La histórica visita de Petr Pavel a Český dům provocó una emoción inolvidable entre los descendientes de checos de Argentina
En su primer día en Argentina, tras un viaje de 19 horas y una agenda más que intensa, el presidente checo Petr Pavel se hizo un espacio para visitar la asociación Český dům y reunirse con descendientes de checos. Hubo cerveza Pilsner, comidas típicas argentinas, danzas, fotos, tango, aplausos, palabras de aliento y una emoción desbordante que, aun postergando el descanso, los organizadores y testigos intentan expresar en esta nota.
Desde hace algunas semanas, el profesor de checo en Buenos Aires, Petr Táborský, viene notando a sus estudiantes más dispersos que de costumbre. Y no porque las declinaciones del checo se hayan vuelto aún más complicadas, sino porque en las vísperas de la recepción que la embajada checa en Argentina organizó para el presidente Petr Pavel, sus alumnos decidieron abandonar por un tiempo los casos gramaticales para dedicarse a bombardearlo a preguntas. Querían saberlo todo sobre el evento, que con la presencia de los representantes de todas las colectividades checas y checoslovacas, finalmente se llevó a cabo este lunes a la noche, tal como él mismo cuenta.
“Obviamente no se pudo invitar a todos porque, por seguridad y por logística, no podía haber muchas personas y había que contar también con la delegación de casi cincuenta personas que vino con el presidente, quien además llegó con su señora esposa, con su traductora, con periodistas y con toda la delegación política y económica”.
Un programa de solo media hora
Como la delegación había viajado desde República Checa durante toda la noche del domingo y aterrizó en Buenos Aires alrededor de las siete de la mañana del lunes, para luego encarar una agenda cargada desde el primer minuto de la gira, los organizadores optaron por un programa breve que no superara la media hora. Y aunque la fatiga del viaje amenazaba con imponerse, el entusiasmo terminó ganándole al cansancio.
“Todo el evento salió hermoso, tremendo, a pesar de todo el estrés con el que se arrancó antes de que vinieran, pero todos llegaron sonriendo, muy interesados y con mucha curiosidad, fue muy lindo ya desde el principio”.
Cuando los paisanos y los representantes de las colectividades ya aguardaban ansiosos en la sede del Český dům, en Valentín Alsina, al sur del Gran Buenos Aires, llegó primero la delegación y, poco después, el presidente Petr Pavel junto a su esposa. Como indica la tradición, lo recibieron con pan y sal, símbolo de hospitalidad y buenos deseos. Luego fue el propio Petr quien tomó el micrófono y ofició de locutor.
“Hice un resumen de qué hacemos todos nosotros acá como paisanos, también resaltamos la ayuda que da Chequia desde hace décadas, apoyando económicamente, culturalmente, enviando a los profesores y ahora también a los pasantes. Luego siguieron los himnos: los interpretó Macarena Castro, nuestra compañera que estudió en Praga para perfeccionarse. Primero interpretó el himno argentino, después el himno checo, salió hermoso y, a continuación, le pedimos al señor presidente que nos dedicara unas palabras”.
Un gran motivador
Durante su breve pero muy sentido discurso, el presidente agradeció en primer lugar la recepción y también el rol fundamental de los paisanos al mantener viva la cultura, las tradiciones y el legado de sus antepasados.
“Y también ofreció unas palabras motivadoras dado que el mundo se está poniendo más tenso ultimamente por las guerras y conflictos, que no hay que rendirse y que hay que seguir con esa actitud con la que rendimos homenaje a nuestros antepasados acá, en Argentina. Luego le pedimos a Ricardo Basovnik, el presidente de la asocación Český dům que cuente algo y lo tenía preparado ya en checo porque habló en representación de los paisanos, pero en checo y la traductora del presidente lo tradujo luego al español; y luego le pedimos a Ana Souchop que presente al grupo de danzas Sokol que bailó también unas cinco canciones y a la delegación le gustó: se escuchaban muchos aplausos y se veían muchas sonrisas, y luego culminó el programa con una representación a cargo de los bailarines de tango Elizabeth Cordone y Matías Rivas”.
Relata Petr que, a continuación, el presidente, junto a la primera dama, la embajadora checa en Argentina, Jarmila Povejšilová, y las autoridades del lugar recorrieron la sede de la asociación para conocer más a fondo su historia y presente, además de degustar las famosas empanadas argentinas y el infaltable choripán.
“Y ahí arrancó también con la cerveza porque ya se sabe que al presidente le encanta la cerveza, él es muy cervecero y la delegación estaba chocha (muy contenta) porque teníamos cerveza Pilsner Urquell recién importada y eso agradó a todos. Y luego también se pudo inaugurar la biblioteca en Český dům que los últimos meses había estado en refacción, así que la inauguró el presidente junto a la familia Kocourek que contribuyó muchísimo, no solo en la refacción de la biblioteca, sino de todo Český dům en los últimos quince años.
Y luego el presidente volvió con la señora y pudieron tomar cerveza, charlar con los compatriotas, sacarse fotos y era medio un quilombo porque, obviamente, todos se querían sacar una foto, pero los interrumpí, los organicé, y nos reíamos porque el presidente decía: ‘sí, hay que poner orden’, y yo estaba frente a él pidiendo en voz alta en español que se pusieran en fila.”
El orden entre tanta emoción, al parecer, tuvo efecto porque asegura Petr que, a partir de ese momento, las fotos se agilizaron mucho y eso permitió incluso ganar tiempo de calidad para la conversación.
Lágrimas de felicidad
“El señor presidente también hizo varias preguntas a muchas personas, pudo hablar, sobre todo, con los mayores en checo, así que los hizo muy felices, muchas personas estaban llorando de felicidad por haber podido ver al presidente, darle la mano, decirle un par de palabras, agradecer. La verdad que el presidente es muy piola como persona, una persona muy, muy tranquila, sabe hablar muy bien y es muy amiguero, muy compañero. Se acercó y dijo: '¿me puedo servir cerveza?' Y yo mismo se la serví y seguía hablando con la gente; realmente fue un evento no oficial y creo que fue muy lindo. Después, cuando se fue la delegación económica él se quedó tomando un par de cervecitas más, hablando con la gente y recién entonces volvieron al lugar donde están alojados. Y nosotros nos quedamos con los paisanos y pudimos intercambiar nuestras impresiones y yo creo que todos nos pusimos de acuerdo en que el presidente es una persona muy tranquila, muy amigable y que todo el evento así como había empezado con un poco de estrés, en breve se volvió muy placentero”.
“Muchas personas estaban llorando de felicidad por haber podido ver al presidente, darle la mano, decirle un par de palabras, agradecer”.
Petr Táborský
Una de las tantas personas que llegó a esa misma conclusión fue el ex jugador de fútbol profesional y descendiente de checos Enrique Hrabina quien, además, se dio el gusto de regalarle al presidente Pavel la camiseta de Boca Juniors, el club donde jugó gran parte de su carrera, convirtiéndose en uno de sus máximos ídolos.
“La sensación fue espectacular: una persona muy seria, muy responsable y muy empática con toda la tradición de nuestros antepasados que han venido a este país a tratar de sentar bases y hacer un futuro mejor, así que la verdad que es espectacular como persona y como ser humano, tratando de dar la mejor impresión y el apoyo a nosotros, los familiares de nuestros antepasados, para que sigamos manteniendo las tradiciones de la República Checa en Argentina”.
En honor a los ancestros y para la posteridad
A pesar de que el evento terminó tarde, muchos sacrificaron un rato de sueño para expresar su alegría y agradecimiento por haber conocido al presidente. Entre ellos, el reconocido músico Daniel Inger, quien se dedica a mantener vivo el legado musical de sus ancestros checoslovacos.
“Recién llego de un evento que creo que va a ser inolvidable para mí durante toda la vida: haber compartido la recepción al presidente Petr Pavel, que está de visita acá en Buenos Aires, y tuve el gran privilegio y el gran honor de tocar el acordeón durante esta noche, y no solamente eso, sino que tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con él, de saludarlo y agradecerle porque yo estaba tocando y él se acercó y le gustaba la música, ya que yo me dediqué a tocar durante un rato largo muchas canciones tradicionales checas”.
“Pensé mucho en mis abuelos, en mi papá, cómo les hubiera gustado estar ahí y qué contentos deben estar de que yo pudiera estar tocando esas canciones que ellos trajeron, nada menos que para el presidente checo”.
Daniel Inger
Después de tantos años trabajando a pulmón para difundir la música checa en Argentina, Daniel Inger nunca imaginó que algún día tendría la oportunidad de conocer y conversar con el presidente del país de sus ancestros.
“Como todos los que estábamos ahí, que somos de tercera o cuarta generación de inmigrantes, pensé mucho en mis abuelos, en mi papá, cómo les hubiera gustado estar ahí y qué contentos deben estar de que yo pudiera estar tocando esas canciones que ellos trajeron, nada menos que para el presidente checo”.
Todos los presentes en ese encuentro histórico valoraron también que el presidente hubiera hecho semejante viaje para conocerlos ya en el primer día de su visita, después de pasar nada menos que 19 horas en avión. Ese lunes tan agitado incluyó, entre otras actividades, un recorrido por Plaza de Mayo, el Cabildo y la Catedral, su participación en el Foro de Negocios y una visita al Museo del Holocausto.
Este martes, a su vez, el presidente realizará una ofrenda floral ante el monumento al Libertador San Martín y firmará un convenio para la eliminación de la doble imposición entre Argentina y Chequia. La primera persona que le dio la bienvenida en suelo argentino fue Roberto Salafia, ex embajador argentino en Chequia y actual subsecretario de Negociaciones Económicas de la Cancillería argentina.
“Fue un lindo día de sol otoñal en Buenos Aires, y tanto el presidente como su esposa estaban de muy buen humor. Más tarde participaron de una sesión de networking en la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, junto a la delegación empresarial checa, que culminó con las palabras del presidente Pavel y del canciller. La verdad es que estuvo muy bien”.
“Recibir al presidente Petr Pavel no fue solo un honor, fue sentir a la patria latir lejos de casa, fue un abrazo a nuestras raíces, una emoción imposible de explicar en palabras”.
Francisco Arturo Křivánek
El que prefirió expresarse por escrito debido a que no le salía la voz de la emoción fue el vicepresidente de Český dům, Francisco Arturo Křivánek. No obstante, ante la insistencia, también se decidió a hablar.
“En Český dům Argentina viví uno de esos momentos que quedan para siempre en el alma: recibir al presidente Petr Pavel no fue solo un honor, fue sentir a la patria latir lejos de casa, fue un abrazo a nuestras raíces, una emoción imposible de explicar en palabras”.
