Triste empate checo ante Sudáfrica: se lo jugarán todo contra México

El Mundial 2026 se le pone muy cuesta arriba a los checos. Ante Sudáfrica, el rival en apariencia más débil del grupo A, no pudo más que empatar. Un empate triste, 1 a 1, desganado, sin vitaminas. Los jugadores checos se ven nostálgicos y desenfocados, idos, no dan dos pases buenos, no tienen ímpetu ni llegada, juegan acobardados, algo pasa. Lo más enervante es que ni siquiera intentan jugar al fútbol, sino que fingen y se tiran al suelo ante el menor roce del rival, esperando un cobro a favor, que a veces llega, a veces no. Si hicieran menos teatro y jugaran más al fútbol, tendrían más oportunidades de seguir en este Mundial.

Muchos cambios con respecto al primer partido (la derrota ante Corea del Sur) hizo el seleccionador Miroslav Koubek. Y sorprendentemente dejó en el banquillo a tres importantes hombres: Pavel Šulc, Lukáš Provod y Tomáš Souček. Koubek sobrepobló el mediocampo y a los seis minutos le dio resultado. Saque de banda marca de la casa, largo para el contragolpe, de Vladimír Coufal, la toma Adam Hložek que desborda y centra atrás y abajo, Alexandr Sojka se la cede elegantemente a Michal Sadílek que dispara y gol. Simple, efectivo, elegante, gol checo. Y a ceder el balón, aguantar, esperar a los sudafricanos, especular con la ventaja.

A los diez minutos de la segunda parte entró Pavel Šulc, un jugador a veces diferente, pero esta vez la suerte no le acompañó, ya que en el minuto 80 cometió una tonta mano en el área, involuntaria, pero penalti como una catedral. Gol de Mokoena, empate sudafricano y a luchar contracorriente otra vez. Pero los checos se quedan pronto sin fuelle y sin energía y hasta juegan sin ganas, al parecer. Los sudafricanos pusieron más ganas, tienen una hinchada colorida y variopinta que los sigue y apoya, y tuvieron oportunidades, pero juegan un fútbol muy ingenuo y no pudieron morder más al final.

La buena noticia de una terna de árbitros exclusivamente femenina, todas estadounidenses (por solo segunda vez en la historia de los mundiales), no distrajo de lo importante: los checos tenían que ganar y no pudieron. El empate no sirve mucho. Cabe recordar que el último partido de los checos en la fase de grupos es ante los anfitriones, México, en Ciudad de México, el próximo jueves, lo que será un encuentro muy muy difícil. Pero no todo está perdido, el fútbol es impredecible y todo puede pasar en una cancha. El match decicisivo es a las 3 de la madrugada del próximo jueves 25 de junio. Y un dato importante: los mexicanos, que le ganaron a Corea del Sur este viernes de madrugada, jugarán ya clasificados y, además, como líderes de grupo, lo que les permite dejar en la banca a jugadores importantes, para cuidarlos. Y esto podría favorecer a los checos.