“Masaryk entendía bien la mentalidad alemana, de ahí su advertencia”

Tomáš Garrigue Masaryk

Cuando el primer presidente de Checoslovaquia, Tomáš Garrigue Masaryk, pensaba que se iba de este mundo, su preocupación era el Estado. Esa es una de las reflexiones que compartió con la Radio Checa la historiadora Dagmar Hájková después de haber sido la primera persona en leer las anotaciones que permanecieron cerradas en un sobre durante 90 años. ¿Por qué las notas de su hijo Jan Masaryk están en inglés? ¿Qué parte del texto queda por publicar? ¿Qué quería decir Masaryk con su advertencia sobre los alemanes? Y, sobre todo, ¿por qué hubo que esperar 90 años para conocer el contenido del sobre?

Dagmar Hájková | Foto: Elena Horálková,  Český rozhlas

Masaryk volvió a hablar el pasado viernes con la apertura de un sobre que causó sensación no solo en la República Checa. La historiadora Dagmar Hájková se hizo famosa al tener que descifrar en directo un texto en inglés, escrito a mano por Jan Masaryk, el hijo del primer presidente de Checoslovaquia, que parece haber tenido que tomar esas notas a la carrera mientras su padre hablaba. La experta del Instituto y Archivo Tomáš Garrigue Masaryk de la Academia de Ciencias, además, con todo el país mirando, no solo tradujo sobre la marcha, sino que también hizo una primera interpretación de lo que estaba leyendo.

Aunque el estudio completo y pormenorizado del documento inédito se espera para dentro de un mes, Hájková ofreció ya en la Radio Checa algunas de sus impresiones y reflexiones surgidas de esa primera lectura. También explicó más en profundidad el curioso hecho de que las anotaciones estuvieran en inglés. ¿En qué idioma hablaba el presidente checoslovaco con su hijo y el resto de su familia?

Tomáš Garrigue Masaryk con su familia | Foto: Česká televize,  ČT24

“Ellos en casa hablaban únicamente en checo desde 1882. Fue decisión de la familia y, para Masaryk, una demostración de su sentimiento checo, así como para su esposa, que era estadounidense, y aprendió checo bastante bien, aunque los checos le reprocharan a veces sus errores. En este momento de la carta, en 1934, Masaryk hablaba en inglés porque justo antes de las elecciones presidenciales sufrió un derrame cerebral que lo paralizó parcialmente. Le afectó a la motricidad, tenía problemas en la mano; por lo que la llevaba envuelta en un brazal negro. También veía mal de un ojo y tenía algunos problemas para hablar y caminar. Por mi propia experiencia, sé que todo derrame cerebral afecta de distinta manera al cerebro. Por lo tanto, es muy posible que por eso volviera al inglés o alternara el inglés con el checo”.

Lo que conocemos de los tres folios escritos a mano que había dentro del sobre, es lo que en una primera lectura rápida en directo pudo entender y destacar Hájková. ¿Cuánto más nos queda por conocer del texto?

“Diría que han escuchado ya al menos la mitad de la carta, o quizás más. Porque es un texto muy fragmentado, no es fluido, así que tendremos que adivinar muchas cosas. La verdad es que no fui capaz de leer algunas palabras, pero con calma y comparando las letras con las que aparecen en otros materiales, se entenderán. También llamaré a mis compañeros para que me ayuden”.

De izquierda: Tomáš Kotík,  Dagmar Hájková y Milan Vojáček | Foto: Khalil Baalbaki,  Český rozhlas

“Masaryk llevaba mucho tiempo pensando en la muerte”

Para la experta en Masaryk, el misterioso contenido del sobre ha satisfecho sus expectativas y otorga suficiente material para nuevos estudios e interpretaciones históricas, opina.

Foto: Michal Kamaryt,  ČTK

“Me alegra que al final no se tratara solo de una o dos frases, sino de un texto largo con el que podemos reflexionar e interpretarlo. Seguro que mucha gente dirá que no había nada sorprendente, que es banal y cosas por el estilo, pero cuanto más pienso en él, más le encuentro nuevas perspectivas. También porque eran pensamientos de una persona que no temía a la muerte, sino que llevaba mucho tiempo reflexionando sobre ella. Es muy interesante que cuando Masaryk llega a ese momento en el que cree que se acaba su vida, esté pensando en el Estado, un Estado que tenía grandes problemas. Era un Estado multinacional que tuvo que aprender a convivir desde el principio con las minorías. Era algo que preocupaba a Masaryk, por eso menciona a los alemanes, por ejemplo”.

Ese punto es el que, quizá, está dando más que hablar, sus referencias a las tensiones dentro de la Checoslovaquia multinacional, en la que convivían checos, alemanes, eslovacos, húngaros y judíos. Todo ello en pleno auge del nazismo en Alemania.

“Vivió con alemanes toda su vida, conocía su cultura, su mentalidad y los tomaba en serio”

La cultura alemana para Masaryk no era en absoluto desconocida, ya que estudió el bachillerato clásico en lengua alemana de Brno y luego en Viena, donde continuó sus estudios después en la Facultad de Filosofía de la capital del Imperio austriaco, antes de una estancia de un año en la Universidad de Leipzig, en Alemania.

A la población alemana de Checoslovaquia “hay que darles lo que les corresponde, pero no más”, dice Masaryk en esa especie de testamento político recién revelado.

Tomáš Garrigue Masaryk | Foto: APF Český rozhlas

“En el texto dice que debían entenderse con los alemanes y que estos debían obtener lo que les correspondía. Todavía tengo que analizar con mis compañeros qué quería decir Masaryk exactamente. Pero él vivió con alemanes toda su vida, conocía su cultura y su mentalidad y los tomaba en serio. La minoría alemana, de hecho, no era una minoría: eran tres millones de alemanes viviendo en Checoslovaquia. Y quería llevarse bien con ellos y lo demostraba también en el plano simbólico. En las celebraciones de la fiesta nacional del 28 de octubre, Masaryk iba al Teatro Nacional y luego el mismo día al Teatro Alemán para demostrar ese respeto y que tomaba en serio tanto a los alemanes como a los checos”.

¿Pero qué quería decir exactamente con que no había que darles de más?

“Quizá para eso debería remontarme a la Primera Guerra Mundial, cuando toda la propaganda de Masaryk se basaba en la oposición al plan pangermánico y advertía contra la presión alemana hacia el este. En eso se basaba su argumentación: en limitar el expansionismo alemán”.

90 años para abrir un sobre

Antonín Sum | Foto: NA,  f. Orbis Sum Antonín

La explicación de por qué no quisieron publicar estas anotaciones primero su hijo Jan Masaryk, el ministro de Relaciones Exteriores muerto de repente en tan extrañas circunstancias coincidiendo con el golpe comunista de 1948; y luego el secretario de este, Antonín Sum, que rescató los documentos de su apartamento antes de que los confiscaran las nuevas autoridades, pueden tener que ver precisamente con sus referencias a los alemanes. Ni siquiera en 2005, cuando Lumír Soukup, otro de los secretarios de Jan Masaryk, entrega el documento al Archivo Nacional, cree que sea el momento de abrir el sobre. Es Soukup quien deja dicho que se haga 20 años después, esto es, en 2025.

O tal vez no lo quisieran publicar por el lenguaje empleado por Masaryk, que pudiera verse como impropio de un presidente en aquella época. Así lo explica la historiadora Hájková.

“Quizá fuera por las expresiones abruptas o quizá no lo viera claro por la forma en la que Masaryk habla de su funeral, lo de comprarse un traje nuevo, etc. Quizá resulta demasiado pragmático, quizá lo que se espera es un lenguaje más embelesado y este podría haberle parecido demasiado realista, pragmático, terrenal. O quizá esas palabras dirigidas a los alemanes podrían haberle parecido inapropiadas. Bueno, diría que ahora nuestra sociedad piensa ya un poco diferente”.

Todos tontos, también Masaryk

Andrej Hlinka | Foto: Narodowe Archiwum Cyfrowe/Wikimedia Commons,  public domain

O quizá fuera por su ahora muy comentado uso de la palabra ‘hlupák’, o sea, tonto, estúpido. “Si La gente es estúpida, no hay mucho que se pueda hacer”, dice Masaryk. También dice que a la gente, de hecho, “le gusta ser tonta” pero que es algo que debemos combatir por medio de la discusión. Llama también hlupák al fundador del Partido Popular eslovaco, el sacerdote ultranacionalista Andrej Hlinka. Tras su muerte, de hecho, su partido, con Jozef Tiso al frente, estuvo en el poder de la dictadura clerofascista de la Eslovaquia tomada por los nazis.

Pero también a sí mismo se llama ‘hlupák’ Masaryk en las anotaciones. Seguramente en aquella época, ese uso del lenguaje para un presidente podría ser considerado un escándalo, pero puertas adentro, lo usaba, confirma Dagmar Hájková.

“Sí, usaba esa palabra, aunque tampoco tan a menudo. Pero sí, en su correspondencia se pueden encontrar expresiones de ese tipo como “esos tontos que no entendieron”.

Cuando los expertos concluyan, ahora ya sí, con toda la calma y el tiempo necesario, el estudio de estos nuevos mensajes de Tomáš Garrigue Masaryk, sin duda, volveremos a escuchar lo que tenga que decirnos el fundador de Checoslovaquia.

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