Querían envenenarse con cangrejos y averiguaron que saben a gloria

Rakovnik (Foto: www.mesto-rakovnik.cz)

Se dice que la ciudad de Rakovník, situada a unos 50 km al oeste de Praga, obtuvo su nombre gracias a los cangrejos. Escuchen la leyenda sobre el surgimiento del nombre de dicha urbe y visiten con nosotros dos importantes monumentos de ese lugar, la Iglesia de San Bartolomé y la Torre Alta.

Las alusiones por escrito acerca de la fundación de la ciudad de Rakovník en las crónicas son casi nulas, pero existen varias leyendas acerca del surgimiento de dicha urbe.

El nombre de la ciudad de Rakovník proviene supuestamente de la palabra 'rak', que significa en español 'cangrejo', según indicó el guía Stanislav Marchal.

"La leyenda dice que una viuda local, que vivía en el molino, tuvo numerosos hijos y no fue capaz de alimentarlos. Cuando su desesperación llegó al extremo, decidió envenenarse junto con sus hijos. Y como en aquella época se creía que los cangrejos eran venenosos, los pescó en el río y los coció. Después la viuda con sus hijos, literalmente, se llenaron las barrigas con ese animal. Pero pronto averiguaron que los cangrejos no eran venenosos, todo lo contrario, que estaban muy ricos".


La ciudad de Rakovník se iba extendiendo en la Edad Media en una ruta comercial, por la que se transportaba mercancía lujosa de Europa Occidental. Cerca de la urbe se encuentra el castillo Krivoklát, antigua sede de la familia de los Premislitas, y en Rakovník pernoctaban numerosos comerciantes y miembros de familias aristocráticas.

Gracias a ello, la ciudad disponía en la Edad Media de varios privilegios otorgados por el soberano. Los Jagellones, por ejemplo, dieron su visto bueno a la construcción de las murallas que incluyen dos torres: la Torre de Praga y la Torre Alta.

Esta segunda mide 46 metros y en las galerías de la misma están colgadas placas de piedra arenisca con signos de los gremios de oficios de la ciudad. En el edificio se pueden ver, además, gárgolas de piedra en forma de cerdos, ranas y caballeros.

En la torre vivía el guardia encargado, entre otras cosas, de hacer redoblar cada hora la campana. La torre disponía de todo el equipamiento de aquella época, incluyendo un retrete histórico, mencionó nuestro guía.

"No obstante, si la ciudad estaba sitiada, los retretes servían para otra finalidad: para verter resina caliente a los sitiadores".

Hoy día, en la Torre Alta se exhiben fotografías de algunos rincones de la ciudad desaparecidos.


En el centro de la ciudad se encuentra la Plaza de Juan Hus, que tiene una extensión de aproximadamente 400 por 50 metros, en la que están situados varios edificios históricos, generalmente de la época barroca.

En la parte oriental de la plaza se encuentra el monumento más antiguo de Rakovník, la iglesia de San Bartolomé. El edificio de piedra de estilo gótico con tres naves se halla en el lugar donde se encontraba antes la iglesia romana de San Nicolás. Ésta fue destruida en 1422, durante las Guerras Husitas, un movimiento que en la primera mitad del siglo XV luchaba por reformar la Iglesia Católica inspirándose en el pensamiento de Juan Hus.

Cerca del altar de la iglesia se halla un fresco creado supuestamente en las postrimerías del siglo XIV, en el que está plasmado el patrono de la iglesia, San Bartolomé, que fue torturado a muerte en Armenia, mencionó Stanislav Marchal.

"San Bartolomé fue desollado, y en la actualidad es patrono de los peleteros, lo que es un cruel capricho de la suerte, según mi opinión. Su destino es parecido al de San Lorenzo que fue asado vivo en la parrilla y hoy día es patrono de los cocineros y pasteleros".

El fresco proviene de la época gótica tardía, pero fue restaurado en el siglo XIX, matizó el guía.

"Por un lado, el fresco se ha conservado gracias a la restauración, pero por otro lado, los restauradores del siglo XIX no respetaron mucho la obra original y tenían la tendencia de recuperarla entera cueste lo que cueste, es decir, que si había algo desconchado o algo faltaba, pues lo pintaron a su manera, cubriendo la pintura original, etc".

En la iglesia pueden apreciar, además, el púlpito de piedra de principios del siglo XVI, creado por Matej Rejsek, un renombrado arquitecto, que participó en la construcción de la Torre de la Pólvora de Praga y del templo de Santa Bárbara en Kutná Hora.

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Autor: Roman Casado
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