El Pavel Haas Quartet consigue su sexto premio Gramophone, esta vez interpretando a Martinů
La formación checa Pavel Haas Quartet ha vuelto triunfar en los premios Gramophone, apodados los Oscar de la música. Por sexta vez han conquistado la categoría de música de cámara, en esta ocasión interpretando varios cuartetos de cuerda del compositor Bohuslav Martinů.
La mejor formación del mundo de música de cámara es checa, según el jurado de los prestigiosos premios de la revista Gramophone, apodados los Oscar de la música. Y con este ya van seis. Si en anteriores ediciones el Pavel Haas Quartet había cabalgado sobre la música de grandes clásicos checos como Bedřich Smetana o Antonín Dvořák, en esta ocasión ha triunfado con los cuartetos de cuerda de Bohuslav Martinů, concretamente los número 2, 3, 5 y 7.
Podría parecer que elegir de nuevo un compositor nacional, siendo una formación checa, obedece a un plan concreto, pero se trata de una decisión espontánea, asegura el director artístico del Pavel Haas Quartet, Peter Jarůšek, en entrevista para Radio Praga Internacional.
“Es así como se ofrece, pero no es lo que parece. La música checa es increíblemente rica. Es increíble cuántos genios nacieron aquí y dejaron un legado. El material que heredamos es admirable, y por supuesto lo tenemos cerca en el corazón. Por eso lo grabamos. Es verdad que la grabación de una formación checa con música checa llama más la atención, pero no es nuestra intención principal grabar música checa”.
El Pavel Haas Quartet fue fundado en 2002 y con su primera grabación, que incluía piezas de Leoš Janáček y, precisamente, del compositor checo Pavel Haas, ganó en 2007 su primer premio Gramophone, en la categoría de música de cámara. Actualmente, con once discos y un inmenso éxito de crítica, se trata de una formación de referencia. Aun así, siguen fieles a su pequeña discográfica local, Supraphone. Jarůšek explica sus motivos.
“Por supuesto, es una empresa pequeña. Por otro lado es una firma checa que tiene una tradición increíble y un archivo fabuloso. Y desde el principio, cuando comenzamos a colaborar con ellos en 2006, cuando nuestro primer álbum, que se llevó el Gramophone, tenemos unas relaciones fantásticas. Además, nos dan una absoluta libertad creativa. Grabamos lo que queremos cuando queremos. Sencillamente, tratan de ayudarnos en lo posible y somos amigos”.
La elección de las piezas de Bohuslav Martinů fue, por tanto, una decisión que el cuarteto tomó de forma totalmente independiente y que, además, prosigue Jarůšek, llegó a término mediante un proceso que duró varios años.
“En la música clásica el proceso de grabación es completamente opuesto al del pop. En este género los músicos se meten en el estudio, se graba, y después se van de gira a presentar las canciones. Pero en nuestro caso es el revés. Comenzamos con Martinů en el año 2014 y después fuimos incorporando más piezas al repertorio, hasta que se llegó al punto en el que nos dijimos que sí, que era el momento de grabar los cuartetos. Así que hemos pasado con Martinů 12 años, y nos resultó muy refrescante, pero agotador. Así que ahora nos vamos a tomar una pequeña pausa de Martinů”.
De esta forma, la creación del repertorio del cuarteto para sus actuaciones en directo va estableciendo una dirección artística que al final acaba cristalizando en una grabación en estudio. En este proceso de selección, o de adopción de ciertas piezas, juega un papel más importante el gusto personal que los criterios comerciales, señala Jarůšek.
“Es necesario encontrar cierto equilibrio. No somos de los que buscan en las bibliotecas cosas olvidadas o de los que tocar composiciones ultramodernas, o muy antiguas. Nos gusta el repertorio clásico y, exagerando un poco, puedo decir que me gusta el ritmo, la melodía y la armonía. Hemos probado ya un par de veces piezas contemporáneas, pero no es lo mismo. Y lo mismo nos vale para, por ejemplo, Haydn o Mozart. Tampoco es música que nos encaje. No es que no me guste escucharla, pero no es lo que queremos tocar.
Pero a veces incluimos algo fuera de nuestro repertorio habitual. Por ejemplo, ahora hemos tocado junto a las obras de Martinů los cuartetos de cuerda de Vítězslava Kaprálová. Esta mujer fue uno de los descubrimientos de comienzos del siglo XX, una persona milagrosa que murió demasiado pronto. Y precisamente Martinů y ella tuvieron una relación amorosa, así que también tenemos detrás de las obras una historia romántica. Era una composición que nadie conocía, y funcionó”.
La próxima incursión en el estudio será sin embargo otro clásico checo, Antonín Dvořák, en concreto su Opus 105, que constituye su último cuarteto para cuerdas, y su menos conocido Opus 61. Después de este décimo primer álbum, la banda ya tiene pensado con qué ponerse a trabajar y adelanta que esta vez no será un compositor checo.
La próxima ocasión de escuchar en directo al Pavel Haas Quartet será en noviembre, en el festival Janáček de Brno. En marzo de 2027 la formación emprenderá una gira por Norteamérica.
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