Chequia, cruce de caminos para las aves migratorias
Los puertos de montaña de Chequia constituyen importantes corredores para las aves que migran cada otoño a través de Europa. En las montañas de Krkonoše y Jeseníky, los ornitólogos observan y anillan aves que viajan desde el norte de Europa hasta sus lugares de invernada, algunos tan lejanos como la India. Sin embargo, a medida que los inviernos se vuelven más suaves, algunas especies acortan sus desplazamientos o permanecen en latitudes más septentrionales
Dos de estos corredores se encuentran en las montañas de Krkonoše, también conocidas en español como los Montes Gigantes, en la frontera entre Chequia y Polonia, y en las montañas de Jeseníky, en el norte de Moravia. Ambos atraen a numerosas aves migratorias y ofrecen a los ornitólogos valiosas oportunidades para estudiar sus extraordinarios viajes.
En busca de un paso entre las montañas
La geografía desempeña un papel importante para las aves que atraviesan las montañas de Krkonoše. En lugar de sobrevolar las cumbres más altas, muchas especies siguen rutas que discurren por puertos de montaña de menor altitud, donde las condiciones suelen ser más favorables. Jakub Šimurda, de la Administración del Parque Nacional de Krkonoše, explica:
“Cuando las aves quieren atravesar las montañas de Krkonoše, tienen que encontrar los lugares por los que les resulta más fácil hacerlo. Los puertos de montaña, como los situados cerca de Špindlerova bouda o Vosecká bouda, ofrecen precisamente esa posibilidad, por lo que suelen concentrar un mayor número de aves. Tradicionalmente, estos lugares se han utilizado para capturar y anillar aves y hacer seguimiento de sus migraciones. Queremos saber adónde vuelan, dónde pasan el invierno y muchas otras cosas sobre su biología, entre ellas si regresan a los lugares donde nacieron”.
La migración otoñal también resulta visible para los visitantes. Es posible observar bandadas de zorzales reales, otros túrdidos y pinzones alimentándose de bayas de serbal o reuniéndose en los campos que rodean la localidad de montaña de Vrchlabí. Mientras el paisaje va quedando progresivamente en silencio con la llegada del invierno, el movimiento de las aves migratorias funciona como recordatorio de los cambios estacionales que se están produciendo.
De las montañas checas al subcontinente indio
Las distancias que recorren las aves migratorias varían enormemente. Muchas especies pasan el invierno en la región mediterránea, mientras que otras viajan miles de kilómetros más hacia el este o el sur.
Entre las aves que se reproducen en Krkonoše y realizan extraordinarias migraciones de larga distancia se encuentran el papamoscas papirrojo y el camachuelo carminoso. Este último migra hasta sus zonas de invernada en el subcontinente indio. Los científicos creen que las rutas migratorias de algunas especies pueden reflejar su historia evolutiva, incluidas las regiones geográficas desde las que sus antepasados se fueron extendiendo gradualmente hacia el norte.
Estos viajes no son simples desplazamientos aleatorios en busca de temperaturas más cálidas. El comportamiento migratorio está determinado por los instintos heredados, las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento a lo largo de la ruta.
Un concurrido corredor migratorio en Jeseníky
Unos 130 kilómetros más al este, otra importante ruta migratoria atraviesa el puerto de Červenohorské sedlo, en las montañas de Jeseníky. Desde hace más de veinte años, los ornitólogos mantienen allí una estación de anillamiento en la que capturan, examinan y liberan aves migratorias.
Durante la migración otoñal, cientos de aves pueden pasar por sus manos en un solo día, mientras que miles más sobrevuelan la zona. El ornitólogo Vojtěch Procházka describe la actividad:
“Desde esta mañana, probablemente ya hayan pasado miles de aves sobre nuestras cabezas. Se pueden ver pequeñas bandadas de diez o veinte ejemplares que pasan a intervalos cortos. La especie predominante es el pinzón vulgar, pero también podemos observar lúganos, pardillos comunes y picogordos. Incluso hemos visto algunas golondrinas rezagadas y un alcotán, un ave rapaz que también ha pasado por aquí esta mañana”.
A las aves capturadas se les colocan pequeñas anillas de identificación antes de ponerlas en libertad. Cuando posteriormente se localiza un ave anillada en otro lugar, los investigadores pueden obtener más información sobre sus desplazamientos, su longevidad y sus rutas migratorias.
El zoólogo Marcel Minář explica por qué Červenohorské sedlo resulta especialmente adecuado para observar la migración:
“Červenohorské sedlo es, en general, una ruta migratoria muy importante para numerosos animales, no solo para las aves. Pero, en el caso de estas últimas, constituye un gran corredor migratorio de importancia europea. Las aves que llegan desde el norte buscan la manera de atravesar nuestras montañas de Jeseníky, y este puerto les ofrece una ruta natural”.
Cómo está alterando el cambio climático las migraciones
La larga trayectoria de observaciones de la estación la convierte también en un lugar valioso para estudiar cómo cambia la migración de las aves con el paso del tiempo. Aunque siguen patrones establecidos a lo largo de numerosas generaciones, estos no son necesariamente inmutables. A medida que los inviernos europeos se vuelven más suaves, algunas especies encuentran cada vez con mayor facilidad condiciones adecuadas sin necesidad de desplazarse tan al sur como antes.
De vuelta en Krkonoše, Jakub Šimurda señala que estos cambios ya están influyendo en el comportamiento de determinadas aves:
“Con el continuo calentamiento del clima, o simplemente porque las condiciones invernales en Europa son cada vez más favorables, algunas especies ya no tienen tanta prisa por llegar a regiones más cálidas. Pueden permanecer más tiempo en alguno de los lugares donde hacen escala, o incluso quedarse a pasar el invierno en algún punto de Europa central o meridional”.
Para algunas aves, unas migraciones más cortas pueden suponer un menor gasto energético y la posibilidad de evitar los peligros del camino. Sin embargo, los cambios en los patrones migratorios también pueden plantear nuevos desafíos, especialmente cuando la disponibilidad de alimento y las condiciones meteorológicas estacionales se vuelven menos previsibles.
El cambio climático no es la única amenaza a la que se enfrentan las aves migratorias. La pérdida de hábitats, las colisiones contra edificios y otras estructuras, así como las transformaciones de los paisajes donde las aves se alimentan y descansan, también pueden dificultar sus viajes.
Por tanto, para los ornitólogos que observan las aves en las montañas de Krkonoše y Jeseníky, el otoño representa mucho más que una oportunidad de contemplar uno de los grandes espectáculos de la naturaleza. Sus observaciones ayudan a comprender cómo se orientan las aves a través del continente europeo, cómo se relacionan distintas poblaciones separadas por miles de kilómetros y cómo se adapta su comportamiento a un entorno cambiante.
Chequia y sus puertos de montaña septentrionales ofrecen así una valiosa ventana desde la que observar la evolución de los patrones migratorios de las aves en Europa.








