Suecia reabre el debate del euro en Chequia
Mientras Estocolmo estudia abandonar la corona, Praga mantiene el rechazo mayoritario a una moneda única que vuelve a ser el centro del debate europeo.
El debate en Chequia acerca del euro es un asunto tan recurrente que ha acompañado casi que a cada gobierno y legislatura. Sin avances aparentes en este frente, en el norte del continente se abre una grieta histórica. Suecia, durante décadas símbolo de prudencia monetaria y celosa defensora de su corona, ha comenzado a plantearse seriamente la adopción del euro. Si finalmente da el paso, la República Checa podría quedar cada vez más aislada entre los países de la Unión Europea que aún conservan su moneda nacional.
Y es que, recientemente, la ministra de Finanzas, Elisabeth Svantesson, del Partido Moderado, propuso en el Parlamento analizar las ventajas y desventajas de sustituir la corona sueca por la moneda común europea.
“El mundo está cambiando, la UE está cambiando. Debemos atrevernos a evaluar e investigar qué es lo mejor para Suecia, para los hogares y para las empresas suecas”, afirmó Svantesson
No se trata aún de una decisión formal, pero sí de un cambio significativo en la mayor economía nórdica, que podría tener una fuerte influencia en países como Chequia.
Con todo, el principal escollo para dar ese paso sigue siendo en Suecia la opinión pública, ya que, si bien el rechazo al euro ha disminuido progresivamente, la mayoría aún no apoya la adhesión y solo alrededor de un tercio se muestra claramente favorable a la misma. En Chequia, las sensaciones y datos son bien similares: un estudio de hace exactamente un año a cargo de NMS Market Research concluía que alrededor del 72% de los checos se opone a abandonar la corona, frente a un 23% que apoya la entrada en la eurozona. Posteriormente, otra encuesta pre electoral de la agencia Median señaló que el rechazo al euro resulta especialmente contundente entre los votantes de los partidos que sostienen al nuevo Ejecutivo. El SPD roza el 96% de oposición a la moneda única entre sus simpatizantes, y en ANO y Automovilistas el rechazo supera ampliamente el 85 %. Ni siquiera en la oposición existe un amplio consenso pleno al respecto. Según estos mismos datos, son el 55,2% de los votantes de Spolu y el 66,2% de los Piratas quienes apoyan la adopción del euro, mientras que en STAN la cifra alcanza el 63,2%.
Sin ir más lejos, en su programa electoral, ANO definió la corona como “clave de la soberanía económica” y prometió no iniciar ningún paso hacia el euro. Incluso se ha planteado blindar constitucionalmente la moneda nacional.
Paradójicamente, Chequia es miembro tanto de la OTAN, antes incluso de la propia Suecia, como de la UE y, al adherirse al bloque comunitario, asumió el compromiso de adoptar el euro cuando cumpliera las condiciones. Sin embargo, no ha fijado calendario ni mostrado una clara voluntad política de avanzar en esta dirección.
En la actualidad, son seis los países de la UE que todavía conservan sus propias divisas sin haberse adherido aún al euro. Junto a Chequia, están (por el momento) la propia Suecia, Dinamarca, Rumanía, Hungría y Polonia La última en sumarse a la moneda única europea fue Bulgaria, en un proceso no exento de polémicas, el 1 de enero de este mismo 2026.








