Václav Hollar entre la vida y la desolación

Vaclav Hollar, retrato de Jan Meyssens

Václav Hollar fue uno de los grabadores más imponentes del siglo XVII. Aunque vivió gran parte de su vida en el exterior, nunca dejó de considerarse checo. Una amplia retrospectiva de sus grabaciones se expone en el Palacio Kinský de Praga con motivo del 400 aniversario de su nacimiento.

"Europa entre la vida y la desolación" se titula la exposición que presenta dibujos, grabados y también algunos esbozos menos conocidos de Hollar. Estos últimos fueron prestados por la Biblioteca de Manchester, Inglaterra.

A diferencia de otras muestras, presentadas en el pasado, la actual intenta presentar a Hollar en el contexto de la época en la que vivió, dijo la comisaria de la exposición, Alena Volrábová.

"La primera sala acerca al visitante la época en la que nació Hollar y que posteriormente influyó su obra. Se trata del tiempo posterior al reinado del emperador Rodolfo II, que convirtió a Praga en la metrópoli del arte europeo. Exponemos también cuadros de pintores que le inspiraron en el inicio de su carrera".

Václav Hollar aprendió el arte de grabar en Praga, en el taller del mejor grabador de la época rodolfina, Egidius Sadeler. A los veinte años viajó al exterior, considerando que en las tierras checas tenía pocas perspectivas.

El público puede conocer los trabajos tempranos de Hollar, hechos en Alemania donde vivió entre 1628 y 1636. Destacan entre ellos los aguafuertes "Cerca de Nuremberg" y "Vista de Koblenz".

Otra parte de la muestra está dedicada al período artístico posterior al encuentro de Václav Hollar con su mecenas, el conde de Arundel, con quien recorrió muchos pases europeos. Después del viaje, Hollar se instaló en la casa del noble en Londres, donde se dedicó a grabar en cobre copias de los lienzos de su pinacoteca. Elaboró varias vistas panorámicas de la capital inglesa, adquiriendo el nombre de "diseñador de Londres".

Hollar grabó y editó también una colección de estampas dedicadas a la moda de las damas inglesas, grabados con vistas de Londres y un ciclo de estampas consagradas a las cuatro estaciones, simbolizadas por figuras de gráciles mujeres, explicó Alena Volrábová.

"Entre los cuadros de esa época destaca una curiosidad. Se trata de un desnudo, que Hollar pintó raras veces en su vida y, en la mayoría de los casos, según ejemplo de alguno de sus pintores predilectos, como Rembrandt o Rubens. Algunos creen que se trata de una enamorada de Hollar. Sin embargo, los expertos descartan semejantes especulaciones".

Durante su estancia en Amberes, donde se refugió de la revolución de Cromwel, Hollar grabó sus obras más conocidas, como la magistral lámina gráfica "Buen gato que no golosina", los "Pequeños panoramas de Londres", así como varios panoramas de Praga.

La exposición, instalada en el palacio Kinsky, dedica merecido espacio a las ilustraciones que Hollar creó en el ocaso de su vida, señaló la comisaria, Alena Volrábová.

"El artista creó una magistral colección de ilustraciones para la edición inglesa de Virgilio y grabó 57 estampas para la Fábulas de Esopo. A pesar del incesante y duro trabajo, Hollar careció de recursos. Murió sumido en la pobreza, a la edad de 70 años, en Londres".

A pesar de pasar casi toda su vida en el exterior, el artista nunca dejó de considerarse checo. "En sus casi tres mil pinturas y gráficas figura la firma Wenceslaus Hollar Bohemus", destacó Alena Volrábová.

La retrospectiva de Václav Hollar "Europa entre la vida y la desolación" permanecerá abierta en el Palacio Kinský, de Praga, hasta enero de 2008.

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