Geocaching en Chequia: 25 años de aventuras, pistas y tesoros ocultos

En el Puente de Carlos hay uno de los cachés más populares del mundo

Desde Estados Unidos, el corresponsal de la Radio Checa y entusiasta del Geocaching Pavel Novák revela cómo ese juego ha dejado huella en el país. Con años de búsquedas, revive sus experiencias más fuertes y cuenta cómo este fenómeno ha cautivado a toda una comunidad de aventureros. 

Foto: Irena Šarounová,  Český rozhlas

Hace unos días, Praga fue escenario de un evento especial para celebrar los 25 años de la llegada del Geocaching a Chequia. La fecha conmemora el 1 de mayo de 2000, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ordenó eliminar las restricciones gubernamentales sobre la precisión de las señales GPS. Hasta ese momento, solo el ejército y contadas excepciones tenían acceso a estos datos por razones de seguridad nacional. La decisión marcó un verdadero punto bisagra, permitiendo que el Geocaching se convirtiera en un fenómeno global, y Chequia, en uno de los países más activos. Sobre este fenómeno nos habla el entusiasta jugador Pavel Novák, quien también se desempeña como corresponsal de la Radio Checa en Estados Unidos.

Pavel Novák periodista y aventurero | Foto: archivo personal de Pavel Novák

“El Geocaching es muy popular en nuestro país porque nosotros los checos somos grandes senderistas, nos gusta pasear en los bosques, en las montañas, descubrir nuevos lugares, visitar sitios interesantes, y para los niños eso es también un buen motivo para ir a algún lugar interesante, y a veces un lugar donde hay un caché escondido puede ser un sitio desconocido, no muy turístico. Sin embargo, como Chequia es un país muy turístico, no solo hay jugadores locales sino también extranjeros, y cuando miras en internet, en la página de algún caché, puedes ver las banderas de los países de los jugadores”.

¿Qué es el Geocaching?

Foto: Štěpanka Budková,  Radio Prague International

El Geocaching es una actividad que combina tecnología, aventura y exploración. En esta búsqueda del tesoro tecnológica los jugadores utilizan coordenadas GPS para encontrar cachés (encondites) en distintos lugares del mundo. Esos cachés pueden contener pequeños objetos, registros de visitas o simplemente un papel donde los jugadores dejan constancia de su nombre y la fecha de su hallazgo. Uno de los cachés más famosos y populares de todo el mundo está en Praga y, más concretamente, en el sitio más emblemático y visitado de la capital checa: el icónico Puente de Carlos, que cuenta con más de 35.000 registros de búsquedas. Desde que comenzó a practicarse este juego en el año 2000 hasta hoy, son miles las personas que pueden asegurar que, al menos en Chequia, el Geocaching no es solo un entretenimiento, sino un modo novedoso de conectar con la historia, la cultura y la naturaleza del país.

Puente de Carlos | Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

“Hoy yo pienso que hay miles y miles de lugares con tesoros escondidos, con geocaches por lo que en nuestro país la oferta es muy grande para los jugadores”.

La pista del árbol

Foto: Miloš Turek,  Radio Prague International

Afirma Pavel Nóvak que, desde que sus hijos comenzaron a crecer, él empezó a practicar cada vez con más frecuencia el Geocaching. Al día de hoy juega en Estados Unidos con su teléfono inteligente y cuenta con dos aplicaciones que le permiten buscar cachés. Sin embargo, hace un tiempo también participaba de esta propuesta, aunque con muchos menos recursos.

Pavel Novák,  entusiasta jugador de Geocaching | Foto: archivo personal de Pavel Novák

“Un caché muy interesante lo tuve en Estrasburgo, Francia. En esa época trabajaba como corresponsal cubriendo las reuniones del parlamento europeo en esa ciudad. Me estaba alojando cerca de un parque donde había una pista: un tubo plástico. Pero no podía localizarlo, solo sabía que estaba en ese parque. No tenía todavía mi teléfono inteligente, solo un mapa con una descripción y estuve dos días sin poder encontrarlo. Recién al tercer día, mientras miraba los árboles en el parque, noté que cada árbol tenía algunos tubos plásticos de riego. Pero uno de los árboles tenía un tercer tubo cuyo propósito era esconder el tesoro. Fue muy gratificante para mí poder, al fin, localizar ese caché y registrarlo”.

¿Qué buscas ahí?

Foto: Miloš Turek,  Radio Prague International

El Geocaching no solo es una aventura de exploración, sino también una actividad social que ha dado lugar a numerosos encuentros inesperados, amistades y hasta parejas. Abundan las anécdotas de buscadores que se cruzan en el camino, colaboran para descifrar pistas y terminan compartiendo historias sobre sus aventuras en distintas partes del mundo. En Chequia no es raro encontrar cachés con registros de jugadores de distintos países, una red global de buscadores de tesoros. El propio Nóvak recuerda, en ese sentido, una anécdota muy especial que le sucedió en la ciudad estadounidense de Annapolis, mientras buscaba un caché cerca de un edificio histórico.

Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

“Y una mujer del otro lado de la calle empezó a gritarme: ‘¿Qué buscas? ¿Qué haces ahí?’ ‘Solo estoy mirando’. ‘No, no, no tu buscas algo. ‘Sí, busco’. ‘Entonces, ¿qué buscas? Prueba buscarlo a la izquierda de la puerta porque yo soy la proprietaria, no del edificio sino del caché’. Esa persona había instalado ese caché. La verdad es que es muy agradable cuando alguien que ha instalado este tesoro escondido puede ayudarte, sobre todo cuando no sabes cómo localizarlo”.

Además de su talento para interpretar pistas, encontrar tesoros y sociabilizar con personas de todo el mundo, al igual que tantos otros checos, Pavel Novák tiene una notable facilidad para aprender idiomas y, de todos los que domina, le asigna un lugar muy importante al español, que decidió aprender a los veinticuatro años por tratarse del segundo más hablado en el mundo occidental.

Pavel Novák | Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

“El español tiene para mí el privilegio de que es el idioma que yo he elegido aprender. Los otros idiomas como inglés, francés, polaco y ruso fui forzado a aprenderlos, pero el español es una lengua que yo mismo quise aprender y por eso me gusta hablarlo y escucharlo, aunque pido perdón por mis errores”.

Así, entre pistas y frases en varios idiomas, Pavel Novák sigue su camino, descubriendo tesoros y expandiendo los límites de su universo para expresar, con más y mejores recursos, la emoción de cada nuevo hallazgo.