Crisis del petróleo: ¿cómo fue cada una de ellas en Chequia?
La escalada militar en Oriente Medio vuelve a sacudir los mercados energéticos y ya se refleja en Chequia, donde el diésel ha subido más de 0,20 € por litro en apenas una semana. Se trata de un nuevo episodio en una historia de crisis petroleras que, desde los años setenta hasta hoy, han impactado de lleno en la economía mundial y checa.
La actual escalada militar en Oriente Medio ha puesto en alerta una vez más a los mercados energéticos mundiales. El conflicto ha provocado ya interrupciones en el transporte marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, arteria por donde circula una parte crucial del comercio mundial de petróleo, mientras que los precios del crudo no han tardado en dispararse llegando estos a rozar los 120 dólares por barril en los últimos días.
Así, aunque la incertidumbre y el temor a que el conflicto afecte al suministro energético mundial es evidente, no es tampoco la primera vez que la economía global, ni tampoco la checa, se ve sacudida de esta forma. Y es que en apenas medio siglo, el mundo ha experimentado ya varias crisis petroleras y energéticas, fruto de sendas tensiones geopolíticas y que dejaron su particular huella e impacto a lo largo y ancho del planeta.
También sucedió así en Praga y la República Checa, yendo desde la Checoslovaquia socialista de los años setenta hasta la economía europea actual. Hoy repasamos cada una de las anteriores crisis y cómo se vivió cada una de ellas en el país.
El embargo de la OPEP (1973)
La primera gran crisis petrolera moderna comenzó allá por octubre de 1973, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió imponer un embargo a los países que apoyaron a Israel durante la Guerra del Yom Kippur. El precio del petróleo se disparó un 300% en dos meses, de 3 a 12 dólares por barril, golpeando tan fuerte a Estados Unidos y Europa Occidental como para obligarlos a tomar medidas inéditas. En EEEU, la escasez de gasolina llevó al racionamiento y el desempleo aumentó al 9%, mientras que varios países prohibieron la circulación de vehículos privados un día a la semana. Alemania, por ejemplo, incluso limitó la velocidad máxima en autopistas a 100 km/h.
Curiosamente, en la entonces Checoslovaquia comunista la situación fue diferente. El país, que se beneficiaba del suministro de petróleo de la Unión Soviética gracias a sus acuerdos preferenciales, evitó el desabastecimiento pero también sufrió el impacto de forma considerable. El contexto de la época hizo que Moscú también elevase los precios del crudo y el resultado fue una subida notable para los checos: en 1974 el precio de la gasolina especial pasó de 0,09 € - 0,18 € por litro, mientras que la gasolina súper aumentó de 0,13 € a 0,18 €.
Revolución iraní y guerra Irán-Irak (1979)
A finales de la década de los 70 llegó una segunda crisis global, provocada por la Revolución Islámica de Irán y la posterior Guerra Irán-Irak. Si bien la producción mundial solo cayó ligeramente, el miedo a una escasez disparó los precios del petróleo hasta casi 40 dólares por barril, llevando, por ejemplo, a EEUU a alcanzar una inflación récord del 13,5% en 1980. Checoslovaquia, por su parte, volvió a depender de los suministros soviéticos, pero la situación era otra, ya que la URSS comenzaba a apostar por ciertos cambios en su política energética: el nuevo lineamiento exigía pagos en divisas occidentales por el petróleo adicional y reducía parte de los envíos para vender más crudo en los mercados internacionales.
Para los checos, esto se tradujo en otra subida del combustible: la gasolina especial pasó de 0,18 € a 0,27 € por litro y la gasolina súper de 0,21 € a 0,33 €.
Burbuja petrolera (2008)
Tras la caída del comunismo y la integración en la economía europea, la República Checa empezó a vivir las crisis energéticas de forma similar al resto de países occidentales. Fue entonces cuando allá por 2008 y tras casi tres décadas de calma, el precio del petróleo alcanzó un récord histórico de más de 145 dólares por barril, dando lugar a una nueva crisis. A diferencia de las anteriores, el origen no fue un conflicto armado, sino factores como el fuerte crecimiento y la alta demanda de economías emergentes como China e India, a lo que se sumó la especulación y también las crecientes tensiones causadas por la guerra en Georgia y la operación militar israelí en la Franja de Gaza ese año.
El récord, sin embargo, duró poco. Paradójicamente, el estallido de la crisis financiera mundial provocó una recesión global que hundió la demanda de petróleo y desplomó el precio del barril hasta unos 40 dólares.
Pandemia y guerra en Ucrania (2021-2022)
La crisis energética más reciente ha sido también la más grande en cuanto a cifras y registros históricos. En 2021, los precios del petróleo y otras energías comenzaron a subir a medida que remitía la pandemia, momento en que la economía mundial volvió a activarse. A pesar de ello, lo que parecía un nuevo y esperanzador futuro, tras dejar atrás el COVID-19, saltó por los aires con la Invasión rusa de Ucrania en 2022. De la mano de este conflicto llegaron las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea contra Rusia, que alteraron profundamente el mercado energético, especialmente para una Europa dependiente del suministro de Moscú.
En la República Checa, el precio de la gasolina batió entonces un nuevo récord al superar los 2 euros por litro, el nivel más alto registrado en el país. El Gobierno reaccionó reduciendo temporalmente los impuestos especiales sobre el combustible para aliviar el impacto en los consumidores, pero nada pudo evitar una inflación que superó el 15% y que el país pasase de datos de crecimiento económico en 2022 a una leve recesión al año siguiente.
Irán y Oriente Medio (2026)
Las tensiones en Oriente Medio han vuelto a colocar al mercado petrolero mundial en una situación de máxima incertidumbre. El posible bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, amenaza con provocar nuevas subidas del crudo y presiones inflacionarias en todo el planeta. Por lo pronto, el impacto ya comienza a notarse en Europa y también en Chequia, pues los efectos del conflicto se reflejan en las gasolineras del país desde hace ya una semana. Entre el 2 de marzo, fecha del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, y el 8 de marzo, el precio del litro de diésel se disparó en 0,22 euros por litro, pasando de una media de 1,33 euros a más de 1,55 euros en apenas seis días. Por su parte, el aumento del precio de la gasolina fue más moderado, de 0,10 euros por litro.
Las previsiones, por otro lado, no son tampoco las mejores, ya que todas ellas apuntan hacia nuevas subidas del precio del crudo y el regreso de presiones inflacionarias a escala global.
Este mismo lunes, el precio del barril de crudo superaba la barrera de los 100 dólares, mientras que, en clave checa, son varios los que ya hablan de una crisis comparable a la vivida con la guerra de Ucrania.








