Una semana sin gas

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Esta semana del 5 al 9 de enero ha tenido como gran protagonista la guerra del gas entre Rusia y Ucrania, que ha dejado a media Europa sin abastecimiento de gas natural. La República Checa se ha visto enormemente afectada no solo por depender en un 80% del combustible ruso, sino por tener la responsabilidad, al presidir la UE, de encontrar una solución al conflicto.

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La empresa rusa Gazprom decidió cortar el grifo a Ucrania debido a un desacuerdo económico con la ucraniana Naftogaz y, según algunos analistas, también por diferencias políticas entre los dos países.

El caso es que el conflicto entre las dos compañías ha dejado a la República Checa sin el 80 por ciento de sus necesidades de gas, y esto en pleno invierno y con las temperaturas bajando hasta los 20 grados bajo cero.

Según el proveedor checo de gas, RWE Transgas, el país cuenta con reservas para aguantar 40 días, y además se ha negociado la llegada de gas procedente del norte de Europa, como comentó el protavoz de la compaňía, Martin Chalupský.

 Martin Chalupský (Foto: CTK)
“Hemos estado negociando el aumento del suministro que debería empezar a llegarnos de Alemania. Suponemos que durante este miércoles podremos tener solucionadas todas nuestras necesidades, que ascienden a 50 millones de metros cúbicos. Creemos que la entrada de gas por la vía norte va a estar asegurada”

Pero la crisis del gas no solo preocupa en la República Checa. Las desavenencias entre Rusia y Ucrania centraron los debates de la reunión de la Comisión Europea con el Gobierno checo que tuvo lugar el miércoles.

Así se expresó el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, acerca de las partes en conflicto.

“Tienen que resolver el problema para que podamos seguir confiando en Rusia como suministrador de gas a Europa, siendo nosotros el más importante cliente hasta el momento, y también en Ucrania como país de tránsito. Si Ucrania quiere acercarse a la Unión Europea, no puede crear problemas con el suministro de gas”.

Vladimir Putin (Foto: CTK)
La única esperanza hasta el momento fue el éxito conseguido el jueves por el primer ministro checo, Mirek Topolánek, que en calida de presidente del Consejo de Europa, se entrevistó telefónicamente con Vladimir Putin y consiguió que aceptara el envío de observadores europeos a la frontera entre Rusia y Ucrania.

Precisamente las negociaciones entre Gazprom y Naftogaz habían fracasado porque no se ponían de acuerdo en las condiciones a la hora de emplazar los observadores europeos. Los representantes de la Unión controlarán cuánto gas ruso llega a Ucrania. Y es que la información que las dos compañías daban al respecto eran siempre contradictorias.

Así pues, organizar la política europea respecto al desabastecimiento de gas se convirtió en el protagonista inesperado de la presidencia checa de la Unión Europea. Pero el curso de los acontecimientos también obligó a dar movimientos improvisados.


Gaza (Foto: CTK)
De hecho el conflicto en la franja de Gaza entre el Gobierno de Israel y los islamistas de Hamas movilizó a la diplomacia europea, que, liderada por el ministro checo de Relaciones Exteriores, Karel Schwarzenberg, trató de mediar en el conflicto.

El objetivo, más que lograr la tregua, era evitar la catástrofe humanitaria, como expresó Schwarzenberg tras su llegada a la zona.

“Si conseguimos salvar algunas vidas ya podemos darnos por satisfechos. Trataremos de centrarnos en las cuestiones humanitarias y para ello necesitamos medios. La Unión Europea se ha mostrado de acuerdo y el gobierno checo también.”


José Manuel Barroso y Mirek Topolánek (Foto: CTK)
De hecho, la apertura al mundo y la política energética son dos de los pilares de la presidencia checa de la Unión Europea.

Esta semana, la República Checa presentó oficialmente sus ambiciones para el trabajoso semestre que le espera. Los tres pilares en los que se basa su presidencia comienzan por “E”. Son economía, energía y Europa y el mundo.

En el caso de la economía, Topolánek recalcó que se haría honor al lema de la presidencia: “Europa sin barreras”.

“El condicionante del éxito es impedir regulaciones excesivas, evitar el proteccionismo y tomar solamente soluciones imprescindibles para la economía europea. La Unión Europea no debe cerrarse ante el mundo, sino beneficiarse de la apertura del comercio mundial”.


Crystalex Nový Bor (Foto: CTK)
Y no nos podemos olvidar de la omnipresente crisis financiera. La mala racha económica ya se manifiesta con más fuerza y esta semana se ha llevado por delante otra empresa cristalera.

Se trata de Crystalex Nový Bor, empresa situada en Bohemia del Norte y parte del consorcio Bohemia Crystalex Trading. La quiebra ha dejado en la calle a 1.400 personas, que además no recibirán el sueldo de diciembre.

El líder de la Unión de Sindicatos Crystalex, František Kuric, condenó la postura vacilante del Estado, que se niega a intervenir a pesar de que posee el 49 por ciento de las acciones de la empresa.

“Una empresa tras otra suspende su producción en la República Checa y el Gobierno es un testigo pasivo que observa la situación sin hacer nada”,