“La guerra de Gaza ha significado una deshumanización amplia y sin sentido de toda una población, incluida la infantil”

A tres años de los ataques terroristas de Hamás en Israel, y la subsecuente guerra de Gaza lanzada por el ejército israelí, Radio Praga Internacional entrevista a una activista checopalestina, Lamis Bartušková Khalilová, quien se confiesa muy desilusionada con la cobertura mediática checa del conflicto.   

Es una verdad de Perogrullo decir que Chequia es uno de los más férreos defensores de Israel no solo en Europa sino en todo el mundo, por diversos factores geopolíticos que no viene al caso explicar aquí (pueden leer nuestro artículo ¿Por qué Chequia es tan proisraelí?).

El apoyo del Estado checo a Israel es prácticamente incondicional y eso se nota incluso en la prensa, la cobertura mediática del conflicto, con pocas voces críticas hacia la campaña militar israelí, como asegura la activista checa y palestina Lamis Bartušková Khalilová, en entrevista con Radio Praga Internacional.

Lamis Bartušková Khalilová | Foto:  Marcello Bader

Pero vamos por partes. Hace tres años, el 7 de octubre de 2023, Lamis, de madre checa y padre palestino, residente en Praga, se encontraba viajando a Berlín, cuando los medios internacionales empezaron a difundir los ataques terroristas de ese día.

“No creo que nadie hubiera podido prever que esto se prolongaría tanto tiempo. Sí, de hecho, recuerdo perfectamente dónde estaba ese día. Llevaba casi una década convertida en madre y me di cuenta de que nunca había salido sola a un concierto. Mi artista favorito actuaba en Berlín, así que decidí viajar allí, dejar a la familia atrás, asistir al concierto durante el fin de semana y luego regresar a Praga. Y, de hecho, iba en el tren cuando empezaron a llegar las primeras noticias del 7 de octubre. Me quedé impactada, primero por las imágenes del ataque a Israel. Llegué al recinto y el concierto se celebró. Noté una mayor seguridad en las calles de los alrededores; luego regresé a Praga y me quedé pensando —procesando las noticias y siguiendo las actualizaciones en todo momento—, pero no ocurría nada, hasta que comenzaron los ataques".

Nadie imaginaba...

"Empecé a leer las declaraciones y comunicados, y creo que fue entonces cuando empecé a temer las represalias y las consecuencias; pero ni en mis sueños más remotos. Recuerdo haber hablado de esto con mucha gente de mi entorno. Ni en nuestros sueños más remotos pensamos... Creo que la persona más pesimista hablaba de unos seis meses, de cuatro a seis meses. Que esta guerra duraría de cuatro a seis meses. Pero nunca imaginamos —a medida que avanzaban los acontecimientos, llegaban las imágenes, veíamos los bombardeos y escuchábamos las declaraciones y el sentir general, así como la forma en que se presentaba todo—, nunca imaginamos que esto se alargaría tanto y que continuaría hasta hoy”.

Diálogo activo

A partir de entonces empezó a seguir y consumir las noticias del conflicto en Gaza a diario y no pudo dejar de notar con desazón un cierto sesgo en las informaciones de los medios checos.

“Me sentí profundamente decepcionada y se lo hice saber no a los políticos per se, sino a los periodistas, ya ​​que considero que mantengo un diálogo activo con ellos. De hecho, junto con otras personas, muchos checos, formamos un colectivo llamado Mluvený podzim (Otoño hablado). Entre ellos está Anna Šabatová, que estuvo encarcelada bajo el régimen comunista y fue una de las firmantes de Carta 77. Y otros defensores de los derechos humanos de larga trayectoria".

"También forman parte del colectivo ex diplomáticos que han prestado servicio tanto en Israel como en los territorios palestinos y que conocen bien la región, así como un cineasta israelí. Son, verdaderamente, voces de la razón. No son extremistas, sino personas que observan lo que está sucediendo y sienten la responsabilidad de advertir al respecto y de recordar al público —principalmente para limpiar nuestra propia conciencia— que no permanecimos callados cuando vimos lo que se avecinaba. Así que sí, cuestionamos a los medios checos. No estoy molesta con la cultura ni con la sociedad checas, sino, hasta cierto punto, con los medios de comunicación de este país”.

Historias terribles

Lo que quería lograr Lamis era generar debate y que la sociedad checa empezara a cuestionar la cobertura mediática del conflicto.

“Los interpelamos directamente y en foros públicos a los medios de comunicación. Los invitamos a dialogar. Pedimos debatir sobre las decisiones editoriales y cuestionamos abiertamente por qué se exponía a la sociedad a conocer todos los detalles sobre los rehenes israelíes: sus equipos de fútbol favoritos, su comida preferida, dónde estudiaron, qué ropa llevaban puesta... Historias terribles, realmente desgarradoras. Pero, al mismo tiempo, estaba ocurriendo la historia palestina ante nuestros ojos. Se transmitía en directo a nuestros teléfonos. Los propios periodistas en Gaza cubrían los hechos arriesgando sus vidas. Incluso blogueros se convirtieron en periodistas ciudadanos, ¿no? Personas que antes informaban sobre la naturaleza, los olivos, las cosechas de fresas o la música pasaron a ejercer el periodismo: empezaron a grabar las salas de urgencias. Los médicos se conectaban en línea para decir: No tenemos vendas, no tenemos nada. Olvídense de la sangre; ya no es cuestión de sangre. Nos faltan antibióticos, analgésicos y vendas".

Arriesgar y perder la vida

"Veíamos a los pacientes tirados en el suelo, sobre su propia sangre, en las habitaciones de los hospitales. ¿Por qué no se informaba al público checo de todo esto? La respuesta que recibimos fue realmente impactante: nos dijeron que no había periodistas en Gaza. Así que esa respuesta supuso, en sí misma, una deshumanización adicional de los miles de periodistas en Gaza que arriesgaban sus vidas —y perdían la vida— debido a las decisiones editoriales que se tomaban aquí. Eso allanó el camino para que los políticos adoptaran posturas tan extremas. Y, por supuesto, hubo excepciones; desde luego que las hubo”.

Deshumanización

Pero incluso cuando la ONG checa People in Need quiso ayudar a la población infantil de Gaza, los medios la atacaron abiertamente, diciendo que apoyaban terroristas, agrega Lamis.

“No creo que hayamos visto nunca una deshumanización tan vasta y sin sentido de toda una población, incluida la infantil. People in Need —una importante ONG checa— puso en marcha un programa para apoyar la salud mental de los niños en Gaza durante la guerra, pero fue atacado por todos lados. No podrían haber elegido una campaña más segura ni un tema más inofensivo: la salud mental infantil. ¿Y qué enviaban? Enviaban lápices de colores, papel, cuadernillos y, tal vez, trajes de payaso. Y recibieron ataques por parte de los medios y de la sociedad, la idea de que apoyaban el terrorismo. Se equiparó a Gaza con Hamás, cuando en realidad Gaza no era Hamás. Hay 30 mil miembros de Hamás combatiendo en Gaza, mientras que la población era mucho mayor, alrededor de dos millones. Entonces, ¿cómo podemos justificar este castigo colectivo? Se tachó a todos en Gaza de miembros de Hamás".

Vientos de cambio

"Fue algo totalmente absurdo. La edad media de los palestinos en Gaza era inferior a los 30 años. De hecho, el 70% tenía menos de 30. Cuando Hamás llegó al poder, estas personas no votaron por el grupo, sencillamente porque no votaron en absoluto: eran niños o ni siquiera habían nacido. Y nadie intentaba comprender cómo se había llegado a esa situación. Ahora, tres años después, se percibe un cambio; es lento, pero existe. Espero que la República Checa reflexione sobre lo que está ocurriendo en el resto del mundo e intente, tal vez, reflejar ese cambio”.