Escándalo en el derbi checo entre Slavia y Sparta

El esperado clásico disputado entre Slavia y Sparta se vio truncado de forma violenta en el tiempo de descuento, cuando el Slavia iba ganando 3-2. En ese momento, cientos de aficionados locales invadieron el campo y agredieron físicamente a varios futbolistas del Sparta, entre ellos el portero Jakub Surovčík y los defensores Jakub Martinec y Matyáš Vojta. Además, varios ultras de SK Slavia Praha corrieron hacia el sector visitante y lanzaron bengalas y otros objetos pirotécnicos contra hinchas de AC Sparta Praha. Ante la absoluta falta de seguridad en el Eden Arena, el equipo visitante se negó a continuar, lo que derivó en la suspensión definitiva del choque.

Como respuesta inmediata, el Slavia ha aplicado una política de "tolerancia cero" para sus propios hinchas. El club ha cerrado de manera indefinida la Grada Norte, el sector donde se originaron los disturbios, y ha advertido que podría permanecer clausurada durante toda la próxima temporada si no se identifica a cada uno de los responsables del acto de vandalismo. Además, aquellos que sean identificados como agresores recibirán una prohibición de entrada al estadio de por vida.

Internamente, el club también ha tomado medidas contra dos de sus jugadores por comportamientos antideportivos que contribuyeron a caldear el ambiente. El delantero Tomáš Chorý, máximo goleador del torneo, y el centrocampista David Douděra han sido apartados del equipo principal por motivos disciplinarios. Chorý fue expulsado durante el juego tras agredir con un codazo a un rival, mientras que Douděra recibió la tarjeta roja estando en el banquillo por proferir insultos graves contra la terna arbitral.

En lo deportivo, se espera que la liga declare al Sparta ganador por un marcador administrativo de 0-3. Esto cambiaría radicalmente la lucha por el título: la ventaja del Slavia se reduciría de ocho a cinco puntos a falta de solo tres jornadas para el final. Además de la pérdida de puntos, el club se enfrenta a una multa económica que podría alcanzar los 411,000 euros (10 millones de coronas checas) impuesta por la comisión disciplinaria.