Tócala de nuevo, Ivan: el artista checo que les dio una segunda vida a los discos de vinilo
Lo que empezó como un obsequio improvisado terminó convirtiéndose en su principal ocupación. Hoy, Ivan Jurečka transforma discos de vinilo en retratos, esculturas y encargos personalizados que le valieron un récord nacional por sus 1750 diseños diferentes, entre ellos una monumental figura de Masaryk con estética de superhéroe.
“Creo que he llevado la idea del reciclaje a su máxima expresión”.
La situación era crítica: se acercaba un aniversario importante, el dinero escaseaba y había que encontrar un regalo especial. Ivan Jurečka quería obsequiarle a su novia algo para colgar en una pared vacía de su casa y que, de alguna manera, tuviera que ver con la música. La solución apareció, como la luz en medio del túnel, donde menos lo esperaba.
“Entonces me encontré con el caso de un español que, años antes, había organizado una pequeña exposición en Madrid con figuras recortadas en discos de vinilo. Eran siluetas muy simples, incluso bastante rudimentarias. Además, ya tenía la herramienta con la que todavía hoy trabajo: una minitaladradora que utilizaba para limpiar los engranajes de los relojes. Así que pensé: si ya tengo la herramienta, voy a probar y ver si sirve también para esto. Y resultó que sí”.
Arte que suena
El regalo no solo le encantó a su novia sino que cambió para siempre su vida. Aunque Ivan tiene formación y una trayectoria importante como actor de teatro, el descubrimiento de su habilidad manual lo llevó a cambiar de rumbo y dedicarse de lleno a convertir en arte los vinilos que otros desechaban.
“Para mí, el vinilo es un material maravilloso. No necesito nada más que viejos discos y el minitaladro; ese es todo el material con el que trabajo. Y creo que he llevado la idea del reciclaje a su máxima expresión porque no solo reutilizo los discos, también reciclo las fundas: cuando alguien me compra una pieza, se la entrego en un envoltorio hecho a partir de esos mismos materiales reutilizados”.
En esos grabados que realiza a partir del material de los vinilos destacan, sobre todo, los retratos de íconos internacionales de la música como The Beatles, Elvis y Bob Dylan, pero también de actores como Jack Nicholson, Stallone y Chaplin, además de referencias a películas, libros y hasta frases emblemáticas como la que suele atribuirse a Charles Bukowski: “Encuentra algo que ames y deja que te mate”.
“Me gusta mucho que el material ya traiga consigo una historia. Al fin y al cabo, esos discos contienen música grabada; no son simplemente trozos de plástico sin más. Y esa es también la esencia de mi trabajo: intento imprimirles una historia propia, por eso me resulta tan interesante. Lo que más disfruto es cuando la pieza que creo encierra además una idea, un significado. Eso es algo que me importa mucho. No se trata solo de hacer imágenes bonitas, sino de que las obras tengan también un sentido, un mensaje que transmitir”.
El contexto actual también suma una capa interesante de sentido ya que, como él mismo dice, los discos de vinilo nunca desaparecieron del todo, pero ahora están viviendo una especie de retorno. No solo a través de sus obras, sino también como soporte ya que ofrece una excelente calidad de sonido y publicar un vinilo sigue teniendo un sentido especial.
SuperMasaryk
Aunque sus obras ya forman parte de varias exposiciones, entre ellas la del Pasaje del Diseño Checo, Ivan Jurečka sigue sumando nuevos desafíos. Su curiosidad permanente lo llevó, por ejemplo, a crear una impresionante estatua de Masaryk hecha con discos de vinilo que incluye una de sus más geniales citas: “Es muy fácil predicar el odio contra el extranjero. Es mucho más difícil conocer, criticar y mejorar lo propio”.
“Solemos considerar a Masaryk como el padre de la patria y hay mucha nostalgia vinculada a la Primera República, así que quise incorporar esa idea a la obra”.
“Estaba exponiendo en verano, en la plaza principal de Pilsen, y el sol daba de lleno sobre mis obras. Entonces los discos de vinilo empezaron a deformarse y a curvarse, ahí descubrí que el vinilo se deforma cuando se calienta. Luego de enfadarme un poco, se me ocurrió que tal vez podía aprovechar ese efecto. Entonces, empecé a moldearlos con una pistola de aire caliente. Poco a poco, quise probar con piezas cada vez más grandes hasta llegar a la que creo que es mi obra de mayor tamaño: la escultura de Masaryk. Creo que probablemente no exista en Chequia una escultura de vinilo más grande. En el mundo sí he visto instalaciones y piezas de mayor tamaño hechas con discos, por ejemplo formas abstractas u olas, pero todavía no he visto ninguna que represente una figura concreta, una persona determinada. Tal vez exista, pero yo no la conozco”.
Explica Ivan que lo más difícil fue el proceso de moldeado porque el material tiende constantemente a volver a su forma original; es decir, no basta con calentarlo y darle forma, sino que hay que hacerlo por partes: al ocuparse de un pequeño sector, otra zona empieza a deformarse de nuevo. Afirma que la única solución posible es moverse alrededor de la pieza como un pulpo, controlándolo todo a la vez. Entre los daños colaterales de aquel trabajo incluye haber terminado con varios dedos quemados y descubrir que, al calentarse, el vinilo libera cloro, algo que tomará en cuenta para el próximo trabajo. Sin embargo, la escultura de Masaryk con estética de superhéroe es una obra que lo llena de orgullo.
“Aquí en Chequia solemos considerar a Masaryk como el padre de la patria y hay mucha nostalgia vinculada a la Primera República, así que quise incorporar esa idea a la obra. No solo presentarlo como una figura moral o un símbolo nacional, sino darle también una interpretación visual propia. Por eso opté por una estética inspirada en ciertos códigos japoneses: una cabeza pequeña, una armadura enorme y unas proporciones muy marcadas. Y además hay un detalle importante: la escultura incluye el mapa de la antigua Checoslovaquia que forma parte de la composición”.
Récord de vinilos
Aunque en sus exposiciones suele presentar obras inspiradas en artistas y personalidades populares, Ivan asegura que gran parte de su trabajo permanece invisible para el público general, ya que está vinculada a los encargos personalizados que recibe de sus clientes.
“La gente me envía sus propias ideas, fotografías, logotipos o diseños. Me piden que reproduzca a sus seres queridos, sus perros, prácticamente cualquier cosa. Ese es realmente el corazón de mi trabajo, y también está relacionado con el récord que tengo actualmente en Chequia. No se trata de la cantidad de discos que he cortado, porque un mismo diseño puedo hacerlo varias veces, sino del número de motivos diferentes que he creado a lo largo de estos trece o catorce años en actividad. Y esa cifra es enorme: 1750 diseños distintos”.
Tal como señala la organización de los Récords Checos, si hoy se expusieran juntas todas sus obras, cubrirían nada menos que el Puente de Carlos. Y aunque considera que el público suele reparar mucho más en la dimensión artística de sus obras y en su estética pop que en el proceso de reciclado, Ivan quiere profundizar cada vez más en el aspecto medioambiental de su labor. Por eso le interesa colaborar con organizaciones dedicadas a la sostenibilidad y la reutilización de materiales. No es para menos: en su universo creativo nada se tira. Hasta los restos de los discos que utiliza para sus obras encuentran una segunda vida convertidos en originales tarjetas personales que, asegura, fascinan a quienes las reciben.
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