Václav Hrabe

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El poeta Václav Hrabe quien falleció en 1965 antes de cumplir los 25 años, pero cuyos versos siguen viviendo gracias a la voz de los roqueros.

Václav Hrabe, poeta, bohemio y aficionado al jazz que tocaba el clarinete y el saxófono, es un personaje legendario. En vida, un autor desconocido, y póstumamente un poeta de culto de sucesivas generaciones de jóvenes checos.

Václav Hrabe, quien había nacido en 1940, llegó a Praga a finales de los 50 para estudiar en la Escuela Superior de Pedagogía. Los jóvenes inconformes se identificaban en aquel entonces con la beat generation norteamericana, y Václav Hrabe, al igual que sus coetáneos, devoraba las obras de Ferlinghetti, Kerouack y Ginsberg.

Václav Hrabe vivía en cierta medida al margen de la sociedad, tal como sus ídolos de la beat generation norteamericana. El joven se había graduado en Pedagogía, pero nunca llegó a ejercer el magisterio.

En aquella etapa del régimen comunista un graduado no podía escoger libremente su lugar de trabajo. Las autoridades le asignaron a Václav Hrabe un puesto de maestro en una pequeña ciudad, situada en una abandonada comarca fronteriza. Hrabe, acostumbrado a la febril vida intelectual de la capital, no quería irse de Praga. Se negó a aceptar el puesto ofrecido, y ello lo convirtió en un elemento sospechoso.

Václav Hrabe trabajó como obrero auxiliar y como librero, y posteriormente actuaba en veladas del café literario Viola, en Praga.

En febrero de 1965 arribó por primera vez a Praga el poeta de la beat generation norteamericana, Allen Ginsberg. Hrabe le hizo una entrevista y escribió un reportaje sobre la velada en el café Viola donde Ginsberg había recitado sus versos.

En la madrugada del 5 de marzo de 1965 Václav Hrabe llega a su inhóspito apartamento y enciende la cocina de gas para calentar un poco el aire glacial de la habitación. Se duerme, pero pronto la llama se apaga y el poeta muere intoxicado por el gas.Faltan tres meses para su 25 cumpleaños.

Durante más de diez años, la censura impidió la publicación de los versos de Václav Hrabe que circulaban en el país en copias. Miles de jóvenes consideraban estas copias como el ejemplar más valioso de sus bibliotecas.

Cuando finalmente en 1977 la editorial Melantrich pudo publicar una selección de poemas de Václav Hrabe, la edición fue inmediatamente agotada. Una librería capitalina expuso durante largo tiempo un ejemplar del libro en el escaparate, página por página, para que los interesados pudieran copiar los versos.

Los poemas de Václav Hrabe empezaron a ser conocidos desde mediados de los 70 también gracias a su musicalización. El público joven podía escucharlos en los conciertos de Vladimír Misík y su grupo ETC.

Los festivales de música folk fueron durante 25 años el escenario en que se difundía espontáneamente la poesía de Václav Hrabe. En cierta oportunidad en que sus versos eran recitados en el festival de música folk Porta, 30 mil asistentes los escuchaban absortos, vibrando con la poesía que tan bien reflejaba las cuitas de los veintiañeros.

En la década del noventa, tras la desaparición de la censura comunista, la selección de versos de Václav Hrabe "Blues para una muchacha loca", es publicada prácticamente cada año. El fenómeno Václav Hrabe no tiene paralelo en la literatura checa y los críticos hablan con justeza de la "inmortalidad imprevista" del poeta.