Vanesa Velozo, la hija checa de un boxeador cubano que busca reconectar con sus raíces hispanas
Aunque de niña lo hablaba casi tanto como el checo, la falta de amigos latinos hizo que el español se le fuera desdibujando. Aun así, asegura sentir muy viva su herencia cubana: en la pasión por la salsa y la bachata, y en un costado sociable que la enorgullece y hace que muchas personas duden de que sea checa.
Aunque su nombre parezca indicar lo contrario, Vanesa Velozo nació en Chequia y hasta hace poco estuvo en Berlín haciendo una pasantía sobre producción cinematográfica, su vocación que ya la llevó, por ejemplo, a producir la flamante película Chica Checa de Šimon Holý. De madre checa y padre cubano, esta joven de 25 años asegura que suele inclinarse por los entornos y ámbitos internacionales, quizás porque desde muy pequeña está acostumbrada a moverse entre extranjeros.
“No me resulta extraño moverme en un entorno multicultural. Creo que eso es algo importante. Y también diría que siento mis raíces cubanas, por ejemplo en lo que respecta a la música y la danza, que naturalmente me atraen. Soy muy sociable y me es cercana esa forma de vida más sureña, incluso diría mediterránea: tomarme tiempo, disfrutar las pequeñas cosas del día a día, saborear los momentos, algo típico de los países del sur.”
Nuestra parte cubana
“Yo crecí en Chequia sin cubanos alrededor ni otros niños de familias mixtas. Por eso es que ahora intento redescubrir esa parte de mí.”
Vanesa Velozo
Criada en Děčín, un pequeño pueblo al norte de la República Checa, Vanesa agradece el hecho de haber crecido junto a su padre y su madre, aunque reconoce que toda esa cultura tan fascinante que le viene del lado paterno es algo que tiene mucho menos desarrollado.
“Durante mucho tiempo he intentado conectar más con mis raíces cubanas, revivir esa parte que, efectivamente, viene de mi padre. Yo crecí en Chequia y ya no hablo español, y no tenía cubanos alrededor ni otros niños de familias mixtas mientras crecía. Creo que eso es bastante importante y por eso es que ahora intento redescubrir esa parte de mí.”
El boxeador
Nacido en la ciudad cubana de Cienfuegos, su padre Miguel Velozo desarrolló una carrera de boxeador profesional entre 2005 y 2015, período en el que disputó 24 combates oficiales en la categoría crucero y semipesado. Acumuló un récord de 17 victorias, 5 derrotas y 2 empates, con un total de 5 triunfos por nocaut. A lo largo de su trayectoria peleó en distintos países europeos: República Checa, Finlandia, Hungría, Rusia y Alemania, y llegó a disputar títulos como el WBO Inter-Continental Light Heavy y el World Boxing Foundation Intercontinental Light Heavy. Su carrera concluyó en diciembre de 2015, tras una década de actividad profesional en el circuito.
“Sí, sí, sí, es un boxeador profesional que empezó su carrera en Cuba y luego recibió una oportunidad en Chequia, la aprovechó y después conoció a mi madre así que se quedó aquí.”
Agrega Vanesa que, aunque escribir le cuesta un poco más, su padre ya habla muy bien checo porque vive en el país hace casi treinta años. Aún así tiene el gran mérito de haberlo aprendido sin ir jamás a clases, es decir, tan solo escuchando.
Cuando me fui a Cuba
“Las dos veces que visité Cuba sentí una enorme gratitud y fui muy consciente de las oportunidades que tengo solo por haber nacido en la República Checa.”
Vanesa Velozo
Vanesa tuvo la posibilidad de viajar en dos oportunidades a Cuba, un país con fuertes relaciones históricas con Chequia y que, sin embargo, para ella representa también nada menos que el lugar de su familia porque, de hecho, tiene aún varios parientes en la isla.
“La primera vez fue cuando era pequeña, a los cuatro años, y luego a los diecisiete. Ambas fueron experiencias muy intensas. Incluso de ese viaje con solo cuatro años tengo muchos recuerdos, porque para una niña pequeña es algo muy fuerte. Y a los diecisiete, por supuesto, lo viví de otra manera. Pero lo que une ambas experiencias es que sentí una enorme gratitud y fui muy consciente de las oportunidades que tengo solo por haber nacido en la República Checa.”
Agrega Vanesa que espera y ansía volver varias veces más a Cuba para conocer un poco más lo que considera su territorio aún inexplorado, aprender más de su inmensa cultura y hasta perfeccionar sus conocimientos de salsa y bachata.
Una cubana que quiere aprender español
En cuanto al idioma español reconoce Vanesa que no es tan sencillo como algunos checos piensan y afirma que, por el momento, esa es su gran cuenta pendiente.
“Mi hermana, que vivía en Cuba y ahora vive en EE.UU. aprendió super rápido un inglés perfecto, así que con ella hablo inglés. Pero cuando estuve allí en Cuba intenté hablar un poco español, aunque mi padre traducía.”
Lo curioso es que, con el tiempo, Vanesa terminó desaprendiendo el idioma, confirmando esa idea tan repetida de que aquello que no se practica, a la larga se olvida.
“Sí, sí. Cuando era pequeña, en el jardín de infantes hablaba español porque en casa se hablaban ambos idiomas. Pero luego, como todos mis amigos eran checos, dejé de usarlo. Ahora la verdad que sé solo lo básico y no he vuelto ha sumergirme en el idioma, pero la verdad es que me encantaría volver a aprenderlo, para mí es algo muy importante.”
Seguramente no falten hispanos dispuestos a enseñarle a esta joven checo-cubana el español que tanto anhela y cuyo aprendizaje, además, tendrá el beneficio extra de colmar también de orgullo a su padre boxeador.








