Chequia se despide del Mundial con una humillante derrota ante México y como colista del grupo A

No pudo ser, lamentablemente. Los mexicanos avasallaron a los checos por 3 a 0 en el mítico Estadio Azteca y con homenaje al Memo Ochoa incluido. Y los checos para la casa. Mostrando un mal fútbol, muy pocas ganas y cero pundonor, los pupilos de Miroslav Koubek han quedado eliminados a la primera de cambio (exactamente como en el Mundial 2006 alemán, déjà vu), como colistas del grupo A con un mísero punto, ese magro empate ante Sudáfrica.

A la postre los sudafricanos han quedado segundos de grupo, tras su triunfo ante Corea del Sur (1-0). Los coreanos deben esperar otros resultados, y rezar un poco, para ver si al final avanzan como uno de los mejores terceros, con tres puntos (esa dolorosa victoria ante los checos). Que eso tiene este Mundial, los ocho mejores terceros, de un total de 12, avanzan a 16avos. Es decir, había que hacerlo muy mal para no avanzar, y los checos han hecho exactamente eso.

En su partido de despedida los checos tenían que ganar sí o sí a los anfitriones ya clasificados y como primeros de grupo, eso no lo iba a cambiar el resultado del encuentro, estaba escrito en ámbar. Por eso los mexicanos hicieron muchos cambios en su equipo, para darle descanso a las estrellas. Y por eso el seleccionador Miroslav Koubek al menos tuvo la valentía de dejar en la banca al goleador y máxima estrella checa, Patrik Schick, muy opaco durante todo el torneo, para intentar algo diferente con el joven atacante Denis Višinský, del Viktoria Pilsen.

Y aunque éste corrió y se esforzó con más ganas que el veterano depredador del Leverkusen, esta vez la suerte no estuvo del lado de los checos y cayeron inapelablemente por tres goles, para regresar a Praga en el póximo avión con el rabo entre las piernas.  Un mísero punto de nueve posibles, colistas del grupo A y exhibiendo poco fútbol, que es lo más preocupante. Hay maneras de perder. Perder así, jugando mal y casi sin ganas, es lo que más duele.