¿Vienes a Chequia? ¡Mejor tráete tu propia almohada!

Una de las peculiaridades más sorprendentes de Chequia te espera en el dormitorio. Los checos no son nada modestos con su forma de dormir y disfrutan de unas almohadas bien grandes que, sin embargo, no complacen a los extranjeros, a los que pueden provocarles varios dolores de cabeza.

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Paseando por las calles de la ciudad checa de Tábor, me atreví y les pregunté a mis compañeros extranjeros: ¿Qué es lo más raro de Chequia? El número uno de la rareza checa, según los estudiantes de Erasmus, correspondió a almuerzos dulces. Pero el número dos causó una sorpresa y un debate enormes. La cuestión la inició una chica de Grecia al soltar la pregunta: “Bueno, los almuerzos dulces los podemos evitar, pero ¿¡qué pasa aquí con las almohadas?!”

Las proporciones habituales de una almohada checa son: 90x70 centímetros. Se rellenan de bolitas de poliéster y las más tradicionales de pluma. No tienen una forma muy saliente, son más como rectángulos llanos. Estas almohadas las pueden encontrar no solamente en Chequia, sino también en Eslovaquia y en algunas regiones de Austria. La norma europea de proporciones de almohadas es 70x50, es decir, 20 centímetros menos por cada lado.

Una almohada que ocupa casi todo el colchón

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Pero ¿por qué los checos necesitan unas almohadas tan grandes? ¿No se pueden conformar con almohadas de tamaño normal? Aparentemente un papel importante en esto desempeña la historia de Europa Central. Las almohadas formaron parte del equipamiento del hogar que mostraba el bienestar y la riqueza de la familia. Al final se establecieron las proporciones tradicionales para que los checos puedan comprar fundas para todas sus almohadas. Sin embargo los extranjeros las siguen percibiendo grandes, por ejemplo Santiago, quien vivió en Chequia antes de regresar a Argentina.

“A mí no me gustan las almohadas checas, son demasiado grandes y ocupan un espacio importante en el colchón que no ayuda a que el cuerpo se acomode tampoco. A pesar de que uno quizás pueda reducir la almohada, termina siendo incómodo para el cuello también, para los hombros, la cabeza no encuentra una posición tampoco muy cómoda y te pasas la noche buscando una mejor posición, así que te imaginarás que no ha sido una muy buena experiencia con las almohadas, pero bueno, entiendo que hay gente a la que quizás le gusten o le parezcan que al menos estéticamente quedan bien, lo cual también está bien”.

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De estética habló también una chica estadounidense que tiene la sensación de que las almohadas grandes llenan mucho la cama que las pequeñas. Y es cierto: si pones en Google fotos de dormitorios “aesthetic”, vas a encontrar fotos de camas llenas de almohadas y cojines de diferente tamaño para rellenarla. Así que, con una almohada checa al menos te ahorras el tener que comprarte unas cuantas.

¿Cómo dormir con almohadas checas?

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El problema empieza al enfrentarte con la almohada grande. No se puede mover mucho, porque si la aprietas se convierte en algo aún más gigante a lo alto. Eso contó a Radio Praga Internacional una argentina que tuvo un intercambio en Chequia.

“La verdad es que las almohadas me parecieron gigantescas, o sea, son muy grandes. A mí me gusta abrazar la almohada y pasar el brazo por abajo y es difícil abrazar una almohada tan gigante. Yo igual pensé que era algo de las residencias y no: ese es el tamaño común en la República Checa, pero sí, son demasiado grandes, diría yo”.

Otro problema aparece cuando hay que decidir qué parte de tu cuerpo va a dormir en la almohada y cual no. Se supone que el objetivo de una almohada es ofrecer comodidad, así que sería conveniente dejar descansar ahí la mayor parte del cuerpo… ¿no? Así lo ve, al menos, un chico indio que vive en Chequia hace ya un par de años.

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“Las almohadas checas son definitivamente enormes. Tengo la sensación de que duermo sobre un colchón pequeño en lugar de una almohada. Así que, mi cabeza, cuello, hombros… todo está sobre esa almohada. Desafortunadamente, a las almohadas checas las evalúo con un 2 de 5 puntos. Como dije, las almohadas deben ser para la cabeza y no para la mitad de la parte superior del cuerpo. Además, la ergonomía es deficiente ”.

En el debate intervino también Kateřina Seltenreichová, médica checa especializada en neurología que trabaja en un consultorio para mejorar la calidad del sueño que forma parte del Hospital Motol en Praga.

MUDr. Kateřina Seltenreichová | Foto: Sára Jiřičná,  Radio Prague International

“Debo destacar que la almohada está sin duda pensada para apoyar la cabeza y, en su caso, la columna cervical. Pero en cuanto la colocamos también debajo de la columna torácica, o incluso de la columna lumbar —lo cual, la verdad no me lo puedo imaginar— así, en realidad, pierde su función”.

Según esta médica, lo importante es que la columna cervical no quede «torcida» al dormir de lado. Es decir, que la columna de esa persona durmiente debería verse recta.

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¡Una excepción!

Al escuchar tantas opiniones similares sobre la enormidad de la almohada checa, me llamó la atención lo que dijo una española, ya que al parecer los españoles también utilizan almohadas que superan el estándar europeo: un cojín bastante largo que se parece más bien a un tubo. Noemí, así se llama, tuvo la posibilidad de experimentar las almohadas checas los dos días que visitó Praga así que ahora las puede comparar.

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“Es verdad que son almohadones pequeños y blandos. Y puede ser que para la forma de la cabeza no se adapten muy bien, es decir, que te dejen el cuello un poco desprotegido. Nosotros aquí en España normalmente estamos acostumbrados a almohadas largas: una almohada grande que ocupa toda la cama y es un poquito más durita para que se adapte a la forma del cuello y así no tengas dolor cervical por la mañana. Es verdad que en muchos hoteles hay un estilo de cojín individual según el gusto de cada uno y puede ser que las almohadas checas sean demasiado anchas y demasiado blanditas”.

RPI ha preguntado a la médica Seltenreichová si ese tipo de almohadas pueden ofrecer algunos beneficios.

“El concepto de un tubo no me parece nada malo, porque creo que precisamente eso puede cumplir bien la función de apoyar la columna cervical que simplemente necesitamos tener bien apoyada para que no nos duela por la mañana, para que no nos duela la cabeza y, al fin y al cabo, también para que podamos respirar bien”.

¿Para qué tener una almohada gigante?

Entre tanto odio y provocación a las almohadas checas surge la pregunta más básica y relevante. ¿Por qué los checos siguen durmiendo sobre almohadas de semejantes proporciones?

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“Por mi propia experiencia siempre percibí que las almohadas checas grandes están hechas para que cuando uno da vueltas  —y todos damos vueltas cuando dormimos, independientemente del lugar donde hayamos nacido—, no termine de repente en un espacio sin la almohada. Intuitivamente, siempre he percibido que las almohadas grandes son una ventaja, sin embargo, entiendo que es algo que depende mucho de la costumbre. Si alguien ha dormido toda su vida en almohadas pequeñas y sabe cómo manejarlas, el tamaño de nuestras almohadas lo puede sorprender”.

Otra respuesta que recibió Radio Praga Internacional fue la de otro extranjero indio que, al final, sí aprendió a dormir en la curiosa almohada checa, aún cuando claramente no es su cosa favorita en el mundo y en el fondo la usa con otros propósitos. A pesar de que no le gusta el diseño, reconoce que las mejores guerras de almohadas se hacen con las almohadas checas.

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