El ministro de Cultura ordena inspecciones extraordinarias en teatros independientes que critican su gestión
El ministro de Cultura de la República Checa, Oto Klempíř, ordenó inspecciones extraordinarias en varias organizaciones vinculadas a la Asociación de Teatros Independientes, una medida que los afectados consideran una posible represalia por las críticas públicas dirigidas contra la política cultural del ministerio.
Según documentos obtenidos por la Radio Checa, el ministerio incorporó recientemente cinco nuevas inspecciones a su plan anual de controles. Cuatro de las entidades afectadas pertenecen a la Asociación de Teatros Independientes, que en los últimos meses ha cuestionado abiertamente varias decisiones adoptadas por la actual dirección del ministerio. Uno de los inspeccionados es Jakub Vedral, miembro del consejo de la asociación y director creativo de la empresa ArtProm, organizadora del festival internacional de teatro de calle Za dveřmi (“Tras las puertas”), celebrado en Praga. Vedral sostiene que no se opone a una fiscalización del uso de subvenciones públicas, pero considera llamativo que se trate de la segunda inspección en pocos meses y que esta última haya sido ordenada de forma extraordinaria. El productor teatral afirmó que una de las posibles explicaciones es que la dirección del Ministerio de Cultura esté reaccionando a sus críticas públicas sobre lo que describe como medidas poco sistemáticas e incluso incompetentes dentro de la gestión cultural estatal. Además de ArtProm, las inspecciones alcanzan al teatro X10, al centro cultural Johan de Pilsen y a la organización Panamo. Todos ellos forman parte de la misma asociación sectorial. Sus representantes evitaron comentar públicamente el caso.
El carácter excepcional de las inspecciones ha despertado interrogantes entre exresponsables del ministerio. David Kašpar, antiguo viceministro de Cultura, calificó la situación de “mínimamente poco habitual” y señaló que durante su etapa en la administración nunca presenció una acumulación semejante de controles extraordinarios. Aunque la legislación permite al ministro ordenar inspecciones adicionales, antiguos responsables del área cultural señalan que habitualmente este tipo de medidas solo se adopta cuando existen sospechas graves y bien fundamentadas sobre el uso de fondos públicos.