En Praga, multitudes ignoraron las restricciones y encendieron fuegos artificiales en lugares prohibidos

Durante la noche de Año Nuevo, numerosas personas en la República Checa, especialmente en Praga, encendieron petardos y otros fuegos artificiales incluso en zonas donde está prohibido hacerlo, a pesar de una nueva normativa que restringe su uso cerca de hospitales, residencias de ancianos, refugios y otros lugares sensibles.

La policía y la guardia urbana recibieron centenares de denuncias por el uso de pirotecnia no autorizado, impusieron varias multas abultadas, y realizaron advertencias, pero a menudo cuando llegaban al lugar ya no encontraban a los responsables, lo que complicó la imposición de sanciones efectivas.

En el centro de Praga, incluyendo zonas como la Plaza de Wenceslao y la Plaza de la Ciudad Vieja, las detonaciones se intensificaron alrededor de la medianoche, y muchos infractores fueron en su mayoría extranjeros sancionados en el acto por la policía.

A pesar de las restricciones vigentes desde diciembre, diseñadas para limitar riesgos y molestias, las autoridades enfrentaron dificultades para controlar y aplicar la ley en tiempo real, aunque, al mismo tiempo, describieron en general las celebraciones como más tranquilas que en años anteriores.