Las 5 mejores setas de los bosques checos (Guía personalizada de una entusiasta)

En Chequia, buscar setas no es un pasatiempo, es casi un deporte nacional. Basta con que caigan las primeras lluvias otoñales para que los bosques se llenen de familias, cuchillos y cestas. Si alguna vez te has preguntado cuáles son las setas más codiciadas por los checos, Kristina Kellnerová te lleva de excursión por su ranking personal: las TOP 5 setas y sus personalidades.

Núm. 5 “Hlíva” – Pleurotus ostreatus

La más “healthy”

“Hlíva ústřičná”  (Pleurotus ostreatus) | Foto: Ivan Dvořák,  Český rozhlas

Conocida en español como seta ostra o seta de ostra, es una seta comestible que crece sobre madera y pertenece a la familia Pleurotaceae. Es una de las especies más comunes en los bosques checos y también una de las más apreciadas por su sabor suave, sus propiedades nutritivas y la facilidad con que puede encontrarse incluso en los meses fríos. Sus sombreros recuerdan a las conchas de las ostras, de ahí su nombre. Son carnosos, en forma de abanico, con un diámetro de entre 5 y 25 cm, y presentan una superficie lisa y flexible. Su color varía mucho según las condiciones del entorno —puede ir desde el blanco grisáceo o azulado hasta el pardo oscuro— y suelen crecer agrupados en racimos o capas superpuestas sobre troncos de árboles muertos o debilitados.

Foto: Stanislava Brádlová,  Český rozhlas

Se desarrolla principalmente en otoño e invierno, especialmente en los meses de octubre a enero, y puede encontrarse tanto en bosques de frondosas como en tocones o troncos caídos. Es una seta muy valorada por su uso culinario: resulta excelente salteada, en sopas, guisos o empanada, y es conocida por sus propiedades medicinales, ya que contiene mucha fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que benefician la inmunidad y regulan el colesterol.

En otras palabras: es como la amiga que tienes cuando estás en el colegio que saca mejores notas que tú de la que tus padres no dejan de hablar. Aunque estás harta de que te comparen con ella, la quieres igual. (Y si tus padres no dejan de hablar de ella, es por algo).

“Hlíva ústřičná”  (Pleurotus ostreatus) | Foto: bora22,  Pixabay,  Pixabay License

Núm. 4 “Bedla” - Macrolepiota procera

La que pasa desapercibida

“Bedla vysoká”  (Macrolepiota procera) | Foto: Simy27,  Pixabay,  Pixabay License

Esta seta, conocida por el nombre apagador, cucurril o parasol en países hispanohablantes, es actualmente una de las más fáciles de encontrar en la República Checa, entre otros por su color y tamaño, que la hacen sobresalir del paisaje del bosque.

Con un sombrero blanco cubierto de escamas marrones, la base bulbosa del tallo y el gran anillo móvil en el tallo, esta seta puede crecer hasta los 20 cm de altura y su sombrero puede fácilmente alcanzar un diámetro de 25 cm.

Al ser una seta que crece con bastante abundancia, no es tan codiciada como algunas de las otras que incluimos en la lista, y sin embargo su pulpa esponjosa con aroma suave y sabor a nuez la convierten en la candidata perfecta para empanarla y freírla. No es apta para secar, pero sirve también en guisos y salsas.

Foto: Ariesco,  Pixabay,  Pixabay License

Hay que tener cuidado de no confundirla con otras de su familia que son venenosas y no comestibles, como la lepiota aspera. La forma más fácil de comprobarlo es al tallo, ya que la macrolepiota procera no cambia de color al cortarse, a diferencia de sus hermanas venenosas, que enrojecen al tallo.

En otras palabras: es como una de tus películas favoritas de la infancia. Te puede dar pereza de verla cuando alguien la sugiere (por todas las veces que la has visto), pero cuando pasan los primeros 5 minutos recuerdas por qué está entre tus preferidas.

Foto: Martina Schneibergová,  Radio Prague International

Núm. 3 “Křemenáč / Kozák” - Leccinum versipelle y Leccinum scabrum

La molona

'Kozák březový'  (Leccinum scabrum) | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

Otra de las setas más codiciadas en Chequia se encuentra en cercanía de abedules y se reconoce fácilmente por su sombrero carnoso de color marrón anaranjado y un pie cubierto de escamas oscuras sobre fondo blanco. Mencionamos 2 de la misma familia ya que distinguir una de la otra puede ser una tarea complicada en la naturaleza. La  carne de ambas es blanca, pero se vuelve rosada al cortarla y puede oscurecerse al cocinarse, tiene sabor agradable y olor suave.

Es buena para secar, freír o incorporar en salsas y guisos. Suele encontrarse de junio a octubre.

En otras palabras: encontrar esta seta es como que te inviten a una fiesta súper exclusiva. Estás feliz, sorprendida y no sabes ni qué ponerte, ya que ni siquiera soñabas con la invitación.

Foto: Pawel_Litwin,  Pixabay,  Pixabay License

Núm. 2 “Masák” - Amanita rubescens

La enigmática que enamora a quienes se atreven a conocerla 

“Muchomůrka růžovka - masák”  (Amanita rubescens) | Foto: Jan Kramoliš,  Český rozhlas

A pesar de ser reconocida por cocineros y expertos como una de las setas más sabrosas que se pueden encontrar en la República Checa, se trata de una especie que no todos se animan a llevar a casa, especialmente porque es relativamente fácil de confundir con otras setas venenosas de su familia Amanitaceae.

Se caracteriza por los tonos rosados en el sombrero, el tallo y las láminas maduras. En el tallo presenta un anillo colgante y estriado. Crece con bastante frecuencia de junio a octubre, tanto en bosques de frondosas como de coníferas.

Se trata de una seta venenosa antes de cocinarse, por lo que es importante prepararla con cautela. Sirve sobre todo para salsas y frituras.

En otras palabras: es como el típico chico malo de los libros románticos, una coraza firme en el exterior, pero tímido y dulce por dentro. Un tesoro escondido con el que hay que saber trabajar.

“Muchomůrka růžovka - masák”  (Amanita rubescens) | Foto: František Tichý,  Český rozhlas

Mención honorable: Trufa – Tuber

La intocable

"Lanýž"  (Tuber)  | Foto: Milan Gryndler,  Český rozhlas / Český lanýž

Con un precio que asciende a cientos de euros por tan sólo unos gramos, la trufa es un género de hongos ascomicetes de la familia Tuberaceae que se conoce por todo el mundo. En la República Checa crece supuestamente en los meses de verano y otoño en suelos calcáreos de bosques caducifolios, generalmente en robledales o hayedos a unos centímetros bajo tierra.

Aunque su uso en la cocina es muy versátil, recogerlas está estrictamente prohibido en la República Checa, con multas que ascienden hasta los 2000 euros al infringir la norma.

En otras palabras: la casa ideal que podrías comprarte si ganases la lotería. Deseada, soñada, inalcanzable.

"Lanýž"  (Tuber)  | Foto: Milan Gryndler,  Český rozhlas / Český lanýž

Núm.  1 “Pravák” – Boletus edulis

La popular

“Hřib smrkový - pravák”  (Boletus edulis) | Foto: Oldřich Jindřich,  Český rozhlas

Conocida en países hispanohablantes como seta calabaza, hongo blanco u hongo pambazo, se trata de la seta más universalmente codiciada entre los checos. En checo se la conoce coloquialmente como la “seta verdadera” y sirve para secar, guisos, sopas, salsas y frituras.

Es una seta robusta y fácilmente reconocible por su sombrero marrón, pie grueso con una fina red blanca y carne blanca que no cambia de color al cortarse, lo que es un rasgo importante para no confundirla con otras especies similares.

“Hřib smrkový - pravák”  (Boletus edulis) | Foto: Josef Kopecký,  Český rozhlas

Se encuentra principalmente en bosques de coníferas cerca de los abetos, y excepcionalmente también en bosques mixtos y de hoja caduca, su temporada más alta es de junio a octubre.

En otras palabras: esta seta es como ese restaurante con un rating de 4.7 en Tripadvisor con miles de visitas. Una apuesta segura que no decepciona y que todos quieren probar pero que quizás no calienta tanto como encontrar ese pequeño local con aspecto destartalado por fuera y una abuela cocinando sus recetas familiares. Eso sí, al encontrarla uno siente una euforia similar a la de entrar en ese restaurante tan popular tras un mes después de haber hecho la reserva y dejar atrás una cola de gente.

Foto: Martina Schneibergová,  Radio Prague International