El Estado indemnizará a las iglesias con diez mil millones de euros

Foto: Comisión Europea

El Gobierno aprobó el proyecto de ley de indemnización de las iglesias por los bienes que les fueron confiscados durante el régimen comunista. La reparación combina el pago de dinero y restituciones.

Foto: Comisión Europea
El Estado checo pretende devolver a las iglesias una tercera parte de las propiedades confiscados durante el régimen comunista e indemnizarlas con más de tres mil millones de euros. La suma final, incrementada por los intereses, sería de más de diez mil millones de euros y debería ser pagada a plazos en el curso de los próximos sesenta años. La resolución entraría en vigor en 2009, pero antes debe ser aprobada por el Parlamento y ratificada por el presidente de la República.

La aprobación del proyecto fue calificada como un hecho histórico por el primer ministro, Mirek Topolánek.

“Desde la caída del régimen comunista en 1989 el Estado checo se esfuerza por recompensar a las iglesias por los bienes confiscados. Claro está que la indemnización nunca puede ser total y completa. Sin embargo, llegó la hora de saldar la deuda pendiente con las iglesias que durante el régimen comunista sufrieron persecución y nacionalizaciones”, afirmó Topolánek.

Primer ministro checo, Mirek Topolánek (Foto: CTK)
El primer ministro, Mirek Topolánek, confía en que la oposición respalde el proyecto, que es fruto de negociaciones entre el gobierno y representantes de casi una veintena de iglesias. No obstante, la normativa topa con el rechazo por parte de algunos diputados del gubernamental Partido Cívico Democrático, quienes aseguran que se trata de una suma exagerada. Ese grupo de legisladores podría proponer una reducción de la reparación financiera durante la votación en el Parlamento.

La Iglesia Católica insiste, a su vez, que el acuerdo es resultado de intensas deliberaciones y retrocesos de su parte. Después de 60 años, el valor nominal de los pagos será distinto, aseguró el cardenal, Miloslav Vlk, quien opinó que la propuesta de ley es ventajosa, sobre todo, para el Estado que la elaboró a la propuso.

Todo indica que el borrador de ley pondrá punto final a la prolongada disputa entre el Estado y la representación eclesiástica sobre las restituciones de los bienes confiscados por los comunistas.