Cuidemos a nuestras abuelas

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En la autopista que une a Praga con Brno un perro pitbul paseaba desorientado entre los automovilistas que circulaban a gran velocidad y que con dificultad lo esquivaban. Algún conductor preocupado por el peligro que representaba el animal para los automovilistas y para sí mismo, optó por llamar a la policía.

En la autopista que une a Praga con Brno un perro pitbul paseaba desorientado entre los automovilistas que circulaban a gran velocidad y que con dificultad lo esquivaban. Algún conductor preocupado por el peligro que representaba el animal para los automovilistas y para sí mismo, optó por llamar a la policía. Los uniformados interrogaron a un par de personas en la gasolinera más cercana pero ninguno era el dueño del perro extraviado, llamaron a la central pero nadie sabía de quién era. La solución más sencilla fue ajusticiar al perro en el lugar. Eso fue en resumen lo que narraron los cables de la agencia CTK. Ni al día siguiente, ni durante la semana nadie se preocupó por el perro. Los defensores de los animales no levantaron su voz lo suficiente porque en los medios de comunicación brillaron por su ausencia. Solo un amigo que también se sintió molesto por la aplicación de la ley del viejo oeste,me dijo con toda la seriedad del caso "debo cuidar más a mi abuela, una vez la olvidamos en un área de descanso en la autopista que une a Praga con Brno".

Autor: Federico Picado
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