Noventa millones de euros para uno de los edificios teatrales más importantes de Praga
A la Nueva Escena de Praga, uno de los edificios teatrales más importantes del país, le espera una reconstrucción por un coste de casi 90 millones de euros. Exploramos la historia del edificio, los motivos de las obras y el esperado resultado.
La Nueva Escena es, sin duda, uno de los edificios teatrales más destacados de la República Checa. Administrado por el Teatro Nacional y con una curiosa apariencia que recuerda una gran placa de cristal, se inauguró con el 100 aniversario del edificio neorrenacentista del Teatro Nacional en 1983. A pesar de ser un teatro relativamente joven, le espera una importante reconstrucción, que describe la directora del Departamento de Drama y Laterna Magika del Teatro Nacional, Jolana Dvořáková.
“Para nosotros será una gran intervención y una gran transformación y todos lo estamos deseando porque, actualmente, el Teatro Nacional checo no tiene ningún espacio progresivo para el teatro contemporáneo, para la cercanía con el público, y aquí pasa exactamente igual. Además, sabemos que el espacio está en un estado que ya no nos permite tecnológicamente hacer las cosas que nos gustaría, así que esperamos la reconstrucción con ansias”.
En lo que refiere al espacio de la Nueva Escena, Dvořáková explica que el actual teatro, con sus icónicas butacas verdes, no permite demasiada versatilidad, y puede llegar a limitar bastante a los artistas que trabajan allí.
“Nos hace especial ilusión la multifuncionalidad del espacio, que nos permitirá maniobrar tanto con el escenario como con el público de todas las maneras posibles. Es decir, podremos poner al público en el mismo escenario, podremos acercar a los espectadores para una cosa más íntima… podremos hacer mucha experimentación con lo que puede llegar a ser el teatro”.
En lo que respecta a la innovación técnica del nuevo espacio, el director de Administración Técnica y Operativa del Teatro Nacional, Václav Pelouch, afirma que los inconvenientes datan de varias décadas atrás, y empezaron incluso antes de la construcción de la Nueva Escena.
“La Nueva Escena ya tuvo un problema cuando se inauguró. Hoy todos sabemos que, originalmente, ese edificio no iba a ser un teatro. Se suponía que iba a ser una especie de centro cultural donde los actores hablarían de sus vidas, harían recitaciones diversas, exposiciones, etc. Pero en aquella época, por casualidad, se inauguró el entonces Palacio de la Cultura, hoy Centro de Congresos de Praga. Y entonces se perdió un poco de interés en él. De repente, faltaban unos dos o tres años para la inauguración, que enlazaba con la reapertura del Teatro Nacional, y empezaron a preguntarse qué hacer con el edificio”.
El técnico resaltó que, en esas condiciones, cuando empezaron a montar un teatro dentro de un edificio ya a medio construir, tuvieron que hacerse muchas concesiones, que resultaron en un teatro poco versátil y con unas posibilidades técnicas no ideales. De esa forma, Karel Prager, el arquitecto que tomó las riendas del proyecto en los últimos años antes de la inauguración del teatro, quiso hacer una disposición al estilo italiano, que pudiera transformarse moviendo las gradas con las butacas. Pero lo que Prager no tomó en cuenta fueron precisamente las posibilidades técnicas de ese espacio a medio construir, que no permitieron que el cambio de disposición fuera algo plausible de un espectáculo para otro. Y todo esto debería ser realizable gracias a la reconstrucción. Una vez terminada, la dirección del teatro prevé que una alta gama de espectáculos y nuevas formas puedan inundar la Nueva Escena.
“Bueno, tal y como yo lo veo ahora, cualquier cosa podrá pasar en el teatro. Si creamos una sala de caja negra, permitiremos a todos los creadores y actores convertirlo en un espacio para absolutamente cualquier cosa relacionada con el teatro. Creo que recuperaremos la ópera moderna y atrevida. Creo que volverá la danza moderna y el drama. Estamos preparando muchas colaboraciones, incluidas coproducciones extranjeras. Nos gustaría traer, poco a poco, a Praga lo que ocurre fuera, que hasta ahora no podríamos traer a ninguno de nuestros edificios”.
Además del escenario principal, la reconstrucción afectará también a la famosa Cafetería Nona. Conocida por su distinguida arquitectura brutalista, se trata de uno de los locales más emblemáticos de la ciudad, que cerrará sus puertas durante las obras. Como pequeño consuelo, Pelouch afirma que el café se mantendrá en la misma estética, con solo pequeños cambios.
“Somos conscientes de que el local toma un lugar importante en el mapa de los cafés de Praga, y por supuesto lo vamos a mantener. Aunque puede que sea de una forma ligeramente diferente. Tal vez haya sillas y mesas un poco distintas, pero la disposición general será como lo ha sido hasta ahora”.
Otra parte importante de la reconstrucción serán algunas nuevas salas de ensayo que conectarán mejor todos los espacios de los edificios del Teatro Nacional no solo entre ellos, sino también con la Plaza de Václav Havel. En concreto, Dvořáková destacó la importancia de una nueva sala de baile, que además de servir para ensayar, podría tener una función de pequeño escenario para piezas más íntimas o lecturas dramatizadas de nuevos textos teatrales. En conclusión, la administración del Teatro Nacional ha hecho lo posible para que la reconstrucción de la Nueva Escena suponga un hito en la escena teatral de Praga, con espacios de representación contemporáneos adaptables a nuevas formas, un mejor anclaje técnico y una mejor conexión con los edificios e infraestructuras a su alrededor. La reconstrucción está prevista para empezar en otoño de 2025 y terminar durante 2028.
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