Los festivales checos: negocio millonario y motor económico del verano
Con artistas de renombre y una oferta diversa, los festivales checos se consolidan como eventos masivos y auténticos motores económicos, un fenómeno que refleja esta “era dorada” en el mercado.
Lo que antes eran unos días de música y tiendas de campaña, hoy son fenómenos de masas planificados con meses de antelación y presupuestos millonarios. Hablamos de los festivales de música, eventos que, en especial en esta época del año, se convierten cada vez más en protagonistas dentro de un mercado que vive una suerte de época dorada a nivel global.
Chequia no es ajena a esta transformación: su calendario festivalero vive también su particular auge y combina grandes citas ya celebradas con otras muchas aún por llegar. Es por eso que hoy repasamos los principales festivales checos, sus precios y el impacto económico de un sector al alza.
Un festival de festivales
Los festivales checos de música no solo han sobrevivido a los embates de la pandemia o la inflación, sino que los han superado, adaptándose y creciendo. Así, este año ya han desfilado por los escenarios checos bandas y artistas como Linkin Park, Slipknot, Sting, Iggy Pop o Alanis Morissette en más de una decena de grandes citas con las que el país vibra cada verano.
Un buen ejemplo es Rock for People, celebrado en Hradec Králové y uno de los festivales más internacionales del país. Se lleva a cabo en una antigua base aérea y su programación gira en torno al rock alternativo, el metal y el punk. Este pasado junio trajo a los mencionados Linkin Park o los británicos Sex Pistols, y el precio de su abono es de unos 200 euros.
En la capital se pudo vivir otra edición del Metronome Festival, en el recinto ferial Výstaviště, una mezcla de indie, pop-rock alternativo y electrónica cuyo abono tuvo el mismo precio con Alanis Morissette como cabeza de cartel. También está el Beats for Love, uno de los festivales de música electrónica más grandes de Europa Central celebrado en Ostrava y con un abono de unos 186 euros, y más recientemente en la misma ciudad el Colours of Ostrava, un gigantesco festival multicultural que este mismo año trajo al legendario Iggy Pop con un abono de unos 184 euros.
Todavía queda, sin embargo, más que una cita a la que apuntarse para este mismo verano. En julio también se presentan Let It Roll, considerado uno de los festivales más prestigiosos del mundo dedicados al drum & bass, que se celebrará junto al lago de Most del 31 de julio al 2 de agosto con un abono de entre 137 y 184 euros, según el tipo de pase. En Liberec, tendrá lugar Benátská! s Impulsem, del 24 al 27 de julio, centrado en el pop y rock tanto checo como internacional y con un abono de unos 96 euros.
Para agosto queda el Brutal Assault, en Josefov y centrado en la música metal y con abono de unos 206 euros, y el Mácháč Festival, que llevará el techno al Lago Mácha con un abono de unos 76 euros.
También destaca otra de las propuestas más originales del verano como es Hrady CZ, que recorre ocho castillos repartidos por todo el país (entre ellos Loket, Kunětická hora o Švihov) con un precio de unos 72 euros por “etapa”.
Ya yendo a los datos de este fenómeno, y según una encuesta de Generali Česká pojišťovna, más de la mitad de los checos ha asistido a un festival al menos una vez en los últimos dos años, mientras que este año el interés parece ser aún mayor. El 36% de los checos planeaba asistir a un festival este mismo año, mientras que la misma proporción pensaba asistir a dos. El gasto medio por persona durante el evento (entrada, comida, alojamiento, recuerdos...) alcanza ya los 200 euros, y puede incluso superar los 400 euros entre los jóvenes de la Generación Z, que se posicionan como uno de los grandes “motores” de estas citas a nivel de público.
De hecho, las voces del sector señalan que es el propio público de quien depende el éxito del festival.
“La importancia de la venta de entradas no baja del 50%. Al contrario, hay muchos festivales donde este porcentaje supera el 75%”, señala Jiří Hlinka, director ejecutivo de la asociación de festivales Festas.
Rock for People alcanzó este año un presupuesto de casi 12 millones de euros, con un 66% procedente de entradas, mientras que otros como Colours of Ostrava dependen en menor medida del público y requieren más apoyo institucional, aunque, sea como fuere, los festivales checos son ya auténticos motores económicos con presupuestos millonarios y estructuras cada vez más profesionales.








