Baja el ingreso de nuevos reclusos a las cárceles checas, pero siguen casi llenas

El número de personas condenadas a penas de prisión incondicional en Chequia disminuyó ligeramente desde comienzos de este año gracias a la reforma penal, que suavizó las sanciones por hurtos menores reiterados y por el impago de la pensión alimenticia. A pesar de ello, las cárceles del país continúan ocupadas en torno al 95% de su capacidad, según datos recogidos por ČT24.

Según el Servicio Penitenciario, la reducción de aproximadamente dos puntos porcentuales en el número de nuevos reclusos apenas ha aliviado la carga de trabajo del personal, aunque ha permitido dedicar más atención individual a algunos internos. La reforma, la mayor del derecho penal checo en los últimos quince años, permitió además la puesta en libertad de más de 300 personas condenadas y amplió el uso de penas alternativas, como el arresto domiciliario.

Sin embargo, el Gobierno considera que algunos cambios fueron demasiado permisivos y quiere endurecer nuevamente las sanciones por impago de la pensión alimenticia, además de estudiar penas más severas para otros delitos. Mientras tanto, el Servicio Penitenciario sigue enfrentándose a una escasez de unos 900 empleados, un problema que continúa afectando el funcionamiento de los centros penitenciarios, según los datos del informe de la Televisión Checa.

Autor: Juan Muttoni