La diputada boliviana Cecilia Requena en Forum 2000: “Es muy difícil defender el medioambiente en regímenes autoritarios o dictatoriales”

Cecilia Requena

La diputada boliviana Cecilia Requena, referente en la defensa del medio ambiente de su país y en la denuncia de la minería ilegal y la expansión de actividades extractivas en áreas protegidas, fue invitada al Forum 2000, en el 30 aniversario de la fundación de la conferencia anual por el expresidente Václav Havel. Requena analizó para RPI la crítica situación de la democracia en el mundo, y paralelamente, la del medio ambiente, porque defiende que están intrínsecamente conectados; pero también cómo se convirtió en la encargada de traer al Niño de Jesús de Praga su primer vestido hecho en Bolivia.

Radio Praga Internacional: El Foro 2000 es más conocido por las reivindicaciones de los presos políticos, de las víctimas de la represión, por el análisis de los regímenes dictatoriales en el mundo, pero no tanto por la defensa del medio ambiente.

“El Escudo de las Américas establece que las reservas de minerales críticos y estratégicos se gestionen en función de un interés que no es el interés de la región, sino el de los Estados Unidos”.

Cecilia Requena: Empecemos por decir que yo vengo de las luchas ciudadanas, tanto de las ecológicas como por la democracia. En Bolivia hubo que defender la democracia Y debo decir, si no es una obviedad, que ambas cosas están intrínsecamente conectadas. Es muy difícil defender el medioambiente en regímenes autoritarios o, peor, dictatoriales. Y, por otro lado, tenemos el reconocimiento de las Naciones Unidas de que los derechos ambientales son una forma de derechos humanos. En el caso de los minerales críticos, que es el panel en el que participé, ¿cómo haces que eso no sea una fuente de pobreza adicional, de contaminación adicional, de desgracia adicional, como ha sucedido siempre con el extractivismo en países como el mío?

Y si te fijas, buena parte de las respuestas son la institucionalidad democrática, que haya instituciones fuertes, respeto a las a las leyes y a las normas, respeto a los derechos de los pueblos indígenas y las poblaciones locales. Y, en última instancia, una capacidad de defender los intereses nacionales. Y eso siempre va a implicar transparencia, prensa libre e independiente, partidos de oposición fortalecidos y un sistema político funcionando bien, entre otras tantas cosas. La conexión de medio ambiente y democracia es directa.

RPI: Algo de absoluta actualidad, por ejemplo, con la operación de Estados Unidos en Venezuela.

C. R.: Exactamente. América Latina está afrontando una situación verdaderamente desafiante, porque por un lado ya estamos con los primeros, o los más claros y más dramáticos efectos de las crisis, por ejemplo, la crisis climática, pero también la que está conectada a la crisis de biodiversidad, a la crisis de la pérdida de bosques, a la crisis hídrica. El último informe de Naciones Unidas habla de “bancarrota”, creo que ya les están faltando palabras para decirnos que hay que tratar de despertar al mundo, y América Latina en todos estos aspectos está verdaderamente en una situación crítica. Por ejemplo, la selva amazónica para mencionar un caso de relevancia global.

“A mí el término medioambiente no me convence, los pueblos indígenas tienen mejores palabras. Cuando dicen Pachamama se refieren a algo que no es el entorno ni nada, es que todos somos una parte intrínsecamente articulada”.

Y, encima de eso, América Latina está girando hacia gobiernos que no necesariamente dan la impresión respetar derechos humanos y que incluso incluyen el tema ambiental, las luchas ecológicas, dentro de la guerra cultural, lo que es para mí una locura porque eso está basado en ciencia, ¿no? O sea, divergencias ideológicas podemos tener, pero hay una base científica que no puedes discutir sobre la necesidad de conservar la Amazonía, por ejemplo.

La doctrina Monroe y la selva amazónica

Se están juntando esas dos cosas y, encima, por si no fuera ya suficiente eso, tenemos un hegemón regional que no solo saca su nueva doctrina Monroe y nos dice, "Ustedes, por si lo habían olvidado, son el patio trasero y van a tener que funcionar según los intereses de los Estados Unidos, sino que además establecen esto que se llama el ‘Escudo de las Américas’ que es supuestamente una alianza de lucha contra el crimen organizado y la corrupción. Todo bien con eso, porque Bolivia tiene problemas de eso, pero luego establecen, por ejemplo –y otra vez la conexión–, la necesidad de proteger las reservas de minerales críticos y estratégicos, depende cómo los llames, en función de un interés, que no es el interés de la región, es el interés de los Estados Unidos de América.

Cecilia Requena y Daniel Ordóñez | Foto: Homero Mendizábal

Y tenemos también, aunque eso es ya una tarea nuestra, aunque no solo, la firma de un acuerdo entre algunos de nuestros países sobre minería –Bolivia, Chile, Argentina– que está yendo en un sentido que no está reflejando a adecuadamente los intereses nacionales y de la región. Y con eso estoy diciendo, además, los intereses de las poblaciones locales, que son las que más sufren.

RPI: ¿Cómo es defender el medioambiente desde la política boliviana?

C. R.: La causa ambiental es la causa por la vida. A mí el término medioambiente y todo esto no me convence. Siempre me parece que nuestro lenguaje no nos permite expresar en una palabra todo lo que realmente está involucrado. Creo que los pueblos indígenas tienen mejores palabras, cuando dicen Pachamama, para hablar de algo que no es una cosa que está en el entorno ni nada, es que somos parte intrínsecamente articulada de una red de la que somos parte y producto, es un todo y dependemos de ella. Y para los que tenemos esa perspectiva de las cosas, es algo vital, o sea, defenderlo es lo único que se puede hacer, ¿cómo podríamos no hacerlo si tienes alguna preocupación por la gente, por la gente del presente y la del futuro? No hay forma de no preocuparse por eso.

“De todos los años en los que he estado en el Forum 2000, este es especialmente crítico en términos de la deriva de las democracias en muchos lugares del mundo. Lugares en los que no había discusión antes como, por ejemplo, Costa Rica, donde nunca había un problema, pues ahora sí lo hay”.

Entonces, lo vivo como una urgencia vital, pero también como un privilegio el poder hacerlo desde el servicio público. Tengo una posibilidad de decir cosas con cierta audiencia que complementa bien a la lucha que es la fuerte, la de la sociedad civil en Bolivia, que es de la que yo vengo. Somos una red de articulación. Y también a veces es durísimo. He recibido amenazas y todo eso, sí, señor, es duro también. Pero, justamente, que sea tan importante hace que gente como yo saque fuerzas.

RPI: ¿Esas amenazas pueden ser una de las diferencias de luchar por el medio ambiente entre Europa y América Latina?

C. R.: Pues sí. Aunque Bolivia está liberada todavía de las violencias más duras que existen en otros países, pero no estamos liberados de la violencia. En Ecuador no tenían violencia significativa hasta que la tuvo, y eso pasó muy rápido. En Bolivia ya tenemos ajusticiamientos, y esto sí me preocupa mucho porque el crimen organizado es una realidad. Se está conectando con procesos brutales como el de la minería –mal llamada cooperativista– del oro en la Amazonía boliviana, que además es un problema regional de todos los otros países andino-amazónicos.

Con el profesor Josef Opatrný hace unos años | Foto: Homero Mendizábal

Y entonces estamos en una situación de vulnerabilidad adicional. No tanto personas como yo, aunque sí tengo vulnerabilidad, porque no tenemos protección ni mucho menos, pero sí las personas que están en el territorio en la primera línea y que normalmente, dos tercios, por decir algo, son mujeres que están defendiendo el agua, que están defendiendo sus cultivos, que están defendiendo a sus hijos. Hay unos peligros que pueden no ser necesariamente el asesinato, menos mal, aunque no lo voy a excluir del todo, pero sí violencias permanentes y que son igualmente brutales, de agresión, de que los mineros entren a tu ojo de agua y de pronto empiezan a explotar ahí. Y la gente tiene que luchar contra esto, porque el Estado no hace lo que tiene que hacer y que incluso en algunos casos facilita eso a estos grupos que pueden inclusive en muchos casos estar armados.

RPI: Es la tercera vez que vienes al Forum 2000

“Mi abuela tenía al Niño Jesús de Praga en una estampita, está en nuestra cotidianidad, en nuestros recuerdos. Y hay una cofradía que se enteraron que yo venía acá y dijeron: "No puedes ir sin llevarle un vestido". Y fue fantástico porque lo hicieron mujeres muy vulnerables y muy devotas, pero también niños. Para ellos, que yo lo haya entregado y llevarles las pruebas de que había llegado, era absolutamente emocionante. Fue inolvidable”.

C. R.: Sí, y es un verdadero gusto porque creo que el fórum tiene un nombre por sí mismo y un rol desde que fue fundado hace 30 años por Václav Havel con una idea muy importante, visionaria y completamente vigente. Y que sea vigente no es muy buena noticia. Diría que este año, de todos en los que he estado, es un año especialmente crítico en términos de la deriva de las democracias en muchos lugares del mundo, lugares en los que no había discusión antes como, por ejemplo, Costa Rica, donde nunca había un problema. Pues ahora lo hay. Y, obviamente, otros desafíos para la democracia hay en el mundo. En el Forum 2000 hubo una premiación a gente de Myanmar, por ejemplo, o de Bielorrusia. Y es muy importante estar acá para escuchar todas esas voces, muchas de las cuales son testimonios en primera persona de gente exiliada y sufriendo, incluso con algunos casos torturas y demás. Es muy importante también tratar de establecer qué se hace, porque es muy importante escucharse y aprender, realmente es importante, y es aún más importante sacar lecciones y tareas, que es lo que normalmente se hace en el fórum. Salgo siempre enriquecida, con ideas y con una red de contactos que es valiosísima, porque si vamos a poder enfrentar con democracia, con ecología, este tiempo que se nos está viniendo encima, es a través de la comunidad, de la comunidad local, regional, nacional, global.

RPI: En el pasado incluso compartiste una mesa con el presidente Peter Pavel en Forum 2000, ¿verdad?

“No nos podemos rendir, no nos podemos deprimir o inmovilizar, no nos podemos dar ese lujo”.

C. R.: Sí, sí, qué honor. Yo le agradezco mucho a Forum que me den esas oportunidades de hablar de un país como Bolivia, del que no se escucha mucho. Pero Bolivia está conectada de tantas maneras a los otros países de América Latina y finalmente al mundo a través de cosas como la Amazonía, que es muy importante. Así que diría que es un privilegio, pero también muy conmovedor haber estado con él y con otros activistas de primera línea compartiendo mesa. Son esas cosas que te da el Forum, que te da este país, que está fuertemente comprometido con la defensa de los derechos humanos más allá de que los gobiernos sean de uno u otro talante ideológico.

Un vestidito boliviano para el Niño Jesús de Praga

RPI: Incluso trajiste un vestidito para el Niño Jesús de Praga. ¿Cómo fue aquello? ¿Cómo se te ocurrió?

C. R.: No, no se me ocurrió a mí. Lo que pasó fue que en La Paz alguien se enteró que yo estaba viniendo acá y, tú sabes que hay mucha devoción al niño de Praga en otros países, y yo me incluyo entre ellas, porque para mí el Niño de Praga es un recuerdo de mi infancia. Mi abuela tenía al Niño de Praga en una estampita, y siempre decían, además, en la cosa medio familiar, que mi papá tenía un parecido con el Niño de Praga, pero bueno, en todo caso es algo que está en nuestra cotidianidad, en nuestros recuerdos, sobre todo de las abuelas y demás. Y hay una cofradía que se enteraron que yo venía acá y dijeron: "No puedes no ir sin llevarle un vestido". Y fue fantástico porque lo hicieron mujeres muy vulnerables y muy devotas, pero también niños. Y me entregaron el vestido en la iglesia con una ceremonia encargándome a mí que tenía el honor de traer ese vestido hasta acá hasta Praga. Y para ellos, que yo lo haya entregado y llevarles las pruebas de que había llegado, era absolutamente emocionante. No les puedo describir a las personas que nos escuchan que tal vez no son creyentes lo que significa para estas personas, pero fue un encargo que tuve el honor y el gusto de hacer, y además que fue tan bien recibido, con una ceremonia de entrega tan grata, que al final todo fue inolvidable.

El Niño Jesús de Praga con su vestido hecho en Bolivia | Foto: Homero Mendizábal

RPI: Una última pregunta: ¿qué futuro imaginas para Bolivia y para el mundo en general?

C.R.: Me queda claro que no hay garantías de nada y que lo más fácil es que no nos vaya bien según estamos ahora. Eso no hay que ocultarlo y al mismo tiempo no nos podemos rendir, no nos podemos deprimir o inmovilizar, no nos podemos dar ese lujo. Es un lujo imposible en nuestros países.

Lo que te queda es dar la batalla, inclusive por aminorar, aunque sea aminorar el sufrimiento por los efectos de cambio climático, reducir, como se ha dicho en Naciones Unidas, incluso una décima de grado es significativo. Entonces, realmente creo que esa lucha es indispensable.

Y veo a Bolivia en un momento muy difícil donde por la crisis económica estamos apostando mucho por el corto plazo, destruyendo, por ejemplo, las fuentes de agua que vamos a necesitar de manera absoluta y crítica en lo que queda de este siglo.

Una lucha maravillosa

“Si no existiera el mercado justo como el que hay en la Unión Europea, con el café y cacao, por ejemplo, si no existiera Global Gateway, todo sería mucho más difícil. Es muy importante para ayudar a países como Bolivia a transitar hacia alternativas que se llamarían post-extractivistas, sostenibles y hasta regenerativas, y es un mensaje importante para dar aquí en Europa. Hay dos municipios ahora en Bolivia que se están declarando libres de minería”.

Entonces, lo único que veo es que para que ese futuro se parezca más a lo que quisiéramos, o menos al que no quisiéramos, pues ahora toca la lucha. Pero menos mal que es una lucha que te conecta con gente maravillosa, porque es gente que tiene esa sensibilidad de preocuparse por algo más que sí misma, gente que está en unas resistencias francamente heroicas y otras personas con una generosidad increíble. Entonces es una buena manera de vivir, incluso en medio de lo que muchos ya están diciendo que son las primeras señales del colapso.

Si así fuera, ya que es un término muy fuerte que uso con mucho cuidado, ¿qué mejor manera de existir que haciendo todo lo que tú puedes para que eso se minimice y ojalá se revierta? Porque no hay que descartar esto. Ojalá, de algún modo, logremos aprender lo suficiente a tiempo para que en al menos algunos espacios haya un avance cualitativo sobre sobre la forma en que ahora habitamos este planeta.

La importancia del café o cacao de comercio justo

Y eso está sucediendo en lugares concretos. Incluso en Bolivia hay muchísimas experiencias que cuidan el bosque y que generan ingresos, que generan cohesión social, y son estos proyectos de producción que están exportando a la Unión Europea, por ejemplo, café o cacao. Porque la Unión Europea está pidiendo ciertos estándares, que no haya deforestación adicional, pero también que sea orgánico.

“Es una lucha que te conecta con gente maravillosa, porque es gente que tiene esa sensibilidad de preocuparse por algo más que sí misma, gente que está en unas resistencias francamente heroicas y personas con una generosidad increíble. Es una buena manera de vivir, incluso en medio de lo que muchos ya están diciendo que son las primeras señales del colapso. Si así fuera, ¿qué mejor manera de existir que haciendo todo lo que puedes para que eso se minimice y ojalá se revierta?”

Y a veces yo sé que eso es difícil venderlo acá, al electorado doméstico, pero la gente tiene que entender que a esas comunidades, pagarles algo adicional por ser mercado justo, hace toda la diferencia. Hay dos municipios ahora en Bolivia que se están declarando libres de minería, que le están diciendo no a la minería del oro. Es gente a la que el dinero no le sobra, pero tienen la capacidad de ver que sus sistemas agroforestales funcionan, que sus jóvenes se quedan, que ven lo que pasa en los municipios mineros de alrededor, ven el desastre social y económico al final. Pero si no hubiera ese mercado adicional, si no existiera ese mercado como el de la Unión Europea y si no existiera la voluntad de Global Gateway, por ejemplo, como política de la Unión Europea, todo sería mucho más difícil. Eso muestra la importancia de estas conexiones para ayudar a países como Bolivia a transitar hacia alternativas que se llamarían post-extractivistas, sostenibles y hasta regenerativas, y ese es un mensaje importante para dar aquí en Europa.

RPI: Entonces, ¿te veremos el año que viene otra vez en Forum 2000?

C. R.: Ojalá, pero no solo depende de mí. Ya por todo lo que hemos vivido tengo un enorme agradecimiento a este país y al Forum 2000.

Autores: Daniel Ordóñez , Drew Muñoz
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