Daniel Sonic Rojas: “El movimiento puede ser una herramienta para sanar”

Daniel Sonic Rojas

Respirar, girar el cuerpo y escuchar sus señales. Esa es la propuesta de Daniel Sonic Rojas, bailarín y performer colombiano que llevó al festival Colours of Ostrava su método Alliyana Movement, una práctica que combina movimiento, respiración y sonido con el objetivo de aliviar tensiones físicas y emocionales.

Daniel Sonic Rojas | Foto: Colours of Ostrava

Daniel Sonic Rojas, bailarín, performer y experto en movimiento nacido en Colombia, regresó este año al festival Colours of Ostrava como parte de la programación de Meltingpot, el espacio paralelo del festival dedicado a conferencias, debates y talleres. Allí, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer y practicar Alliyana Movement, una metodología de movimiento desarrollada por el propio Rojas tras más de tres décadas de experiencia profesional. En conversación con Radio Praga Internacional, explicó cómo nació este enfoque y cuál es la filosofía que lo sustenta.

Moviendo las caderas

“Alliyana Movement nació después de muchos años de entrenamiento. Yo digo que fue tomando forma con el tiempo, y hasta el nombre me llegó durante una meditación. Al principio lo llamaba Embody Dance Movement, pero poco a poco me di cuenta de que mis clases iban mucho más allá del movimiento. Tenían una dimensión terapéutica, de alivio. La gente siempre me decía: 'Tenía dolor de espalda y se me ha pasado', o 'Me dolía la rodilla y ya no me duele'. Empecé a prestar atención a esas experiencias y quise darle un nombre que reflejara esa idea de sanar y aliviar. La intención es utilizar el movimiento de una forma más específica para fortalecer la relación con el cuerpo y la conexión con uno mismo desde una perspectiva holística”.

Alliyana Movement es el resultado de un largo proceso de investigación personal y profesional. A lo largo de su carrera como bailarín, Sonic Rojas exploró distintas maneras de comprender el cuerpo y el movimiento en diversos países y tradiciones. Con el tiempo, ese recorrido cristalizó en un método cuyo eje central es el alivio físico y emocional a través del movimiento consciente.

“Un día, durante una meditación, me llegó un nombre: Alliyana. No sabía qué significaba, así que se lo comenté a mi hermana. Me dijo: 'Suena a quechua'. El quechua es una lengua ancestral de Sudamérica, así que empecé a investigar. Encontré muchos nombres, pero Alliyana destacaba. Cuando descubrí su significado vi que quiere decir 'aliviar' o 'sanar'. En ese momento sentí que era exactamente la dirección que quería dar a mi trabajo y a mi forma de entender el movimiento”.

Convencido de haber encontrado el concepto que resumía su filosofía, Rojas comenzó a estructurar una metodología propia.

Dale a tu cuerpo alegría

“Desde entonces empecé a desarrollar esta práctica poniendo el foco en la conexión entre la respiración, el movimiento y el sonido, y trabajando con la fascia (NdA: membrana fibrosa que recubre y conecta los músculos, huesos y órganos). La idea es utilizar el movimiento como una herramienta para conectar con el cuerpo y favorecer el alivio de distintas molestias, no solo físicas, sino también emocionales o relacionadas con experiencias traumáticas”.

Para Sonic Rojas, el trauma no se limita a los grandes acontecimientos vitales. El estrés cotidiano, sostiene, también deja una huella profunda en el cuerpo y en la forma en que nos movemos.

“Creo que todas las personas convivimos con algún tipo de estrés. A veces pensamos que no lo tenemos, pero el estrés puede acumularse de muchas formas: por el trabajo, por la cantidad de información que recibimos cada día, por el cansancio o simplemente por el ritmo de vida. Todo eso influye en nuestro sistema nervioso. Por eso me gusta empezar siempre por la respiración. A partir de ahí la conectamos con el movimiento y, en particular, con movimientos en espiral. Es como cuando retuerces una toalla mojada para escurrir el agua. Hacemos algo parecido con el cuerpo: lo hacemos girar, retorcerse y volver a su posición, siempre acompañado por la respiración y el sonido. Cuando trabajas de esa manera, el cuerpo empieza a relajarse y la respiración ayuda a regular el sistema nervioso. Muchas personas sienten los efectos muy rápido: en cuestión de minutos empiezan a notar una sensación de alivio y una mayor conexión con su cuerpo”.

Bailando por un sueño

Actualmente, Daniel Sonic Rojas imparte talleres de Alliyana Movement en distintos países y organiza retiros para quienes desean profundizar en esta práctica. Sin embargo, el origen de su metodología se encuentra en una etapa muy distinta de su vida, cuando todavía desarrollaba su carrera como bailarín profesional.

“Antes de dedicarme por completo a Alliyana Movement era bailarín profesional. Sigo bailando, pero entonces esa era mi profesión y ocupaba toda mi vida. En esa etapa entendí que, para alcanzar y mantener un alto nivel, no basta con entrenar el cuerpo físico. También hay que aprender a gestionar el estrés, la energía y el aspecto mental. Al final, lo que detiene tanto a un bailarín como a un deportista —y, en realidad, a cualquier persona— es que el cuerpo deje de responder. Cuando aparece una lesión, ya no puedes hacer lo que te gusta, disfrutar o moverte con libertad, y eso también afecta al estado de ánimo”.

Fue precisamente una lesión grave la que marcó un antes y un después en su trayectoria. Obligado a detenerse por completo, comenzó un proceso de reflexión que acabaría transformando tanto su carrera como su forma de entender el movimiento.

“Yo sufrí muchas lesiones durante mi carrera, pero hubo una especialmente grave que me obligó a parar por completo. Fue un momento muy duro. Incluso pasé por una etapa de depresión porque pensaba: '¿Qué voy a hacer? Lo que más me gusta es bailar y ahora no puedo hacerlo'. Fue precisamente durante ese periodo de quietud cuando empecé a preguntarme por qué me había lesionado. Sentí que había estado demasiado centrado en el rendimiento, en ser el mejor y en exigirme cada vez más, hasta romperme. No estaba escuchando realmente a mi cuerpo. A partir de ahí entendí que necesitaba una conexión mucho más profunda conmigo mismo. Por eso, en mis clases, siempre hablo de dos polaridades: movimiento y quietud, sonido y silencio. Fue en la quietud donde empecé a escuchar mi cuerpo y mis pensamientos, y a confiar más en la capacidad que todos tenemos para conectar con nuestros propios procesos de recuperación y bienestar. Creo que esa capacidad está dentro de cada persona; solo necesitamos aprender a escucharla”.

Un pasito pa' l'Asia

Ese proceso de búsqueda lo llevó a continuar viajando. Después de haber vivido en distintos países por motivos profesionales, decidió instalarse durante más de ocho años en Asia, una etapa que hoy describe como un largo retiro dedicado al aprendizaje.

“Antes de venir a vivir a Mallorca pasé más de ocho años en Asia. A veces digo, medio en broma, que estuve ocho años y medio en un retiro y que ahora he salido para compartir todo lo que aprendí. Durante ese tiempo descubrí una manera mucho más holística de entender el movimiento y la relación con el cuerpo. Aprendí mucho de la medicina tradicional china, del ayurveda en la India, del yoga y la meditación. También me inspiraron el taoísmo, el budismo y las artes marciales que conocí en países como Japón, Singapur o Tailandia. Empecé a estudiar esas filosofías y la forma en que entienden el cuerpo, el movimiento y la vida”.

Para sanar esto es una bomba

Según explica, esa experiencia también le permitió observar diferencias significativas entre la forma en que Oriente y Occidente entienden el cuidado del cuerpo. Al regresar a Europa, esas diferencias le resultaron especialmente evidentes.

“Al volver a Europa me di cuenta de que aquí solemos abordar esas cuestiones de una forma más fragmentada. Desde mi experiencia, el ritmo de vida y el clima, el frío en concreto, también hacen que muchas personas acumulen tensión en el cuerpo, especialmente en zonas como los hombros o las caderas. En Asia observé que muchas prácticas relacionadas con el bienestar forman parte de una misma visión del cuerpo. En cambio, aquí tendemos a separar las cosas: vamos al gimnasio, si nos duele algo acudimos a un fisioterapeuta o a un quiropráctico, o buscamos un masaje. Con Alliyana Movement intento integrar todas esas dimensiones en una sola práctica”.

Lejos de presentar Alliyana Movement como una técnica cerrada o una fórmula universal, Daniel Sonic Rojas insiste en que su propuesta busca, ante todo, invitar a las personas a reconectar con su propio cuerpo desde un foco holístico y simple, ya que, en palabras del experto, “no tiene que ser complicado”.