Calor extremo: ¿la inigualable cerveza checa cambiará de sabor?

En Chequia, el lúpulo tampoco se ha salvado de los estragos causados por el intenso calor. Científicos del país buscan desarrollar variedades más resistentes de esta planta, clave en la fabricación de la cerveza. La razón es clara: las olas de calor y la sequía de los últimos años golpean fuerte a una nación que se enorgullece de su tradición cervecera.

El Instituto del Lúpulo, en la ciudad de Žatec, al noroeste de Bohemia, trabaja desde hace tiempo en el desarrollo de variedades capaces de resistir mejor la sequía y las temperaturas cada vez más altas que trae el verano checo.

Foto: Radio Prague International

Según cuenta Vladimír Nesvadba, científico del instituto, el calor extremo reduce cada año más la cosecha de lúpulo, lo que pone en riesgo la producción de una cerveza que le debe a esta flor trepadora su amargor, su aroma y buena parte de su sabor. En diálogo con Radio Checa Norte Nesvadba anticipa que aumentar el riego no es suficiente.

“Las variedades tradicionales de lúpulo no están preparadas para un calor tan extremo. Es cierto que tratamos de compensarlo con más riego, pero creemos que lo más importante es apostar por nuevos proyectos que apunten a variedades más resistentes a las altas temperaturas, porque vemos que las plantas de siempre realmente sufren”.

Nueva variedad, ¿nuevo sabor?

Además de estas variedades resistentes al calor, los científicos pusieron en marcha un nuevo proyecto llamado Odolchmel ("Lúpuloresistente") y ya lograron crear especies capaces de sobrevivir a los períodos de mayor sequía. Hoy cultivan la nueva variedad Saaz Shine en unas diez hectáreas, y la Saaz Confort en otras tres.

Martin Šebestyán | Foto: Oficina del Gobierno Checo

El propio ministro de Agricultura, Martin Šebestyán, confirmó a la Radio Checa que la cartera destinará más recursos al cultivo de estas nuevas variedades en las zonas tradicionales de Žatecko y Rakovnicko, al noroeste y al oeste de Bohemia.

“Estamos discutiendo el tema y los distintos proyectos con varios institutos científicos, con las uniones de productores de lúpulo y con especialistas de la Academia de Ciencias. Para estos proyectos, que buscan conservar el sabor amargo tan característico de la cerveza checa, planeamos destinar unos dos millones y medio de euros a partir del año que viene”.

Pero el apoyo a la investigación no alcanza: el ministro también quiere resolver cuanto antes la falta de agua que afecta a las plantaciones de lúpulo.

“Desde hace un tiempo, el gobierno checo tiene en marcha un proyecto para crear un sistema de embalses en las zonas de cultivo de lúpulo de Žatecko y Rakovnicko. Para eso vamos a aprovechar los embalses ya existentes de Kryry, Senomaty y Šanov. Estamos trabajando intensamente en este proyecto”.

Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

Según datos de la Confederación Hidrográfica, los embalses de Senomaty y Šanov, en la zona de Rakovnicko, deberían entrar en funcionamiento en 2032. El de Kryry, en cambio, podría empezar a llevar agua a las plantaciones de Žatecko recién en 2041. Hasta entonces, los productores de lúpulo checos van a tener que arreglárselas con otros métodos de riego para sostener este ingrediente clave de la cerveza tradicional del país.

Autores: Kateřina Kučerová , Ivana Vonderková | Fuente: Český rozhlas
audio