Chequia añade 150 nuevas muestras de semillas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard

Svalbard

La República Checa acaba de enviar muestras de semillas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, agregando así 150 nuevas muestras a las 1973 ya guardadas en esa colección allí.

La bóveda mundial de semillas ubicada en Svalbard | Foto: Dag Endresen,  Wikimedia Commons,  CC BY 3.0

El Banco de genes checo del Centro Nacional de Investigaciones Agrícolas y Alimentarias acaba de mandar 150 nuevas muestras de semillas de plantas locales a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. El paquete llegó justo a tiempo para el último plazo abierto de este año, en el que los países pueden expandir sus colecciones de semillas de cultivos agrícolas. Hasta el momento, Chequia disponía de unas 1973 muestras y con el actual envío se añaden 150 más. La colección checa incluye verduras, cultivos oleaginosos, trigo, cebada y legumbres, entre muchos otros. El tipo de las muestras que cada país decide enviar a la bóveda depende de su importancia en la agricultura y la nutrición local.

Todas las muestras deberían tener no más de cinco años, así como encontrarse en buenas condiciones. Para asegurarse de esto, el Banco de genes checo examinó las semillas y posteriormente las secó y empacó cuidadosamente. En la remesa de cada especie figuran entre 300 y 500 semillas, que los trabajadores en el centro de investigación no cuentan a mano, sino con una máquina especial. Anna Procházková del Centro Nacional de Investigaciones Agrícolas y Alimenticias explicó para la Radio Checa una parte del proceso de empaque.

Banco mundial de semillas en Svalbard  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Parece que las semillas están sanas e intactas. Entonces tomo una bolsa de aluminio y le pongo una pegatina identificativa. Luego, espolvoreo las semillas y las meto en una bolsita de gel de sílice para que no comiencen a envejecer más rápido de lo necesario”.

Posteriormente, las bolsas se cierran con alicates especiales porque esto asegura que las semillas no se expondrán al aire. Después todo se coloca en una caja que finalmente viaja a Svalbard, donde las semillas de todo el mundo se guardan en una temperatura de -18 grados. Ludmila Papoušková de la misma institución explicó por qué se ha establecido este estándar.

“La temperatura de -18 grados está mundialmente establecida para el almacenamiento de los recursos genéticos de estas semillas. Por ejemplo, en estas condiciones, las semillas del trigo pueden conservarse hasta 50 años sin cambio alguno”.

Ludmila Papoušková | Foto: ČT24

El Banco de genes checos cuenta con las mismas condiciones y actualmente conserva unas 43.000 muestras. Las que se han enviado a Svalbard son unas “copias de seguridad” en caso de que algo suceda con la colección local. La Bóveda de Svalbard se encuentra en una ex mina de carbón en la isla noruega de Spitsbergen. El acceso a la bóveda se les permite solo a muy pocas personas, como fue el caso, por ejemplo, de Dagmar Janovská, que encabeza el Banco de genes checo. La experta viajó a Svalbard para inspeccionar la condición de las 12 cajas checas que ya se almacenaban allí. Y así describió ese ambiente tan particular.

“Cuando entré, me sorprendí y me fasciné. Es totalmente apocalíptico. Puedes ver cajas de Rusia y encima de ellas las de Ucrania. Al lado están las de Israel y Siria. Esto demuestra que en esta bóveda se trata realmente del patrimonio de la humanidad compartido”.

Las cajas que contienen las semillas están organizadas según su fecha de llegada y no según el país de origen. El orden cronológico hace que el control de la calidad de las semillas sea más fácil. Janovská describió las cajas.

Semillas envasadas,  listas para su envío | Foto: Eva Kézrová,  ČRo

“Utilizamos cajas de plástico con la bandera y el escudo checo pegados a ellas. No obstante, hay en este sentido una gran variedad. Algunos países usan cajas de metal, otros – incluso de cartón. El cartón no es un material oficialmente aprobado para el almacenamiento a largo plazo, pero si el país no tiene otro remedio es aceptable utilizarlo”.

La bóveda se maneja y financia por el gobierno noruego y el almacenamiento es gratuito. Establecida hace 17 años, la bóveda ahora conserva más de 1,3 millones de muestras de semillas de países de todo el mundo. El propósito principal es la protección de las semillas que podrían ser necesarias en el futuro para abordar problemas como el cambio climático.

Chequia envió sus primeras semillas a la bóveda hace 10 años y planea seguir expandiendo su colección en Svalbard a lo largo de los próximos años.

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