Temelín continúa en el centro de la atención

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Mientras los ecologistas austríacos y alemanes preparan nuevos bloqueos de pasos fronterizos con la República Checa, en protesta contra Temelín, la Oficina checa para la Seguridad Nuclear dio su visto bueno para la continuación de los preparativos para la puesta en marcha del primer bloque de la Central Nuclear, situada en el sur de Bohemia.

La programada puesta en funcionamiento de la planta checa de Temelín provocó una ola de protestas, especialmente por parte de organizaciones ecologistas, no sólo en la República Checa, sino también en las vecinas Austria y Alemania.

Una postura sorprendente fue adoptada por el Parlamento Europeo, al aprobar una resolución que exhorta al Gobierno checo a no poner en marcha la planta de Temelín sin un estudio previo sobre su eventual influencia en el medio ambiente.

A los políticos checos les extranó la resolución de los legisladores europeos. A la sesión no fue invitado ningún representante de Praga. Esta conducta no gustó al Primer Ministro checo, Milos Zeman, quien a la vez criticó la pasividad de los miembros del comité parlamentario para la adhesión de la República Checa a la Unión Europea:

"Traté de dárselo a entender al senor Klaus, pues realmente considero que el comité parlamentario pudo haber desarrollado mayor actividad en ese terreno. Lo cierto es, sin embargo, que esto no cambia en nada el hecho de que el Parlamento Europeo debió haber solicitado a Praga que presentara su punto de vista sobre la seguridad de Temelín."

El presidente de la Cámara Baja checa, Václav Klaus, fue aún más explícito, insistiendo en que nadie debería tratar así a la República Checa:

"Sé que nuestros diputados enviaron una extensa carta al Parlamento Europeo, pero al parecer, nadie se preocupó por leerla o contactar a los autores e invitarles a defender sus puntos de vista. Considero que no deberíamos permitir que se nos trate de esa manera."

Mientras tanto, el Presidente de la República Checa, Václav Havel, dijo en Nueva York durante la reciente Cumbre del Milenio, que respalda cualquier nueva inspección extranjera en las instalaciones de Temelín, porque considerara que la seguridad de la Central Nuclear checa atane, naturalmente, a todos los habitantes de Europa Central.