El Museo al Aire Libre de Kourim

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek

La meta de nuestra excursión será esta vez Kourim, uno de los diez museos al aire libre, existentes en la República Checa. Se encuentra a unos ochenta kilómetros al este de Praga.

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
Los museos al aire libre se construyen con el fin de conservar los monumentos regionales de la arquitectura popular. A la vez son concebidos como lugares donde se documenta y revive la vida cotidiana de nuestros antepasados en el campo, sus costumbres, tradiciones, labores y oficios a los que se dedicaban y sus formas de divertirse, explica Dalibor Hobl, director del Museo al Aire Libre de Kourim.

"La idea de fundar algún recinto y concentrar en él las muestras más destacadas de la arquitectura popular para preservar el alma simple y sencilla del pueblo surgió ya a finales del siglo XVIII. Por aquél entonces reinaba en Europa la Ilustración, las ideas de Jean Jacques Rousseau, con su hincapié en la necesidad de volver hacia lo natural".

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
Pero el verdadero interés por los monumentos arquitectónicos populares que se materializó en la fundación de los primeros museos al aire libre data de finales del siglo XIX, señala Dalibor Hobl.

"El interés fue provocado por una serie de las exposiciones mundiales celebradas en Viena, en Budapest, en París y en otras metrópolis europeas. En las tierras checas, el interés por la arquitectura popular y las peculiaridades culturales de las regiones arrancó gracias a las dos exposiciones etnográficas de Praga, de los años 1891 y 1895".

Pero no fue hasta 1925 cuando empezara a construirse el primer museo al aire libre en Checoslovaquia. Sin embargo, ese museo, edificado cerca de la ciudad morava de Roznov pod Radhostem, fue el único hasta los años setenta.


En ese período fue patente que la forzada colectivización de la agricultura, iniciada tras la toma del poder por los comunistas en 1948, así como la modernización de la aldea desembocarían paulatinamente en el ocaso de la tradicional arquitectura popular.

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
No obstante, empezaron a construirse otros museos al aire libre, entre ellos el de la ciudad de Kourim, puntualiza su director, Dalibor Hobl.

"El recinto fue establecido en 1972 pero la idea de fundar el museo al aire libre en Kourim es anterior. Surgió en los años sesenta como reacción a la necesidad de salvar los monumentos de la arquitectura popular del territorio en el que hoy se extiende la presa Zelivka. Muchas aldeas, incluso toda una ciudad, fueron demolidas para ceder espacio a la presa".

Los monumentos populares de mayor valor histórico del territorio inundado fueron transportados al museo al aire libre de Kourim. Dalibor Hobl advierte que la mudanza de los monumentos fue un proceso difícil y duró aproximadamente tres años.

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
"El edificio elegido para ser transportado al museo es fotodocumentado y se elabora su plano detallado y minucioso. Luego se decide qué partes del edificio se transportarán y se marcan debidamente, cada una con su número correspondiente. Y sigue la demolición".

Bueno, la demolición es quizás una palabra bastante fuerte para la descomposición lenta y atenta del edificio. Se desmonta viga tras viga y cada pieza se limpia y se conserva. Una vez hecho esto, se construyen en el museo los nuevos cimientos y se colocan las vigas según el plan previo.

Hay componentes que es imposible guardar y por ello hace falta construir nuevos. En la mayoría de los casos el techo no resiste el correr del tiempo y es necesario cambiarlo. También la cubierta del tejado se pone de nuevo, pero debe responder al material de la cubierta original.

Pero lo más importante para el traslado del edificio histórico y su reconstrucción en el museo es tener un grupo de albañiles y carpinteros diestros que conocen las técnicas de nuestros antepasados. En la actualidad son pocos, lamentablemente.


El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
Además de los monumentos de la región en cuyo territorio surgió la presa Zelivka, abiertos para el público en 1976, el museo al aire libre de Kourim expone otras piezas ejemplares de la arquitectura popular, matiza el director Dalibor Hobl.

"Hay aquí dos preciosos pajares poligonales, que figuran entre los pajares más antiguos de su tipo en las tierras checas. Uno data del año 1648, y el otro de 1660. Tenemos aquí dos graneros, pero la verdadera perla es una fragua abrocolada, procedente de la ciudad de Starý Bydzov. La fragua tiene vigas de roble que no se cortaban con sierra sino que se partían con ayuda de chavetas de hierro".

El visitante puede admirar en Kourim el excepcional edificio abrocolado de la alcaldía de la sierra Krkonose, así como el primer edificio de entramado expuesto en un museo al aire libre checo. Se trata de un edificio de un piso construido originalmente en la región norteña de Decín.

El Museo al Aire Libre de Kouřim, foto: Miloš Turek
Dalibor Hobl subraya que en la tradicional aldea checa no había solamente chalets, fincas, el edificio de la alcaldía y la iglesia, sino que también otras construcciones agrícolas y eclesiásticas. El Museo al Aire Libre de Kourim logró conseguir varias.

"Tenemos, por ejemplo, un humilladero de piedra arenisca roja consagrado a San Procopio. Hay una estatua barroca tardía de San Donato, un pozo de madera y una cruz de madera con un Cristo de chapa, muy típica para el pueblo checo", señala Dalibor Hobl.

Cada museo al aire libre expone muestras de la arquitectura y cultura populares típicas para su propia región. No es así en el caso del museo de Kourim.

"Nuestro museo se levantaba desde el principio con la intención de presentar en él las técnicas de construcción utilizadas en todo el territorio de la República Checa. Se transportaban aquí edificios tanto de Bohemia como de Moravia. Fue una idea un poco megalómana e irreal y por ello a principios de los años noventa decidimos limitarnos solamente a Bohemia".

Desgraciadamente, durante los últimos diez años no fue traslado al Museo al Aire Libre de Kourim ningún edificio. No hay dinero.

Aunque situado cerca de la capital checa, el Museo de la arquitectura popular de Kourim no logró atraer durante muchos años a los visitantes. Pero todo cambió en 1995 cuando a la dirección del museo se le ocurrió crear un calendario anual de programas etnográficos y presentar en cada uno las tradiciones y costumbres populares.

Desde entonces se efectúan en Kourim 18 programas al año admirados por miles de visitantes. El año pasado más de 40 mil personas visitaron el Museo de Kourim. Su director, Dalibor Hobl, enfatiza que todos los programas siempre despiertan la atención del público, pero los preferidos y más visitados son, por supuesto, los eventos vinculados con la Navidad y la Pascua de Resurrección.

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