¿Se podrá beber pronto Kofola en Latinoamérica?
Mientras estudia si hay lugar en ese mercado para su bebida insignia, la empresa Kofola desembarca en Latinoamérica y apuesta por importar a Chequia café y ron artesanal. En entrevista exclusiva con RPI, su director Jannis Samaras explica por qué Kofola debe seguir ganando presencia internacional y hacerse tan conocida como los cristales de Bohemia, aun cuando en el mercado checo la marca ya supera incluso a Coca‑Cola.
“Entramos en América Latina con la motivación inicial de desarrollar nuestro negocio del café, pero también queremos ampliar la exportación de nuestros productos a nuevos territorios”.
Así como la cerveza checa se ha abierto camino en varios países latinoamericanos, Kofola podría ser la próxima en seguir esa ruta. La empresa acaba de adquirir el 49% de Alta Fermentación, un grupo empresario con presencia en Panamá, Colombia y Ecuador que reúne minicervecerías, una tostadora de café, una destilería de ron y una amplia red gastronómica. Con más de 400 empleados y marcas artesanales muy premiadas (en especial, La Rana Dorada en Panamá y COLO Coffee de Colombia), la compañía supera los 20 millones de dólares de facturación y ya está generando grandes expectativas en la empresa Kofola, tal como destaca su director general Jannis Samaras.
“Entramos en América Latina con la motivación inicial de desarrollar nuestro negocio del café, pero también queremos ampliar la exportación de nuestros productos a nuevos territorios. Y en este sentido se ofrecía de manera natural la posibilidad de desarrollar la región tanto mediante actividades empresariales como aprovechando los recursos locales, como el café, y a la vez construir allí nuestro segmento de bebidas. Por eso hemos comprado, por ahora, participaciones minoritarias en empresas locales. Queremos crear allí algo similar a lo que ya hemos construido con las cervecerías locales y con nuestra red de cafeterías y restaurantes”.
Kofola desembarca en Latinoamérica
Agrega Samaras que un aspecto clave para cerrar el acuerdo con Alta Fermentación —cuyo objetivo es convertirse hacia 2030 en líder del sector de bebidas en Colombia y Panamá— fue la coincidencia en los valores de ambas empresas, sobre todo en lo que respecta a acompañar con absoluta dedicación a sus productos durante todo el proceso de elaboración.
Además de las dos marcas ya mencionadas, otros emblemas de la compañía son la destilería panameña Pedro Mandinga, que produce anualmente unas 26 mil botellas de ron con materias primas de los pies del volcán Barú, y la marca colombiana Pola del Pub, que en 2022 obtuvo una medalla de oro en la World Beer Cup, considerada la competencia cervecera profesional más prestigiosa del mundo.
Tras haber adquirido experiencia con fincas de café en Colombia y Panamá, Kofola se convierte así en propietaria minoritaria de la empresa latinoamericana, lo que le permitirá aumentar también su potencial de exportación de esas marcas a Chequia, Eslovaquia, Croacia y otros países de la región.
En ese contexto, se impone una pregunta importante: ¿hay lugar en el mercado latinoamericano para un producto tan local como la Kofola?
“La verdad es que ya estamos trabajando intensamente en eso, en hacerlo posible, pero al mismo tiempo estamos concentrando todos nuestros esfuerzos en poder importar productos latinoamericanos aquí, a la República Checa”.
El desafío Kofola
Mientras la empresa analiza con detenimiento, optimismo y esperanza esa posibilidad de ofrecer Kofola en Latinoamérica, su director Jannis Samaras entiende que esa expansión de la marca les ayudaría también a cumplir otro de sus grandes objetivos: que los extranjeros empiecen a reconocer a la Kofola como un verdadero símbolo checo.
“Me gustaría que Kofola representara a Chequia mucho más aún porque, en nuestro país, es realmente un fenómeno muy grande, aunque es verdad que para muchos extranjeros sigue siendo prácticamente desconocido. Por eso nos hemos propuesto trabajar en eso desde el próximo año para que la Kofola, al igual que la cerveza, el cristal de Bohemia y otros grandes productos nuestros represente a Chequia en el extranjero”.
Una oferta imposible de rechazar
Al igual que lo que ocurre con tantos checos, siempre interesados en viajar y explorar nuevas culturas, mucho antes incluso de mirar hacia Latinoamérica, Kofola comenzó a colaborar con Corleone, una empresa italiana que le suministra jugos concentrados de limón, naranja y mandarina provenientes de Sicilia. Con esos cítricos, la empresa Kofola elabora otro de sus productos estrella: el refresco Targa, cuyo nombre rinde homenaje a la histórica carrera siciliana Targa Florio.
“Para nosotros eso es algo fundamental que atañe incluso a nuestra filosofía: intentamos trabajar siempre con las materias primas básicas y comprarlas en su lugar de origen. A veces incluso aprendemos a cultivarlas nosotros mismos porque creemos que es importante comprender también la problemática agrícola que rodea a la materia prima, es decir, cómo surge esa materia prima. Por eso además de lo que sucede con nuestras hierbas y frutas de Sicilia quisimos ir incorporando plantaciones de café en Panamá, aún cuando estén lejos de cubrir todo nuestro consumo de café. Pero por eso mismo tenemos también nuestros propios huertos de manzanas, que, otra vez, solo cubren una parte de nuestras necesidades, pero para nosotros es fundamental entender la dinámica de la fruticultura”.
Ganarle a Pepsi y Coca-Cola
“Hemos logrado algo que no ha ocurrido en ninguna otra parte del mundo: un producto local ha conseguido superar a los gigantes globales”.
En cualquier caso, y más allá de la ya mencionada tarea pendiente de hacer más conocido el nombre de Kofola en el extranjero, Samaras se muestra muy satisfecho con la situación interna, donde la marca ha logrado un desarrollo más que destacable dentro del sector.
“Kofola es prácticamente líder en los mercados checo y eslovaco, especialmente en la versión de grifo o tirada. Y se puede decir que aquí, en Chequia y Eslovaquia, hemos logrado algo que no ha ocurrido en ninguna otra parte del mundo: un producto local ha conseguido superar a los gigantes globales”.
Más allá de sentirse satisfecho y orgulloso por ese logro, el director de Kofola explica que el mundo ha cambiado tan drásticamente en los últimos diez años que muchos de los grandes dogmas económicos empiezan a quedar atrás, o al menos a entrar en revisión. Uno de ellos es, en su opinión, la vieja certeza de que el mercado está controlado únicamente por las grandes marcas multinacionales.
“El negocio se está democratizando enormemente y por eso las marcas locales y tradicionales tienen la oportunidad de destacar a nivel global, al igual que las marcas nuevas pueden conquistar segmentos completamente nuevos del mercado o incluso transformar por completo el mercado original. Así que, sin duda, todos tenemos nuestra oportunidad: todo depende de lo hábiles que seamos”.
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