La prostitución ahora paga impuestos en Chequia: el caso de la mujer que debe €72.000
A partir de un fallo reciente, quienes ejerzan la prostitución en Chequia comenzarán a pagar impuestos por su actividad. La decisión, además, podría aplicarse de forma retroactiva, por lo que el Estado tendría la posibilidad de reclamar cientos de miles de euros en “impuestos atrasados”.
A partir de 2025, las personas que ejercen la prostitución en República Checa deberán pagar impuestos por realizar su trabajo, según una decisión sin precedentes emitida este lunes por el Tribunal Administrativo Supremo (NSS). El fallo se produjo a partir del caso de una mujer a la que la administración tributaria intenta desde hace una década reclamar impuestos por ingresos de varios cientos de miles de euros obtenidos como “compañera profesional”.
Aunque la prostitución no está legalizada en el país, tampoco está prohibida mientras no se organice como una asociación lucrativa ni vulnere las leyes contra la trata de personas o el proxenetismo. En su decisión del 6 de octubre, el el Tribunal Administrativo Supremo declaró que “la prostitución voluntaria no puede ser entendida como un delito”.
Giro en la jurisprudencia
A partir de aquella directiva, hasta ahora, los tribunales regionales anulaban sistemáticamente y de forma automática los intentos de las administraciones regionales por aplicar impuestos a esta actividad. Sin embargo, la máxima instancia administrativa checa, apoyándose en la jurisprudencia europea y en la experiencia de otros países, cambió el tablero y pasó a considerar que la prostitución forma parte del ámbito del impuesto sobre la renta. De este modo, el Estado podría exigir, tras una década de litigios, varios cientos de miles de euros en impuestos e intereses atrasados.
Una caso que lo cambió todo
El caso a partir del cual se desató el cambio de postura se remonta a 2015, cuando las autoridades fiscales descubrieron que la mujer en cuestión cambiaba mensualmente importantes sumas de dinero en divisas en las ciudades de Praga y Olomouc, por un total de aproximadamente 277.500 euros anuales, sin declarar esos ingresos. Al ser convocada por el fisco, reconoció trabajar como “compañera profesional” tanto en la República Checa como en el extranjero. A partir del fallo, la mujer debería pagar unos 72.000 euros en concepto de impuestos por dos años de actividad.
Para apelar la decisión, la trabajadora sexual invocó la Convención de Nueva York de 1950 sobre la represión de la trata de seres de personas y la explotación de la prostitución ajena, argumentando que el Estado, al cobrar impuestos, “se convertiría él mismo en proxeneta”. El tribunal regional de Ostrava le dio la razón en un primer momento.
No obstante, el Tribunal Administrativo Supremo revocó dicha decisión. Según su fallo, la prostitución voluntaria, aunque no regulada, no constituye un delito y debe considerarse una actividad económica independiente. “La ley no prevé una excepción para los ingresos procedentes de la prostitución ni una exención de impuestos”, indica la resolución. “Los ingresos que de ella resulten son por tanto imponibles, como ocurre en Italia o el Reino Unido”.
La Cámara de Consejeros Fiscales coincidió con el fallo, aunque consideró poco probable que esto implique un incremento significativo de la recaudación. Por su parte, la administración tributaria aseguró al diario económico Hospodářské noviny que no tiene previsto dirigir su atención de manera específica a este sector.
La opinión de un especialista
Desde la organización no gubernamental “Placer sin riesgo” (“Rozkoš bez rizika”), que defiende los derechos de las trabajadoras y trabajadores sexuales, el portavoz Pavel Ubrankowicz acogió la decisión con cautela.
“Para nosotros, este juicio del Tribunal Administrativo Supremo confirma que incluso en ámbitos tan sensibles como el negocio del sexo, el Estado debe aplicar el principio de previsibilidad y de reglas claras. Pero la discusión sobre la cuestión de si hay que gravar los ingresos de esta actividad no puede limitarse únicamente al nivel del derecho fiscal, porque nunca se trata de una cuestión abstracta: afecta a la vida concreta de mujeres y hombres. Y estas mujeres y hombres suelen desenvolverse en condiciones en las que falta una seguridad jurídica suficiente y la protección de sus derechos fundamentales. Esto significa que cualquier cambio en la práctica, ya sea en materia de impuestos o de otro tipo de regulación, debería ir acompañado de un debate más amplio sobre su estatus, y sobre todo sobre su seguridad y su dignidad. Desde nuestro punto de vista, es esencial que toda decisión del Estado no descuide esta dimensión humana del problema y conduzca a soluciones que no estigmaticen a las personas que trabajan en el negocio del sexo, que no las expongan a riesgos mayores, sino que les aporten más protección y, por supuesto, respeto”.
En esta instancia, aún queda por resolver la cuestión de las contribuciones obligatorias a la seguridad social y al seguro médico, que rondan los 320 euros mensuales, una suma considerada demasiado alta por muchas personas del sector, por lo que, según Ubrankowicz, no se trata de un punto sencillo de resolver.
“Depende. Claro que algunas personas ganan sumas muy elevadas de esta manera, especialmente en línea. Pero también hay mujeres y hombres que ni siquiera alcanzan ese nivel de ingresos, a veces ni en un mes. Así que sí, ese es uno de los problemas”.
Con este fallo, la República Checa se suma a un grupo reducido de países europeos que reconocen la prostitución voluntaria como fuente imponible de ingresos, aunque sin otorgarle todavía un marco legal claro por lo que el debate sobre la regulación de esta actividad ya se anticipa complejo.