“A muchos checos nos cuesta reconocer que también hemos asesinado a civiles, que hemos hecho masacres”

El corto documental El Día de la Reconciliación retrata desde puntos de vista enfrentados el Congreso de los Alemanes de los Sudetes de este año, que por primera vez se celebró en Chequia, provocando fuertes reacciones en contra de ultranacionalistas checos. Con el director de la película, Jan Gebert, recordamos la conocida como “Marcha de la Muerte” de 1945, a una persona que la tuvo que hacer entonces de niña y la volvió a hacer ahora, 81 años después, en el polémico evento en Brno.

Algo menos de media hora le basta al director Jan Gebert no solo para contar lo que fue uno de los eventos que más polémica levantaron este año en Chequia, sino también para hacer un retrato psicológico de varias personas que participaron en el llamado, seguramente con más buena intención que acierto, el Día de la Reconciliación.

Así se llama también la película (Den smíření) que ya se puede ver, en checo, eso sí, en la página de la Televisión Checa.

Su director, en perfecto español, explicó a Radio Praga Internacional lo que supuso este evento.

Jan Gebert | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Jan Gebert: “Es memorable porque siempre celebraban estos eventos en Baviera o en otras partes de Alemania, pero siempre fuera la República Checa desde que fueron expulsados en el 45. Y, por supuesto, es un tema muy difícil en Europa Central porque los nacionalistas checos siempre van utilizando este tema como un pretexto para crear esa imagen de una amenaza que viene de Occidente. Para mí, como cineasta, es un tema interesante porque a través de él puedes explorar otros temas, desde la política hasta la historia”.

RPI: Para situarnos todos, empecemos por recordar cómo fue aquella Marcha de la Muerte en 1945 de la Checoslovaquia recién liberada de la ocupación nazi.

Marcha de la Muerte  (1945) | Foto: Paměť národa

Jan Gebert: Murieron 1700 personas, más o menos, según los historiadores.

RPI: Y eso que son apenas 50 kilómetros hasta la frontera.

Jan Gebert: Hay que tener en cuenta las condiciones en las que tuvieron que hacer el viaje aquellas personas, en las que había enfermos y muchos ancianos, niños… Y, además, los alemanes de los Sudetes eran entonces el blanco de cualquier grupo armado checo. Muchos civiles fueron asesinados.

“Postoloprty fue la mayor masacre en Europa después de la Segunda Guerra Mundial hasta Srebrenica”

RPI: Se estaban vengando por la ocupación, solo que en esa marcha iban civiles.

La masacre de Postoloprty  (1945) | Foto: Archivos del Museo de Bohemia Oriental de Pardubice

Jan Gebert: Eran civiles, esa es la diferencia, que no eran militares. En mi opinión no se puede hablar de una venganza porque no puedes vengarte contra algún grupo solamente por ser alemanes. Es la culpa colectiva, que es la base de todo el problema, que muchos checos siguen aplicando esta culpa colectiva a todos los alemanes de los Sudetes.

Nombres de los alemanes fallecidos en Postoloprty | Foto: Česká televize

Yo pienso que a nosotros los checos nos cuesta abrir este tema porque siempre mantenemos eso de que solo éramos las víctimas, víctimas de las superpotencias, víctimas de la historia. A mucha gente en este país le cuesta reconocer que nosotros también nos hemos portado como criminales, que hemos asesinado a civiles, que hemos hecho masacres. Después de la Segunda Guerra Mundial, los checos hicieron masacres enormes en la población civil. Por ejemplo, Postoloprty fue la mayor masacre en Europa después de la Segunda Guerra Mundial hasta Srebrenica, los checos mataron en un solo pueblo a miles de personas.

“¿Día de la Reconciliación? El título es irónico, claro”

RPI: Tú retratas este reencuentro, 81 años después, en el que incluso se rehace esa Marcha de la Muerte de entonces. Incluso sale una anciana que vuelve a hacer parte de ese camino que hizo entonces con solo tres o cuatro años.

Jan Gebert: “Sí, ahora tiene como 84 años. Lo hace con su marido. De salud andan bastante bien. Creo que hicieron una distancia de casi 20 km del total de 30 km de esta marcha que se hizo desde Pohořelice a Brno.

RPI: En tu película, que se llama El Día de la Reconciliación, vemos tres visiones distintas de este encuentro, así llamado, pero dos de estas visiones enfrentadas.

Jan Gebert: Sí, claro, el título es irónico. Por supuesto, no, no se trata de ninguna reconciliación, más bien lo contrario.

Yo escogí a tres protagonistas. Los primeros son una pareja de ancianos. La esposa, cuando tenía 4 años, fue forzada a participar en esta marcha de la muerte desde Brno hasta la frontera con Austria. Escogí a esta pareja no solamente porque tienen esta conexión directa con el pasado y con Brno, sino también porque son gente muy corriente, muy normal, y muy simpática. Y los nacionalistas checos siempre salen con eso de que los alemanes de los Sudetes son una amenaza grande, que son casi nazis, que siguen siendo nazis, y yo quería subrayar ese contraste entre la realidad y esa imagen que proyectan los nacionalistas checos.

Después, era muy importante para mí también completar con un personaje del bando opuesto, los que protestan contra el Congreso de los Alemanes de los Sudetes. Fue muy interesante explorar este campo y me llamó la atención que es más o menos la misma gente que participa en las manifestaciones prorrusas, son las mismas caras que se pueden ver en las manifestaciones afines a Putin.

A través de este tema de los alemanes de los Sudetes, ellos expresan su rechazo contra el desarrollo democrático después de la Revolución de Terciopelo en 1989, y contra la Unión Europea. Son gente que prefiere vivir bajo una autoridad que guíe sus vidas. Gente que prefiere la autoridad ante la democracia.

“A través de este tema ellos canalizan su frustración personal. Pero el problema está en otra parte, está en sus vidas”

RPI: ¿El primer diálogo de la película es real? Es un comunista, más bien un estalinista, que está hablando por teléfono con un compañero que le llama la atención por utilizar la palabra “súper”, que en checo se utiliza mucho para decir que algo está muy bien. Pero la persona con la que habla le dice: "No uses esa palabra en mi presencia, tenemos palabras muy bonitas eslavas para decir eso”. O sea, que es una influencia extranjera inaceptable.

Jan Gebert | Foto: Stanislav Krupař

Jan Gebert: Sí, sí, para él es una contaminación de nuestro bonito idioma eslavo. O sea, nosotros los eslavos somos inmaculados y no debemos permitir estas influencias del extranjero, especialmente las occidentales. A mí me hizo muchísima gracia, así que no me resistí a ponerlo en el principio para abrir la película con esta escena que es real y muy graciosa, porque es absurda, pero así es la realidad de este bando prorusso. Es una comedia negra casi, pero desgraciadamente lo vemos por todas partes ahora, incluso en nuestro gobierno, y eso ya no es tan gracioso quizá.

RPI: ¿Hay algo dentro de ti que entienda ese modo de pensar o esa reacción que tiene este tipo de personas? Yo sentía cierta compasión. En esa misma primera conversación en la que él sale hablando por teléfono, vemos que su casa es un poco un desastre. O sea, no son tan buenas las condiciones en las que vive, es alguien que se siente excluido de la sociedad, ¿no?

Jan Gebert: Tal vez sí que es una experiencia que comparten muchas personas que forman parte de este campo prorusso, los que protestaban contra el Congreso de los alemanes de los Sudetes. Yo pienso que a través de este tema ellos canalizan su frustración personal. Están protestando contra el sistema y tratan de expresar esta frustración a través de varios temas. Un día son los inmigrantes, otro son los alemanes de los Sudetes… Pero al final no se trata de estas cosas, el problema está en otra parte, está dentro de sus vidas.

“Los alemanes de los Sudetes están reconciliados con su pasado. Solo quieren visitar el lugar donde nacieron”

RPI: Es que además es algo que contrasta en la película con las buenas condiciones de vida que tiene la pareja mayor. Son una gente, digamos, acomodada, ¿no? Tuvieron, desde luego, una niñez traumática porque fueron expulsados de su casa, de su país. Pero se les ve como una gente en paz con la vida. Y cuando se encuentran en Brno con los que protestan contra ellos y les gritan, ellos se miran extrañados.

Jan Gebert: Fue bastante intencional, yo quería mostrar a alemanes de los Sudetes prósperos porque los nacionalistas checos siempre promueven este fantasma de que los sudetoalemanes nos van a quitar nuestras casas, que quieren la restitución de sus propiedades y todas esas tonterías. Pero ellos están superbien establecidos en Baviera, que es una región muy próspera. Y, bueno, están bastante reconciliados con su pasado. Solo quieren visitar el lugar donde nacieron.

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