Un bailarín colombiano en Chequia: "En España y Alemania la gente es muy fría; aquí, muy amable"
En České Budějovice le gustaría vivir a todo el mundo, afirma el personaje favorito de los checos Jára Cimrman. Jonathan, un bailarín colombiano de ballet que vive en esta ciudad desde hace cuatro años, nos cuenta qué tiene de verdad esta afirmación.
Jonathan Riveros Suárez es un bailarín colombiano que se desenvuelve en distintos tipos de danza, que van desde la clásica a la moderna, aunque su especialidad, afirma, es el ballet. Lo respaldan su experiencia de 18 años en el ámbito y el hecho de que lo hayan convocado para desarrollar su arte en el Teatro de Bohemia del Sur, en la ciudad de České Budějovice.
Jonathan llegó a la capital y ciudad más poblada de la región de Bohemia Meridional en 2022 cuando el director del teatro, cuenta a Radio Praga Internacional, le hizo una oferta que no pudo rechazar: según sus palabras, en Colombia, la situación del ballet tampoco deja mucho espacio para las dudas.
“Yo estaba en Alemania en ese momento e hice una audición, nosotros les llamamos así a las entrevistas de trabajo. Y el director del teatro de aquí, de Bohemia del Sur, me ofreció un contrato y lo acepté, era de las mejores opciones que tenía. También el hecho es que en Colombia la situación con el ballet es un poco complicada, entonces siempre he tenido que salir del país”.
Según su parecer y experiencia, la diferencia más grande entre los espectadores checos y colombianos radica en sus preferencias: mientras que en Colombia se suele apreciar más el arte folclórico o más urbano, como salsa, el público checo se siente más atraído por el arte clásico y el teatro. Si hacemos caso a estas definiciones, podríamos decir que Jonathan es más checo que colombiano, al menos en el plano de los gustos artísticos.
“Nos dijeron, cuando era niño, que el ballet es la madre de todas las danzas, lo cual es cierto. Entonces nos empezaron a dar clases de ballet. Y la diferencia entre el ballet y otras danzas es que el ballet se hace mucho en escenario, de hecho solo se hace en escenario. Esa parte me pareció muy llamativa del ballet: subirme a escena, el aplauso y el agradecimiento del público después de terminar un performance, todo eso me pareció muy chévere, y que como tal uno es el bailarín, uno es el artista principal. En otras danzas, como por ejemplo la danza urbana, que pasa mucho, el artista es el cantante y la gente le baila atrás, o sea, el bailarín a veces está de relleno. En cambio, en el ballet, el bailarín es el principal, es al que van a ver”.
El estreno de El incinerador de cadáveres
En julio de 2026, el Teatro de Bohemia del Sur estrenó una nueva obra de teatro, El incinerador de cadáveres (Spalovač mrtvol), inspirada en el libro de Ladislav Fuks y la película de Juraj Herz. La historia trata de los inicios de la Segunda Guerra Mundial y Jonathan se pone en la piel de un soldado y boxeador alemán de la época, un papel nada fácil de representar en la danza.
“Antes de empezar las coreografías, el coreógrafo siempre nos habla de la historia, en qué se basa, ya sea esta obra en específico o cualquier otra; nos dice de qué se va a tratar, cuál es el personaje de cada uno. Y en este caso puntual, nos piden o nos recomiendan, dependiendo de nuestro rol, ver la película o leer el libro para poder transmitir más, porque en el baile escénico, además de bailar, tenemos que actuar, tenemos que transmitir, tenemos que mostrar un personaje específico”.
Esta obra de teatro, para algunos de nosotros, puede parecer algo especial, ya que los espectadores se encuentran posicionados dentro de la escena y entre los bailarines. Sin embargo, Jonathan comenta que, en el Teatro de Bohemia del Sur, este recurso es algo habitual.
“En este teatro hacen mucho eso y, de hecho, me parecen interesantes las obras inmersivas, donde se conecta a la audiencia con la obra. No solo esta, también hay una ópera que hacemos de la misma manera. Ya es como la tercera obra que hacemos de forma inmersiva, donde la gente es la que se va moviendo o hace parte de la obra como tal. Es complicado, porque obviamente cuando tú estás en un escenario bailas un poco más libremente; cuando ya hay gente alrededor tuyo, te toca, además de bailar y de actuar, tienes que estar pendiente de los alrededores para no golpear a nadie, para no interferir con nada. Pero eso ya es parte de volverse profesional, aprender a manejar todos estos aspectos”.
Gran regreso a Colombia
Aunque la experiencia ha sido positiva para este artista colombiano, luego de cuatro años, asegura, ha llegado el momento de regresar a su país, donde le esperan nuevos retos. Allí, su objetivo es promocionar el ballet, su pasión, y darle el valor que se merece.
“Ahora voy a terminar con el teatro de acá, me vuelvo a Colombia, y en Colombia tengo mi propia compañía, que se llama Ballet Clásico de Colombia, con la que precisamente busco potenciar y visibilizar el ballet y la danza clásica en Colombia, porque, como contaba al inicio, en Colombia no hay mucho ballet, no se visibiliza lo suficiente. A raíz de esto abrí la compañía, que es de manera profesional. Busco coger toda esta experiencia que tengo, que cogí aquí en Europa, en Estados Unidos, en otros países, para unirla y poder crear obras que sean atractivas para el público colombiano sin dejar a un lado las raíces del ballet y la danza clásica. También, a raíz de la compañía, hago festivales para precisamente visibilizar la danza clásica”.
Uno de los desafíos más grandes, cuenta Jonathan, está en la inaccesibilidad de este arte para los colombianos. Sin embargo, el bailarín no se desanima y explica cómo podría lograr su sueño de darle mayor visibilidad al baile clásico sin que la gente tenga que pagar grandes sumas de dinero.
“Lo que pasa mucho en Colombia es que, claro, el ballet, por sus vestuarios y por sus cosas, es muy costoso. Entonces el público real, digámoslo así, porque en Colombia, lastimosamente, el 80% o casi 90% es clase media, media baja, no va al teatro porque son boletos demasiado costosos. Entonces yo tengo dos formas de hacerlo: hacer obras con el Gobierno y poder vender tickets económicos, así la gente más del común puede acceder e ir al teatro; y la otra es a través de los festivales que hago, que son al aire libre y abiertos al público, entonces la gente va y ve diferentes segmentos de diferentes obras. Además de eso, nos invitan a diferentes festivales por Colombia, entonces también podemos seguir”.
Un bogotano viviendo en Chequia
Uno de los puntos más destacables de Chequia, según el artista, es la infraestructura y también el tamaño del país, una combinación que permite desplazarse con facilidad entre ciudades. Además, Jonathan hace especial hincapié en la seguridad que ha experimentado en České Budějovice.
“Siempre he estado en ciudades muy grandes. Entonces llegué acá y todo cierra muy temprano, no hay casi vida nocturna. Pero me gusta, porque uno puede caminar muy seguro, es muy seguro, es muy tranquilo, nadie se mete contigo. Tú puedes estar haciendo lo que necesites y nadie te va a juzgar, o si te juzgan, no te dicen nada. Pero a mí me gusta mucho la ciudad, me gustaría encontrar un balance entre lo que vivo en Colombia y acá”.
Otro factor sobresaliente de su vida en Chequia han sido, precisamente, los checos. Aunque incluso ellos mismos puedan considerarse fríos y los sorprenda escuchar las palabras de Jonathan, según su experiencia, aquí ha encontrado gente que lo ha tratado mucho mejor que, por ejemplo, España o Alemania.
“La verdad, Chequia me sorprendió, porque estuve en España y en Alemania y la gente es muy fría, muy cruda en esos países, me parece. Entonces cuando llegué acá me sorprendió que la gente es muy amable, una vez uno empieza a hablar con ellos. Al inicio son muy serios, parece que no quieren hablar contigo, pero una vez uno rompe esa barrera y comienza a interactuar con la gente, la gente es muy amable y muy amigable”.
Por supuesto, el bailarín no solo habla de České Budějovice, ya que ha visitado muchas otras ciudades checas, entre ellas, las infaltables Praga, Brno y Český Krumlov. Luego de cuatro años viviendo aquí y ya pensando en su vuelta a Colombia, ¿se imagina, algún día, regresar a las Tierras Checas?
“Sí, quiero venir como turista; ya volver a trabajar o a vivir, no sé, depende. La vida da muchas vueltas; en este momento voy enfocado a trabajar en Colombia, entonces no sé si vuelva de pronto a trabajar o a quedarme por un largo período en Chequia. Pero sí me gustaría venir, saludar, de turista, viajar un poco, ver más alrededor, conocer más”.




