Llamadas artificiales, ¿un remedio contra el aislamiento y la soledad de los ancianos?
La start-up InTouch, basada en Praga, busca que las personas mayores se mantengan conectadas con sus familias a través de llamadas realizadas con inteligencia artificial. Su creador, Vassili Le Moigne, conversó con RPI en una extensa entrevista y aseguró que, a pesar de que el servicio ha despertado algunas críticas, el interés de los inversores checos en su proyecto fue tal que rápidamente consiguió todo el financiamiento necesario para su proyecto dentro del país. ¿Por qué ha sido tan exitoso? Lo descubrimos a continuación.
¿Una especie de contestador automático interactivo puede ser la solución al aislamiento y soledad de las personas mayores? Según Vassili Le Moigne, creador de la aplicación inTouch, este parece ser el camino a seguir en Europa, en donde la franja etaria representada por los adultos mayores aumenta año a año. Con su servicio de llamadas realizadas con inteligencia artificial, este emprendedor francés ha convencido a un número suficiente de inversores checos para continuar desarrollando su proyecto solo gracias a los fondos recaudados dentro del país. ¿De qué se trata exactamente esta iniciativa?
“Es un servicio que permite a los hijos de personas mayores hacer varias cosas. Primero, estar bien conectados con ellos y tener conversaciones interesantes, usando un teléfono, asegurándose de que los padres estén saludables y no estén aislados. Hoy en día, en el mundo y, en particular, en Europa, hay aproximadamente tres personas adultas por cada persona mayor. En algunos países, esta proporción es de dos.
Las personas mayores tienden a estar cada vez más aisladas, y con la demografía actual tenemos un enorme problema generacional que solo va a empeorar. Ya hay países, como Japón, donde hay menos de dos personas adultas por cada persona mayor”.
El servicio, en realidad, se aplica en dos sentidos.
“El servicio tiene dos facetas. Para la persona mayor, se trata de una llamada diaria a su teléfono normal, una conversación con ella sobre los temas que le interesen: su salud, la cocina, el gato, la historia, los miembros de la familia, los hijos, los nietos, o cualquier cosa que le interese. Y la inteligencia artificial, la voz que realiza la llamada, hace preguntas relacionadas con el tema de interés y recuerda las conversaciones pasadas. Así, es capaz de retomar temas que se hayan discutido en los meses anteriores, según sea necesario”.
El segundo grupo beneficiado es el de los hijos de las personas que reciben las llamadas, ya que la aplicación realiza una transcripción de la conversación para que los familiares estén al tanto de los temas discutidos.
“Para los hijos, que a menudo, como yo, son personas que viven en el extranjero, contamos con la aplicación móvil en la que se muestra que el padre o la madre ha respondido el teléfono, está en buen estado de salud y también se indican los temas de interés para esa persona mayor. Es decir, cuáles han sido los temas que han generado emociones positivas y que se han discutido. De esta manera, cuando yo llamo después, sé de qué temas hablar para generar emociones positivas. Y como a veces no estamos en los mismos husos horarios, también podemos escribir un mensaje que la inteligencia artificial leerá a los padres, quienes podrán responder, y el mensaje será transcrito nuevamente en la aplicación. Así, incluso si no podemos llamar, podemos al menos enviar un mensaje y mantenernos comunicados”.
Una idea surgida de la experiencia propia
Le Moigne explica que la idea original de desarrollar esta aplicación nació, en realidad, de su propia experiencia personal, que involucra a su madre y al imparable paso del tiempo.
“Hace 37 años que me fui de Francia y vivo en el extranjero. He vivido en muchos países y, cuando me fui, mis padres eran jóvenes, no había ningún problema. No me preocupaba mucho, pero cuando mi padre murió, comencé a preocuparme por mi madre. Con el tiempo, empezó a tener pequeños problemas de salud, así que poco a poco, cada día, pensaba: ‘¿Le habrá pasado algo?’. Entonces me preguntaba: ¿cómo puedo asegurarme de que está bien, de que tiene buena salud y no está sola? Incluso cuando vivía en Japón, no podía llamarla por la diferencia de horario. Ya sea que viviera en Estados Unidos o en Rusia, tampoco era posible. Entonces se me ocurrió esta idea. Cuando llegó la inteligencia artificial y comenzamos a desarrollar las voces, llegamos a un nivel de calidad sonora y rapidez que era interesante. Sobre todo, encontré un sistema para hacerlo sin necesidad de usar tecnología, que a las personas mayores les resulta complicada”.
La culpa, un mal para el que la IA no tiene remedio
Además de su experiencia de vida, que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de este emprendimiento, el empresario francés cuenta, a esta altura, con una buena cantidad de información acerca del uso de la aplicación. Según su opinión, los adultos mayores, que reciben las llamadas, son los que menos problemas tienen a la hora de adoptar el servicio. La gran dificultad recae en los hijos, que no pueden evitar encontrarse con un sentimiento de culpa.
“Es bastante curioso que el problema sea mucho menor con las personas mayores que con los hijos. Las personas mayores contestan el teléfono, escuchan una voz al otro lado y la primera vez están un poco sorprendidas, pero ya para la segunda vez lo ven como algo normal. Así que no hay mayor problema con ellos. El desafío está más bien en los hijos, como yo, porque creo que en algún lugar surge un sentimiento de culpa. Pensamos: ‘Si dejo que una inteligencia artificial llame en mi lugar, me parece raro, me siento mal. Esto debería estar haciéndolo yo’. Pero, cuando uno entiende que esta tecnología está ahí para ayudar y complementar, y no para reemplazar, todo cobra sentido”.
Según el empresario, lo más importante a la hora de presentar esta aplicación a las personas que recibirán las llamadas es hacerles entender que se trata de algo que deben hacer no tanto por ellos mismos, sino por el bien de la familia.
“Algo bastante importante es que, cuando hablas con tu madre o con tu padre para explicarles que la inteligencia artificial va a llamarlos, debes dejar claro que esto deben hacerlo por nosotros. Por ejemplo, decirles: ‘Mamá, papá, no lo haces por ti, lo haces por mí, para que yo me sienta tranquilo sabiendo que estás bien y en buena salud’. Después de esto, la conversación con las personas mayores fluye muy fácilmente. Cuando la IA les hace preguntas específicas, genera interés, y eso capta inmediatamente su atención. Así, la conversación se desarrolla fácilmente”.
Tiempo y paciencia infinitos
Otro de los beneficios que destaca el creador de la app es la asistencia de personas mayores que padecen trastornos cognitivos. En casos en que los pacientes padecen de, por ejemplo, demencial senil, el servicio se vale de la “paciencia” y el tiempo inagotable que posee la máquina, para ofrecer su oído, aunque sea virtual, a la persona afectada por la enfermedad.
“Una de las enormes ventajas de la inteligencia artificial es que puedes repetirle diez mil veces la misma cosa y no se va a molestar. Si una persona quiere decir diez mil veces: ‘Miro la pared. Miro la pared. Miro la pared’, la IA responderá: ‘Está bien, qué interesante, cuéntame más’, y seguirá la conversación. Esto también permite que esas personas se expresen y se sientan escuchadas. La inteligencia artificial tiene todo el tiempo del mundo, y para las personas que tienen demencia, eso es algo invaluable”.
Críticas y dudas
A pesar de que InTouch avanza en su adopción, la combinación de un tema tan complejo como la inteligencia artificial y de otro tan delicado como la salud de las personas mayores no podía quedar exenta de críticas.
“Hay varias críticas que me llegan. Me dicen: ‘¡Quieren reemplazar las llamadas a los padres con inteligencia artificial, es una locura!’. En realidad, no, no intentamos reemplazar nada, solo buscamos aportar un complemento para aquellos días en los que nosotros, los miembros de la familia, no podemos llamar, porque la vida no siempre nos permite hacerlo todos los días. Esa es la primera idea. También está la posibilidad de comunicarse cuando nosotros no podemos. Es como enviar mensajes y recibir respuestas, un poco como un WhatsApp, pero para personas mayores que no saben usar WhatsApp, de manera oral y sin necesidad de tecnología complicada”.
Otro de los puntos críticos del uso de la aplicación son los datos altamente sensibles que se deben compartir con la empresa. Según De Moigne, toda la información compartida es esencial a la hora no solo de mejorar el servicio, sino también de incluso alertar a las familias de posibles problemas de salud en desarrollo.
“Los datos se conservan para analizar la voz, ya que estudiamos la velocidad de dicción y realizamos un seguimiento a largo plazo. De esta manera, somos capaces de detectar si la voz se ralentiza, lo cual puede ser un signo temprano de problemas potenciales. Queremos poder compartir esta información con la familia si es necesario.
Por ejemplo, conservamos los datos, pero, por supuesto, no divulgamos ninguna información a nadie. No los compartimos con absolutamente nadie; se utilizan únicamente para el trabajo de análisis de datos”.
Una app que avanza más rápido que la edad
In Touch ya está disponible en 35 idiomas y está se encuentra presente en cien países. En un principio, los desarrolladores habían pensado ofrecerla solo en Europa y Estados Unidos, pero luego se dieron cuenta de que había un número importante de clientes que eran migrantes dispersos por todo el mundo, y que estos podrían beneficiarse también del servicio.
Pero los planes de expansión no solo incluyen a países e idiomas, sino también a todo el círculo afectivo de los usuarios.
“Una cosa que intentamos hacer con esta tecnología es reconectar a la familia de forma multilateral, es decir, no solo con los hijos, sino también con los nietos y los amigos. Queremos que la aplicación pueda ser compartida entre varias personas, de modo que los mensajes sean enviados no solo por los hijos, sino también por los nietos o los amigos, y que las respuestas lleguen directamente a esas personas”.
Según el último censo nacional, uno de cada cinco checos es mayor de 65 años. Pero este rasgo no solo aplica a Chequia, ya que la situación es un denominador común a lo largo y ancho de Europa. Aunque a Vassili Le Moigne no le gusta denominar a este sector como “mercado”, los inversores checos interesados en este proyecto han demostrado un interés casi instantáneo por las posibles aplicaciones y usos del servicio que ofrece inTouch, por lo que la iniciativa no tardó en conseguir los fondos necesarios para comenzar a desarrollarse, sin necesidad de recurrir a inversiones provenientes de otros países. Según Le Moigne, cuando uno proyecto de estas características se presenta en el mercado checo, las inversiones se pueden conseguir “sin ningún problema”.
Praga o Chequia es un país fantástico para hacer desarrollos porque hay muchos ingenieros muy capacitados. Mis ingenieros son tanto de la escuela soviética como iraníes. Tenemos una gran diversidad dentro de la empresa, justamente para no ver las cosas siempre desde el mismo punto de vista. La Chequia es un país fantástico para hacer desarrollo, con ingenieros muy fuertes y una gran densidad de personas capacitadas para contratar. Así que es fantástico”.








