La República Checa conmemoró este domingo el Día de la victoria sobre el fascismo y el final de la Segunda Guerra Mundial
El presidente checo, Václav Klaus, el Primer Ministro, Jirí Paroubek, los presidentes de ambas Cámaras del Parlamento, Premysl Sobotka y Lubomír Zaorálek, así como otros políticos rindieron homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial colocando ofrendas florales al pie de la estatua del comandante husita Jan Zizka en la colina Vítkov de Praga. Durante el acto soldados checos presentaron los símbolos militares más altos que nuevamente formarán parte de los actos piadosos.
En la reunión solemne con motivo del 60 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial celebrada este sábado en el Castillo de Praga, el presidente Klaus advirtió de las tentativas de reescribir la historia, subrayando que no se debe olvidar quién provocó la conflagración mundial. "La muerte de la víctima y del culpable se ponen al mismo nivel. Comienza a ser posible pasar por alto la cuestión de la culpa por el desencadenamiento de los desastres de la Guerra, omitir la relación entre el crimen y el castigo. En ello veo uno de los grandes peligros del presente", dijo Klaus.