Película surrealista de Jan Svankmayer sorprende como mejor film

Jan Svankmayer, Foto: CTK

La película "Otesanek", del cineasta Jan Svankmayer, fue proclama la mejor película checa del año 2001, conquistando el premio "León Checo" en dicha categoría.

Jan Svankmayer, Foto: CTK
El acto de entrega tuvo lugar el sábado pasado. De un total de 16 películas, rodadas en la República Checa el año pasado, la Academia de Cine y Televisión dedicó su atención a tan sólo siete obras fílmicas. De ellas calificó como la mejor a "Otesanek", del cineasta y animador Jan Svankmayer.

La decisión de la Academia causó una verdadera sorpresa, porque el favorito número uno en la categoría de la "mejor película" fue considerado generalmente el largometraje "Mundo azul oscuro", del joven cineasta y ganador del premio Oscar, Jan Sverák, galardonado como mejor director.

Jan Svankmayer afirmó sentirse igualmente sorprendido por la decisión de la Academia. El cineasta estuvo convencido de que "Otesánek" sería galardonado tan sólo con el premio por los mejores efectos visuales, tal como realmente sucedió. Sin embargo, no se imaginaba que su película, además, sería calificada como la mejor del año 2001.

Actore de película Mundo azul oscuro, Foto: CTK
El cineasta comentó la concesión de los premios "León checo" afirmando que concibe estos actos de manera reservada.

"Yo propondría que los premios "León Checo" deberían otorgarse por la Academia después de cien años del estreno de cada película. Así, el jurado podría tener la seguridad de que su decisión fue correcta porque se trataría de valores artísticos comprobados por el tiempo," dijo Svankmayer.

El cuarto largometraje de Svankmayer titulado "Otesanek" se caracteriza, al igual que otras de sus películas, por la inmersión de sus personajes en un ambiente simbólico y surrealista. Svankmayer es un hombre que ama los objetos hasta el punto de hacerlos hablar. Este es también el caso de "Otesanek", una historia de un matrimonio estéril que empieza a tratar a un muñeco, tallado sobre un tronco, como si fuera un bebé real. Con el tiempo el muñeco cobra vida y, de acuerdo con un viejo cuento de hadas checo, comienza a destacarse por un apetito voraz que incluye seres humanos.