata de una serie de pozos muy profundos ubicados a poca distancia de Kuří, cerca de Říčany. En esos pozos hemos encontrado rastros de minería de oro, ya que nos encontramos en una zona famosa por la extracción de oro en la Edad Media. Pero es que también hemos encontrado que en esta zona también se extraía arcilla de cerámica muy fina, extraída subterráneamente, lo cual también es relativamente inusual, por lo que toca seguir trabajando en la zona con geólogos y otros especialistas que colaboran con nosotros”.

Monedas romanas, ámbar del mar Báltico, cuentas de vidrio de Siria y Palestina

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Pese a que la presentación al público en la Academia de Ciencias pudiera dar la sensación de que ya se había terminado el trabajo, lo cierto es que este acaba de empezar. Ni siquiera han terminado de revisar e inventariar todas las cajas de plátanos con lo rescatado del suelo. Sí, son cajas de plátanos porque esta es una medida estandarizada para la arqueología.

“Tenemos excavados más de 15.000 lugares, pero no podemos decir exactamente cuántos objetos encontramos todavía, porque el estudio y el inventario sigue su curso. Nuestra unidad de medida en este sentido son las cajas de plátanos, que son las mejores para el transporte, y hemos reunido 1500 cajas de plátanos”.

La fase básica del estudio y clasificación de los restos encontrados está acordada en tres años. Para eso tienen fondos, pero luego esos mismos materiales quedarán para que investigadores puedan volver a ellos siempre en el futuro.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“Antes mencioné la genética, pero tratarse también de una investigación de materiales relacionada, por ejemplo, con la producción metalúrgica porque aquí tenemos abundante evidencia de la fundición de hierro. Por lo tanto, son hallazgos interesantes que pueden utilizarse y aplicarse a un contexto muy amplio. También tenemos, por ejemplo, objetos prehistóricos que provienen de diversas partes distantes del mundo, lo que significa Europa y el Mediterráneo. Tenemos, por ejemplo, monedas de la época romana acuñadas en Roma. O ámbar del mar Báltico. Hay cuentas de vidrio que hay que buscar su procedencia en algún lugar de Siria y Palestina. Estos hallazgos, que nos muestran la interconexión de aquel mundo, también son muy importantes, para realizar diversos análisis de procedencia para poder determinarla con mayor precisión”.

“La investigación arqueológica ya no la hacen estudiantes sacándose un dinero extra en verano”

Jan Mařík | Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Dice Mařík que, por supuesto, les habría gustado disponer de más tiempo para investigar el terreno más a fondo y quizá realizar nuevos hallazgos, pero aprecia, no obstante, el buen entendimiento con la Dirección de Carreteras y Autopistas (ŘSD), con quienes se establecen los plazos pensando también en algo que no deja de ser muy importante como es la velocidad de la realización de la propia autopista de circunvalación de Praga, que aliviará de ruidos, humos y atascos a una importante parte de la capital.

Un plazo algo mayor les habría facilitado la tarea también porque los arqueólogos dependen de factores fuera de su control, explica Mařík.

“Para nosotros, el clima es un gran problema. En los meses de invierno tenemos muy poca luz, y por supuesto, lluvia y heladas. Esto no solo es un inconveniente para la arqueología, sino también para los propios hallazgos, para los que debemos buscar diversas soluciones para protegerlos de los efectos adversos del clima. Otro efecto fundamental de ese corto plazo es que debemos crear y mantener un equipo de personas de muy alta calidad durante ese período y en un número muy elevado: entre 160 y 200 personas que son técnicos y trabajadores no tan cualificados, pero que deben contar experiencia en arqueología que ya han dedicado decenas de meses o incluso muchos años a este tipo de investigación, y estos son unos profesionales irremplazables para nosotros. La idea de que la investigación arqueológica se hace en verano, donde los estudiantes trabajan ganándose un dinero extra, es cosa del pasado en este tipo de obras”.

Una aguja en un pajar

¿Pero cómo se hacen y se planifican estas excavaciones tan extensas? ¿Realmente se han buscado restos en cada metro de las 150 hectáreas? La respuesta es más o menos que sí. El director del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias lo explica.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“La base principal de la investigación es la fase preparatoria del estudio. Buscamos registros de archivo de hallazgos previos y posteriormente aplicamos métodos no destructivos que nos permiten explorar el subsuelo de diversas maneras y determinar con mayor o menor probabilidad si existe algo en esa sección. Contamos con recolecciones superficiales, una actividad muy sencilla. Pero, al mismo tiempo, se midió toda el área mediante mediciones geofísicas, lo que permite identificar objetos enterrados o lugares donde se produjeron eventos pirotecnológicos, es decir, incendios, u hornos, algún tipo de procesamiento de minerales, etc. Por ejemplo, las tumbas de cremación se pueden visualizar muy bien de esta manera”.

La arqueología aérea y otros métodos también se usan para no dejar ni un solo lugar por investigar antes de que el asfalto cubra el terreno.

Foto:  Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“Así podemos monitorear estructuras ocultas bajo tierra en cultivos de cereales, aunque estén completamente cubiertos. Estas imágenes las cruzamos con sistemas de información geográfica sobre dónde pasan los arroyos, el subsuelo, etc. Así, se dividen áreas según el grado de probabilidad de encontrar restos. Pero también hay lugares donde no podemos ver nada y se excavan zanjas para comprobar si hay algo indetectable con todos los otros métodos. Y si no se encuentra nada, como último recurso, un arqueólogo está presente en la excavación de la propia construcción”.

Una construcción que comenzó ya el pasado mes de diciembre y que debería estar lista para antes de Navidades de 2027, liberando de una buena parte de coches y camiones a la parte suroriental de Praga y después de haber revelado muchos de los secretos de su pasado más remoto.

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