La regulación de los fuegos artificiales en Nochevieja trae la mejor calidad del aire en décadas
La prohibición del uso de fuegos artificiales y petardos y las restricciones a su venta tuvieron un impacto significativo en la calidad del aire en Nochevieja. Las concentraciones de partículas de polvo en el aire, habituales en las celebraciones del Año Nuevo, han disminuido significativamente, incluso en las grandes ciudades. Los valores fueron los mejores en al menos los últimos 22 años que los meteorólogos han hecho mediciones, según informó el Instituto Hidrometeorológico Checo (ČHMÚ) en la red social X.
Las concentraciones de partículas de polvo suelen alcanzar los valores más altos del año en las ciudades poco después de la medianoche de Año Nuevo. «También en cuanto a su composición, se trata de sustancias altamente indeseables con un impacto negativo comprobado en la salud humana: las partículas de los fuegos artificiales contienen una mezcla de diversas sustancias químicas, incluyendo, por ejemplo, diversos metales», se puede leer en el comunicado del Instituto Hidrometeorológico. Los resultados de la última Nochevieja han sido sensiblemente mejores en Praga, Brno, Ostrava, Pilsen y Ústí nad Labem.