Petr Pavel: “Rusia no está ganando la guerra y por eso se centra en objetivos civiles fáciles, para sembrar el miedo”
En entrevista exclusiva con la cadena CNN, el presidente checo Petr Pavel analiza el actual estado del conflicto entre Rusia y Ucrania y critica los ataques fallidos con drones en Leipzig, muy cerca de la frontera checo-alemana. Pavel afirma: “Rusia no está ganando la guerra”.
“La situación se encuentra en un punto muerto. Rusia no está ganando la guerra con Ucrania, aunque la propaganda rusa insista en que la guerra va bien. Por cada kilómetro cuadrado que Rusia conquista de Ucrania, pierde más de mil personas. La tasa de bajas es mayor que la de reclutamiento. Y durante el último año, adquirieron menos del 0,4% del territorio ucraniano”, indicó el presidente checo Petr Pavel a la cadena CNN.
Según el mandatario, el ataque frustrado de agosto al aeropuerto de Leipzig es otro intento de Rusia por poner a prueba la resistencia de la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Las acciones hostiles de Rusia, según Pavel, fortalecen la unidad y la determinación tanto de la OTAN como de la UE.
Sembrar el terror
“Eso no puede interpretarse como un éxito. Por eso están intentando por todos los medios demostrar que tienen el poder para ganar el conflicto. Por eso se centran en objetivos fáciles, sembrando el terror, el miedo y sembrando la creencia de que Rusia es invencible”, agregaba Pavel en CNN.
“Rusia intenta crear un clima de desconfianza en las instituciones europeas y sembrar la discordia entre los Estados miembros de la UE”, concluía el presidente, en conversación con la periodista Christiane Amanpour.
Sabotaje y provocaciones
El jefe de Estado checo indicó también que Rusia es consciente de que no puede lanzar una acción militar abierta contra la OTAN y, en su lugar, ha recurrido a actividades indirectas, desde el sabotaje y la violación del espacio aéreo soberano hasta las provocaciones marítimas y las campañas de desinformación.
La idea es minar la confianza pública en las instituciones, dividir a Europa y desalentar el apoyo a Ucrania.
El presidente Pavel advirtió además que parte de la estrategia rusa consiste en dar la impresión de que los países europeos son incapaces de responder eficazmente a tales acciones.
Sostuvo que esta estrategia ha resultado contraproducente y solo ha logrado que la Unión Europea y la OTAN estén más unidas y decididas a hacer frente al agresor y apoyar a Ucrania.
Macinka: “Alarmante”
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores checo, Petr Macinka, considera alarmantes las conclusiones de la investigación alemana sobre la responsabilidad de Rusia en el frustrado ataque contra el aeropuerto de Leipzig. El ministro quiere abordar el caso en los próximos días con representantes de los servicios de inteligencia, informa la agencia ČTK.
“Las conclusiones son alarmantes y no es posible tomarlas a la ligera. Realmente no se trata de especulaciones mediáticas ni de algún juego de política interna”, declaró Petr Macinka antes de la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea en Irlanda.
Macinka ya había dicho antes que convocaría a la embajadora rusa en Praga, Anna Ponomareva, para conversar sobre el tema.
Según concluyeron las autoridades alemanas, agentes contratados por Moscú estarían detrás del ataque planeado contra el aeropuerto de Leipzig, muy cerca de la frontera con Chequia.
El 4 de agosto fue localizado allí un dron cerca de un avión de carga ucraniano. Pposteriormente se descubrió que el dron llevaba un explosivo, aunque el detonador aparentemente estaba defectuoso y no llegó a detonar. Alemania ha anunciado, entre otras medidas, el cierre del consulado general ruso.
Putin niega, Medvédev celebra
Y mientras Putin negaba cualquier implicación en los ataques con drones a Leipzig (“¿Dónde están las pruebas? Las han plantado”, decía el mandamás ruso a la prensa este miércoles), uno de sus esbirros, el ex presidente Dmitri Medvédev, los celebraba.
“Berlín ha acusado a Rusia de un ataque no probado contra el aeropuerto de Leipzig. Dadas las políticas neonazis y rabiosamente rusófobas del Gobierno alemán, un acto de sabotaje es el castigo más leve por sus crímenes”, escribió el ex presidente ruso en la red Telegram.








