Elecciones en Alemania: la ultraderecha arrasa de la mano de AfD y divide a los políticos checos

El triunfo histórico de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt, con un 43,8% de los votos, generó una ola de reacciones en Praga: mientras la oposición habla de “terremoto político” y advierte sobre la democracia, Tomio Okamura, presidente de la Cámara de Diputados, felicitó a la AfD por el resultado y por tener un programa tan parecido al de SPD.

El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) logró un triunfo arrollador en las elecciones regionales alemanas celebradas este domingo. Según el recuento definitivo, obtuvo el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt, más del doble de lo que había conseguido cinco años atrás. El resultado le da 39 de los 83 escaños del parlamento regional, apenas tres por debajo de la mayoría absoluta, que permite a un partido gobernar solo, sin necesidad de sumar votos de otros ni negociar una coalición.

En Praga, alarma desde la oposición

Vít Rakušan | Foto: Zuzana Jarolímková,  iROZHLAS.cz

El resultado tuvo repercusión en toda Europa. En Chequia, el expresidente y actual líder de ODS, Petr Fiala, fue contundente. En un mensaje en la red social X, calificó el resultado como un "terremoto político" y describió la “aterradora” oferta de la AfD como “una combinación de nacionalismo, promesas irreales, nostalgia y cercanía con posiciones prorrusas”.

El presidente de STAN, Vít Rakušan, coincidió en el diagnóstico, aunque puso el foco en la responsabilidad de las fuerzas democráticas. Sostuvo que dejar temas como la migración o las cuestiones sociales “en manos de los populistas” es peligroso, y que en lugar de escandalizarse por el éxito de “extremistas abiertamente prorrusos” en Alemania, hace falta ofrecer soluciones propias, realistas y sostenibles. Rakušan trasladó esa idea directamente a la política checa: “Debemos hacer exactamente eso para no terminar en Chequia como los sajones", afirmó al medio Echo24.

Matices desde el oficialismo

Radek Vondráček | Foto: Zdeněk Němec,  MAFRA / Profimedia

Las voces del actual gobierno de Andrej Babiš fueron más cautelosas, aunque no unánimes. El ministro de Relaciones Exteriores, Petr Macinka, líder de Automovilistas, evitó un juicio de valor directo sobre la AfD y puso el acento en las consecuencias del resultado para Alemania. Según declaraciones recogidas por ČTK, Macinka consideró que el desarrollo poselectoral en Sajonia-Anhalt tendrá un peso “simbólico” importante para el rumbo del país, y que será clave observar tanto la estrategia que adopte la AfD con un mandato tan fuerte.

El presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Radek Vondráček (ANO), fue un paso más allá y leyó el resultado como una crítica directa a la gestión del canciller Merz. Consideró que la estrategia de ostracismo y las prohibiciones aplicadas contra la AfD por el resto de los partidos y el aparato estatal no funcionó, y que la actual coalición de gobierno alemana es débil y debe ofrecer a sus votantes una “política auténtica”. Como posible salida, planteó que la AfD podría convertirse en un partido más convencional e integrarse al ejercicio de gobierno, abandonando algunas de sus posiciones más extremas.

Okamura, una voz amiga

La reacción más positiva fue la de Tomio Okamura, presidente de la Cámara de Diputados y líder de SPD, formación que comparte grupo parlamentario en el Parlamento Europeo con la AfD dentro de la alianza Europa de Naciones Soberanas.

En declaraciones a la Televisión Checa, Okamura felicitó a la AfD por el resultado y expresó su deseo de que el partido termine formando parte del nuevo gobierno regional.

Tomio Okamura | Foto:  Zuzana Jarolímková,  iROZHLAS.cz

“Aprovecho para felicitar a AfD. Nosotros compartimos grupo parlamentario en el Parlamento Europeo. Tenemos un programa muy similar. Es decir, estamos en contra de la migración ilegal, estamos a favor de la deportación de migrantes ilegales. Queremos eliminar las tasas para los medios públicos. Además, por supuesto, rechazamos el Green Deal. No queremos que se instalen esos enormes molinos de viento por toda la República Checa. La AfD justamente tampoco quiere instalarlos por toda Alemania. En realidad les estoy enumerando el programa con el que se presentó Ulrich Siegmund, a quien conozco personalmente. Nos vimos por última vez hace dos meses en una conferencia en el parlamento alemán, en el Bundestag, en Berlín. Hablamos personalmente durante unos 20 minutos, solos los dos. Así que el programa se superpone, y esto es simplemente el resultado de la mala política de los partidos liberales proeuropeos que gobernaron hasta ahora. La gente en esa ex Alemania Oriental dejó bien en claro que ya no quiere que continúe la política de esos partidos proeuropeos”.

Las elecciones, en detalle

La Unión Cristianodemócrata (CDU), que gobernaba el estado desde 2002, sufrió un desplome de unos veinte puntos y quedó segunda, con 17,2%. Le siguieron el SPD (9,3%), los Verdes (8,9%) y la Izquierda (8,6%). La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) logró entrar al parlamento por muy poco margen, con 5,3% de los votos, un dato que resultará decisivo para las posibles futuras alianzas. La participación llegó a casi el 78%, diecisiete puntos más que en 2021.

Ese resultado deja a la AfD sin mayoría propia, pero muy cerca de formar el primer gobierno regional de la extrema derecha en Alemania desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para lograrlo necesitará, como mínimo, que otra fuerza se abstenga en la votación de investidura del futuro primer ministro regional. Y la BSW no ha descartado esa posibilidad.

Qué propone la AfD para gobernar

AfD combina un programa económico y social duro, considerado por algunas voces como “radical”, con posiciones identitarias e históricas bien definidas, aunque ambigua en su vínculo con Rusia. Entre sus principales medidas figuran una ofensiva de deportaciones y la ampliación de los centros de internamiento para extranjeros en proceso de expulsión, el trabajo obligatorio para solicitantes de asilo, la creación de clases separadas para hijos de familias sin perspectivas de permanencia en el país, ayudas económicas por nacimiento reservadas a quienes tengan pasaporte alemán, la prohibición de símbolos vinculados a la diversidad sexual en las escuelas y el fin del aporte público a la radiotelevisión estatal, además de recortes en la estructura administrativa regional.

Ulrich Siegmund  | Foto: Matthias Schrader,  ČTK/AP

En materia de identidad, plantea un "giro" hacia el “orgullo alemán”: sostiene que el país debería volver a mirar con más énfasis a sus figuras históricas, como científicos, filósofos y músicos, en lugar de centrar la enseñanza en la responsabilidad histórica del nazismo. Uno de sus dirigentes más influyentes, Björn Höcke, ha pedido un giro de 180 grados en la cultura del recuerdo, calificando al memorial del Holocausto en Berlín como un “monumento de la vergüenza”. Respecto de Rusia, el partido está internamente dividido: mientras la copresidenta Alice Weidel buscó en el último año un giro hacia Washington y criticó los viajes de legisladores propios a Moscú, el también copresidente Tino Chrupalla mantiene el rechazo del partido a las sanciones contra Rusia y a los envíos de armas a Ucrania, en línea con sus vínculos históricos con el Kremlin (se reunió con el canciller ruso Serguéi Lavrov en 2020) y con declaraciones en las que llegó a decir que Rusia no representa ninguna amenaza para Alemania.

Ulrich Siegmund, un líder consagrado

El candidato principal del partido, Ulrich Siegmund, de 35 años y exmilitante de la CDU, construyó buena parte de su discurso apelando a la nostalgia por el supuesto “orden social” de la ex República Democrática Alemana y a un fuerte rechazo a la inmigración, pese a que Sajonia-Anhalt tiene una de las proporciones de población extranjera más bajas del país. La filial regional de la AfD está clasificada desde 2023 por el servicio de inteligencia interior del estado como “organización de extrema derecha confirmada”.

La respuesta de los otros partidos alemanes: el “cordón sanitario” se mantiene, por ahora

Markus Soeder y Friedrich Merz | Foto: Markus Schreiber,  ČTK/AP

Frente al resultado, la CDU, el SPD, los Verdes y la Izquierda reafirmaron su compromiso con el llamado Brandmauer, el llamado “cordón sanitario”, que las principales fuerzas alemanas mantienen desde hace años para evitar cualquier coalición con la AfD. El canciller Friedrich Merz, líder de la CDU, había insistido durante la campaña en que su partido no gobernaría con la extrema derecha ni con la izquierda radical, aunque no descartó apoyos puntuales de esta última si fueran necesarios para una investidura.

La única excepción es la BSW, que dejó abierta la puerta a facilitar, aunque sea indirectamente, un gobierno de la AfD. Por su parte, la copresidenta del partido ultraderechista, Alice Weidel, buscó desmarcarse de cualquier aislamiento y se declaró dispuesta a dialogar “con todo el mundo” y sostuvo que la AfD no impondrá ningún veto a las demás fuerzas políticas. El resultado también generó rechazo fuera del ámbito partidario. El Consejo Central de Judíos en Alemania expresó su consternación por el triunfo de la AfD.

Lo que viene

Alice Weidel | Foto: snapshot/Future Image/B Elmentha / Shutterstock Editorial / Profimedia

El resultado en Sajonia-Anhalt no es un hecho aislado dentro del calendario electoral alemán. El próximo 20 de septiembre habrá elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y en Berlín, dos citas que, según las encuestas conocidas hasta el momento, también proyectan un desempeño fuerte de la AfD, aunque sin las mismas chances de acceder al gobierno regional que ahora se abren en Magdeburgo.

Mientras tanto, en Chequia, el episodio dejó a la vista una fractura que excede lo meramente diplomático: por un lado, una oposición que interpreta el ascenso de la AfD como una señal de alarma para las democracias europeas, incluida la checa; por otro, un Ejecutivo que oscila entre la cautela institucional y una lectura más crítica hacia el “cordón sanitario” europeo; y, en un extremo del espectro, el propio presidente de la Cámara de Diputados, quien celebra abiertamente el resultado de un partido que buena parte de la clase política europea sigue observando con desconfianza y hasta con temor.

Autor: Juan Muttoni | Recursos: ČTK , iROZHLAS.cz , Česká televize , Echo24
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