La sinagoga Klausen de Praga recuerda la edad de oro de los judíos sefardíes en Al-Ándalus

La sinagoga Klausen

Junto al antiguo cementerio judío de Praga, en la sinagoga Klausen, una muestra reúne el esplendor de la cultura sefardí en la antigua Al-Ándalus. Un capítulo histórico no solo muy desconocido en Chequia, sino incluso en la propia España. José Martínez Delgado, catedrático del Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada, comisario de la exposición y experto en judaísmo andalusí, habló de todo ello con RPI.

Hasta el 4 de enero se puede visitar, con entrada gratuita, la exposición La edad de oro de los judíos de Al-Ándalus en la Sinagoga Klausen.

RPI: ¿Qué trae esta exposición a Praga?

José Martínez Delgado | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

José Martínez Delgado: Trae un capítulo muy importante del pasado, un capítulo que de distintas maneras se suele solapar, o bien se pierde, en la grandeza de Al-Ándalus, o bien se pierde en el periodo cristiano. Pero nunca se les dedica a los judíos sefardís un apartado específico en el que podamos entender que participaron de toda esa maravilla que fue Al-Ándalus, y ese esplendor del judaísmo, ese cambio del judaísmo medieval, porque no se puede concebir el judaísmo actual sin Maimónides. Hay un dicho judío que dice que entre Moisés y Moisés no hay más Moisés, es decir que entre Moisés del Sinaí, el profeta, y Moisés Maimónides no hay más.

“El método de enseñanza del hebreo en la actualidad se inventa en Córdoba. A veces parece que los sefardís fueron como un verso suelto del judaísmo y no lo fueron, fueron unos grandes remodeladores”.
José Martínez Delgado

La exposición va de cómo se gestó todo eso: esa poesía que sigue viva todavía hoy en las sinagogas. Ese método de enseñanza del hebreo en la actualidad, que viene de Córdoba, se inventa en Córdoba. A veces parece que los sefardís fueron como un verso suelto del judaísmo y no lo fueron, fueron unos grandes remodeladores, unos grandes pioneros que pusieron la semilla para el judaísmo y para que la propia lengua hebrea se pueda se pueda hablar aún hoy.

¿Y qué puede ver el público en esta exposición?

Son unos paneles que en origen estaban en cinco salas, pero aquí no. La primera explica de dónde sacamos los materiales, la Geniza del Cairo, que está en Cambridge. Luego, qué es Sefarad, por qué los judíos llaman a la península Ibérica Sefarad, de dónde sale la palabra y qué implicaciones tiene. Y luego ya empieza un recorrido histórico: la Córdoba califal, cómo se gesta, cómo se integran al arabizarse. Luego viene el periodo de oro, los taifas, los almorávides y, finalmente, el colapso con los almohades.

La edad de oro de los judíos de Alandalús | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Tú mismo eres de Córdoba y eres catedrático de la Universidad de Granada, que son dos de estas ciudades en las que esa mezcla entre el Islam y el mundo sefardí, el judío, dieron sus mejores resultados, su mayor brillo.

Sí, en cierta manera sí, pero nos dejamos mucho en el tintero y esa es otra de las cosas que quiere curar esta exposición, que se hable de Lucena, que fue un centro de estudio del judaísmo sin precedentes. Allí se formó el padre de Maimónides. Y el propio Maimónides, si no hubiese tenido que abandonar la península, o los almohades no hubiesen convertido Lucena en una cárcel de alta seguridad al aire libre, pues Maimónides hubiese estudiado allí también, porque todo el judaísmo rico mediterráneo iba a estudiar a Lucena.

Quizás puede sorprender a día de hoy esa libertad de culto que había en un estado islámico como era el Califato de Córdoba, por ejemplo.

José Martínez Delgado | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Eso tiene una base legal. Pero era para los protegidos. Es un estatus que se aplica a todas las religiones abrahámicas que viven bajo el Islam. Por aparecer en el Corán tienen derecho a pagar un impuesto y, a cambio, de ese capital, que pagan solo los hombres sanos a partir de los 13-14 años, cuando sale bigote, permite libertad no solo de culto, sino legal. Hasta el punto de que, por ejemplo, el propio califa de Córdoba no podía meterse en las cuestiones de los judíos.

Pero es que era muy fácil que el judaísmo se asimilase al Islam a nivel legal, porque enseguida identificaron la lengua hebrea con la lengua árabe clásica, identificaron la Biblia con el Corán y fueron capaces de empezar a componer poesía con la misma métrica y las mismas imágenes, porque habían aplicado todas las teorías lingüísticas para estudiar el Corán y también se las habían aplicado a la Biblia. Entonces eran como dos lenguas que iban en paralelo, dos lenguas sagradas que iban en paralelo, y eso es lo que facilitó que los judíos se arabizasen hasta ese grado de profundidad de que eran perfectamente árabes. Es una cosa que a la gente le choca mucho.

“Los judíos se arabizaron hasta tal grado de profundidad que eran perfectamente árabes. Es una cosa que a la gente le choca mucho”.

José Martínez Delgado

Pero, por ejemplo, cuando te lees un texto de Maimónides o una fetua, que la llaman así, fetua, igual que los musulmanes, cuando ellos cuando hablan de los rabinos, no hablan de los rabinos, sino de alfaquíes. Entonces, las categorías estaban totalmente asimiladas, pero hoy vivimos en la época de las etiquetas, pero no, ellos eran árabes, estaban perfectamente integrados.

¿Se ha llegado incluso a idealizar esa convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes en Al Ándalus?

Depende del periodo. Para empezar, cuando hablamos de Al-Ándalus, hablamos de los ricos. De la clase superior. No nos ha llegado nada de los pobres. No sabemos ni cuántos eran, ni a qué se dedicaban, ni cuánto cobraba un zapatero, ni la clase obrera, la media… Solo nos han llegado textos que hablan de la gente cortesana o vinculada al poder.

Así que, la idealización, pues depende del periodo, en el Califato te digo que estaban perfectamente integrados. O sea, un judío rico tenía derecho a entrar a ver una planta al jardín de un visir musulmán. Un judío podía estudiar medicina con el médico del califa. Es el caso de Ibn Ŷanah. En los Reinos de taifas también están muy bien valorados. A todo buen rey de taifa le gustaba tener un judío cortesano, que era necesario, más que nada, para recaudar el impuesto que decía antes.

La edad de oro de los judíos de Alandalús | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Luego ya con los almohades la cosa cambia. A partir de ahí ya sí que se empieza a crear también la idea del moro. La del moro enemigo.

También ocuparon puestos políticos los judíos en cierto momento, ¿no?

Sí, pero con un orden. No podían tener puestos de mucha envergadura porque estaba prohibido por ese impuesto. Era un pacto que también tenía una serie de condiciones. La mayoría se las saltaban. Pero esta no, y con las taifas esto se agrava mucho. De hecho, en Granada, en el 1066, el 30 de diciembre, hay una matanza generalizada de judíos porque el señor había llegado a visir y era él el que manejaba el harén y lo manejaba todo. Y esto enfadó a ciertos sectores y mataron a la población.

José Martínez Delgado y Martina Kutková | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Hay un momento de ese esplendor de la Edad de Oro de los judíos de Al-Ándalus que está conectado directamente con Praga, que es la primera referencia histórica a la ciudad de Praga que el Abraham ben Yacov, que escribe ni más ni menos que en el año 965, y menciona que había comerciantes judíos en el mercado de la ciudad de Praga.

Martina Kutková, como experta en estudios judaicos ¿qué nos puedes contar de en ese periodo histórico? ¿Cómo eran los judíos en Bohemia, en tierras checas?

“Cuando hablamos de esa cultura judía tan desarrollada en la península ibérica, aquí recién empezamos a tener las primeras menciones sobre la presencia judía, son dos mundos distintos”

Martina Kutková

Martina Kutková: A mí lo que me parece interesante es cuando José habla de la edad de oro de los judíos en Al-Ándalus, es una época en la que nosotros tenemos las primeras menciones de un asentamiento judío en la ciudad de Praga. O sea, que cuando hablamos de esta cultura tan desarrollada, tan maravillosa en la península, aquí recién estamos empezando a tener las primeras menciones sobre una presencia judía. O sea, tanto geográficamente como desde el punto de vista temporal, las culturas de los judíos en las tierras checas y en la península, no tienen nada que ver en casi ningún punto, son realidades distintas.

Lo que me gustaría decir es que realmente esta exposición que tenemos aquí en Praga con José es un punto muy importante en la comunicación entre las comunidades judías de la península y de las tierras checas, porque aquí sí que hubo cierta presencia de los sefardíes en el territorio de Bohemia y Moravia, pero no se estudia a los judíos sefardíes en las universidades checas, no se puede estudiar lo judeoespañol, porque hay pocos docentes. Todos los estudios aquí se centran en lo askenazi. Claro, son nuestros judíos, de Alemania, Francia del norte, Europa Central y Oriental. Y hasta ahí. Y el Museo Judío de Praga es tan importante a nivel mundial por su colección centrada en el askenazi.

“Esta exposición es un punto muy importante en la comunicación entre las comunidades judías de la península y de las tierras checas”.

Martina Kutková

Ojalá en el futuro, también, igual que ahora, gracias a la Embajada Española en Chequia y al Instituto Cervantes, se pueda profundizar más este conocimiento.

José Martínez Delgado también salió en las noticias en en muchas noticias por haber descubierto en la Universidad de Cambridge un texto inédito del médico y filósofo cordobés Maimónides escrito en lengua romance. ¿Qué supone ese documento inédito?

José Martínez Delgado: A mí me ha traído la satisfacción personal de haber estado trabajando con Maimónides. Averiguando por qué puso cada palabra, eso es egoístamente a nivel personal, porque es un autógrafo y un autógrafo que no se conocía, se conocía, pero no se habían dado cuenta de que lo había escrito él. Y entonces, las horas que yo he echado con él, no es lo mismo que leerte un libro de Maimónides que leerte su autógrafo, porque ahí estás con él. Y esas horas son maravillosas.

La edad de oro de los judíos de Alandalús | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Pero lo que nos ha traído es que él tenía un conocimiento muy básico y doméstico del romance, de lo que llamo yo un romance de cocina. Es decir, un romance que él tuvo que aprender en su infancia y en su niñez en la cocina, un idioma que además entronca directamente con las jarchas. Las jarchas siempre se dice que están en boca de una mujer, que por eso tiene vocablos en romance. Porque claro, las mujeres eran, por lo general, las que más difícil tenían el acceso a la educación y a la cultura, tampoco iban a coger puestos de la administración, que era por lo que realmente comienza la arabización lingüística.

Así que, Maimónides, un día recibe gente que viene de Nápoles o de Sicilia, oyó lo que hablaban y dijo: "Lo entiendo. Os entiendo, pero hacemos los plurales diferentes. Yo pongo una -s y vosotros ponéis una -i o una -e, dependiendo.

Y les hizo un glosario con sus rudimentos de romance, pero poniéndole a la palabra romandalusí, o sea, del romance del siglo XII y XIII, un sufijo de un morfema de plural italiano y no se equivoca en ningún caso.

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