“La pirotecnia es muy estresante para los perros, ellos escuchan cuatro veces más que nosotros”
Las fiestas traen alegría para muchos, pero también miedo y estrés para otros. En Chequia, el uso de pirotecnia sigue generando debate, sobre todo por su impacto negativo en las mascotas. Xenia Žukova, directora del refugio Perros sin fronteras, explica cómo hacer para reducir los daños.
“El ruido fuerte y repentino de los fuegos artificiales los toma por sorpresa y les genera mucho estrés”.
Xenia Žukova
Cada fin de año, entre lucecitas, arbolitos de navidad, brindis y celebraciones, se reaviva un clásico que divide opiniones: el uso de la pirotecnia. En Chequia, como en muchos otros países, el debate no cesa. Y aunque aún no existe una prohibición total, las autoridades han comenzado a aplicar restricciones significativas, como la prohibición de venta en mercados y puestos callejeros. Más allá de los riesgos evidentes de accidentes, incendios y contaminación, los que más sufren los estruendos son, por supuesto, las mascotas, tal como explica Xenia Žukova, directora del refugio Perros sin fronteras (Psi bez hranic).
“La pirotecnia es perjudicial no solo para perros y gatos, sino para todos los animales. Sobre todo porque es extremadamente estresante para ellos. Por ejemplo, los perros escuchan cuatro veces más que nosotros, y algunas razas incluso más. El ruido fuerte y repentino de los fuegos artificiales los toma por sorpresa y les genera mucho estrés. Algunos perros, especialmente los que son mayores o tienen problemas cardíacos, pueden sufrir consecuencias graves como un derrame cerebral o incluso un paro cardíaco. Para estos animales en riesgo es especialmente peligroso. En general, el sonido es tan intenso para ellos que les cuesta mucho entender qué está pasando, lo que aumenta su ansiedad”.
El ruido de las cosas al caer
Por suerte, quienes conviven con mascotas sensibles al ruido, un problema habitual en las fiestas de fin de año, pueden contar con las recomendaciones prácticas que ofrece Xenia para reducir todo lo posible sus efectos negativos.
“Lo primero es crearles un lugar tranquilo y seguro en casa donde puedan refugiarse. También entrenarlos poco a poco con sonidos similares, por ejemplo, reproduciéndolos en la televisión y premiándolos cuando se mantienen en calma. Es algo que se puede practicar con anticipación. Para los perros que lo pasan realmente mal, existen medicamentos que puede recetar un veterinario. También se pueden usar gotas de cannabidiol, que se venden sin receta, aunque si el perro sufre mucho, lo mejor es consultar con un profesional sobre qué hacer”.
Una época agradable
Otra consulta muy frecuente que suele surgir en esta época de fiestas es si las personas pueden compartir o no con sus mascotas al menos parte del menú especial que se consume en las cenas. Aunque la intención sea buena, se recomienda tener cuidado con ciertos platos tradicionales demasiado condimentados, y en especial con la tradicional carpa frita, que puede ser riesgosa por sus múltiples espinas.
“Se les puede dar algo especial de comer, aunque no se recomienda cambiar la dieta de forma repentina. Si el perro está acostumbrado a comer croquetas, lo ideal es seguir con ellas y hacer cualquier cambio de forma gradual. Lo mismo si está con la llamada dieta de Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada, hay que hacer la transición poco a poco. Pero si se le da algo diferente solo una vez en el contexto de las fiestas de fin de año, como en su cumpleaños, cuando la gente les da tortas especiales para perros, no pasa nada. En mi opinión, una excepción no le va a hacer daño en absoluto”.
Más allá de estas cuestiones que requieren cierta atención, asegura Xenia que tampoco hay que perder de vista la importancia de predisponerse de la mejor forma posible para que el estrés de las fiestas no eclipsen el disfrute que supone la celebración en familia, incluyendo por supuesto a las mascotas.
“Las fiestas de fin de año deberían ser para los perritos algo positivo porque muchas veces la familia está reunida en casa y eso les da tranquilidad. Mientras no haya fuegos artificiales, creo que para ellos es una época agradable. Claro, si los llevas a los mercados navideños en el centro de Praga, ahí sí pueden estresarse, y yo misma me estresaría, pero todo depende de cómo vivas la Navidad y en qué ambiente estés”.
La segunda vida de los perros
“En algunos países balcánicos existen refugios estatales donde los perros son capturados y, si no encuentran hogar, en una o dos semanas los sacrifican”.
Xenia Žukova
La ONG que Xenia fundó y dirige desde hace dos años tiene un objetivo muy encomiable: rescatar a perros abandonados, brindarles todos los cuidados necesarios y encontrarles un nuevo hogar. Lo que distingue a Perros sin fronteras (Psi bez hranic) es su alcance: no solo actúan en República Checa, sino también, tal como indica su nombre, en países vecinos donde las condiciones para los animales son especialmente duras, como Bosnia y Rumania. Parte de su labor consiste, por lo tanto, en llevar perros desde esos lugares hasta distintos hogares en Chequia, siempre con transportistas certificados y bajo estrictos protocolos.
Además, el equipo viaja con frecuencia a los refugios locales para entregar ayuda material y conocer de cerca a los animales que esperan una segunda oportunidad. Convencidos de que cada perro merece una vida digna, Xenia y su equipo trabajan sin descanso para garantizarles no solo bienestar, sino también, en muchos casos, la posibilidad concreta y literal de seguir con vida.
“En Bosnia, en los países balcánicos y también en otros lugares, existen refugios estatales donde los perros son capturados y, si no encuentran hogar, en una o dos semanas los sacrifican. A menudo, ni siquiera se trata de una eutanasia como exige la Unión Europea, sino que los matan de forma violenta; por ejemplo, a golpes o dejando que se ataquen entre ellos. Hay algunos refugios estatales donde no los sacrifican, pero los perros viven todos juntos y pueden herirse entre sí, están enfermos y nadie los cuida. Así que, en la mayoría de los casos, terminan muriendo igual”.
Como habrán podido constatar muchos hispanos residentes en Chequia, Xenia confirma que la sociedad local se caracteriza por ser muy amante de los perros. Y aunque no niega que quizás existan también en Chequia algunos casos aislados de maltrato animal, ella asegura que no tiene ni comparación con lo que a veces sucede, por ejemplo, en los países balcánicos, tal como demuestra el propio caso de esta joven apasionada, no solo por su mascota Lily, sino por todos esos perritos con los que muestra un compromiso absoluto.
“Tengo solo una perrita porque lamentablemente las circunstancias no me permiten tener más. Pero los perros son mi razón de ser; rescatarlos es el sentido de mi vida, significa muchísimo para mí”.
Una nochevieja en el pasillo
Con la satisfacción de haber encontrado su misión en la vida, Xenia vive relajada y contenta las fiestas de fin de año porque, tal como ella misma cuenta, tiene la fortuna de que su perrita no se estresa con los petardos ni los ruidos de los festejos, lo cual le permite salir a pasear tranquila incluso después de medianoche.
“Pero antes de Lily cuidaba a una perrita que tenía muchos problemas y se asustaba con los petardos. Ya dos semanas antes de que llegara la nochevieja, ella percibía que se acercaba la fecha y no quería salir y prácticamente se negaba a pasear, así que lo vivía de manera muy intensa. Entonces, en una nochevieja lo resolvimos de tal forma que, desde las ocho de la tarde, nos quedamos en un rincón del pasillo donde no había ni ventanas, con las puertas cerradas. Pusimos una película, la vimos juntos y me quedé con ella en su camita, acariciándola. Ella lo vivía con tanta intensidad que pasamos toda la noche de nochevieja en el pasillo”.
Desde Radio Praga Internacional les deseamos a todos nuestros oyentes y sus queridas mascotas que pasen unas excelentes fiestas de fin de año, en lo posible casi tan contentos y relajados como Lily.