Lucy y Selam, los antepasados de los humanos de hace tres millones de años, ya se pueden ver en Praga
Es la segunda vez que salen de Etiopía y la primera que viajan a Europa. Lucy y Selam, los fósiles que revolucionaron el conocimiento que tenemos de la propia evolución humana, se exponen durante dos meses en el Museo Nacional del Praga. A la histórica inauguración acudieron sus descubridores, Donald Johanson y Zeresenay Alemseged.
Lucy vivió hace 3,2 millones de años y fue descubierta en 1974. Medía poco más de un metro y debía de tener algo más de 20 años al morir. Selam, que falleció a la edad de tres años, es más antiguo aún, sus restos se estiman en 3,3 millones de años y volvieron a ver la luz a finales del año 2000. Ambas hembras de Australopithecus afarensis son un factor clave en la actualidad para comprender la evolución del ser humano.
Hasta la fecha, el gran tesoro nacional de Etiopía, a donde acuden interesados de todo el mundo para ver estos huesos en el sótano del Museo Nacional en Adís Abeba, solo habían salido una vez del país para ser expuestos en varios lugares de Estados Unidos. Desde este lunes hasta finales de octubre, se pueden ver por primera vez en Europa, lo que el director del Museo Nacional de Praga, Michal Lukeš, califica como un hecho de enorme valor histórico para la propia República Checa.
“Es, sin duda, uno de los momentos más importantes de nuestra historia, y no es una exageración, ya que estos dos fósiles se encuentran entre el patrimonio cultural más valioso del mundo. Son, en esencia, las joyas de la corona, por decirlo de algún modo, de Etiopía y su pueblo. Prácticamente nunca han salido del territorio etíope. Por lo tanto, que nos los hayan prestado durante 60 días es un gran logro”.
El paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson recordó en la inauguración en el Museo Nacional de Praga el momento en el que descubrió a Lucy. Dijo que aunque entonces tenía 31 años y ahora 82, recuerda perfectamente aquel instante en una excavación en la que básicamente estaban encontrando muchos huesos animales. Pero en un momento tuvo que acercarse para hacer algo puntual a un área que no tenían muy explorada. Y cuando ya se estaba marchando, sucedió.
“Cuando regresaba a mi coche, a mi Land Rover, miré sobre mi hombro y vi este huesecito que está aquí, este codo. Y supe que no era de un antílope ni de ningún animal grande porque era muy pequeño. Así que pensé que podría ser de un babuino. Lo tomé del suelo y lo observé. Pude ver que la anatomía, la forma del hueso, era de un tipo humano. Luego miré más por el lugar y había fragmentos de cráneo. Luego miré hacia arriba, y había fragmentos de brazo, pierna y mandíbula, y en ese momento me di cuenta de que era parte de un esqueleto. Y lo más importante era que tenía más de 3 millones de años. En aquel momento de la historia de los descubrimientos en antropología, todo lo que tenía más de 3 millones de años en el árbol genealógico humano te cabía en la palma de la mano. Así que esto nos abrió una ventana completamente nueva. Y yo no sabía quién era, no sabía si era un nuevo tipo de humano, una nueva especie... No sabía si era hombre o mujer, no sabía mucho al respecto. Pero sabía que sería importante. Y, por supuesto, fue el descubrimiento que definió mi carrera como antropólogo. Era cumplir un sueño de mi infancia”.
Lucy, en realidad, fue primero llamada Dinkʼinesh, que en amárico siginifica “eres maravillosa”. Sin embargo, en aquella excavación de 1974, en la radio sonaba a menudo la canción de los Beatles ‘Lucy in the Sky with Diamonds’, y los propios arqueólogos empezaron a llamar así a la australopiteca, lo que seguramente le hizo ganar mucha más popularidad al hallazgo científico en los medios.
Erguida en el suelo, en casa en los árboles
También estuvo en la inauguración el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemseged, responsable del descubrimiento ya en el año 2000 del otro gran tesoro que expone el Museo Nacional de Praga, Selam, otra Australopithecus afarensis como Lucy, pero incluso unos cien mil años más antigua, y que arrojó muchísima nueva información, contó Alemseged.
“Sabemos que, por supuesto, caminaba erguida como Lucy y los demás, pero con Selam supimos que también tenía la capacidad de trepar a los árboles, lo cual era importante para evitar depredadores, alimentarse de los árboles o buscar refugio. Lo más importante de Selam es que son restos bastante completos, incluso más que Lucy, y son de una niña. Así conseguimos información sobre la infancia y la relación entre padres e hijos hace más de 3 millones de años. Así que no solo sabemos su aspecto, sino también su comportamiento, lo cual es importante para comprender todo el proceso de evolución”.
Fueron especialmente los omóplatos de Selam los que dieron esta nueva información de que si bien podía caminar erguida como nosotros, seguramente todavía se movía perfectamente también por los árboles, a diferencia de los humanos.
Las personas y sus antepasados
Antes de volver a su tierra, Lucy y Selam formarán parte hasta el 23 de octubre de la nueva exposición permanente del Museo Nacional de Praga ‘Las personas y sus antepasados’, en la que se recorre toda la evolución del ser humano, desde que nuestros ancestros bajaron de los árboles hasta la actualidad. Se trata de miles de artefactos entre los que se incluyen muchos hallados en tierras checas, explica el director de la institución Michal Lukeš.
“La primera parte, como su nombre indica, guía a través de la historia del ser humano y sus ancestros, el desarrollo y las etapas evolutivas de cada uno, y luego pasa a una segunda sala que está dedicada a la prehistoria, la prehistoria en Europa y en todo el mundo. La exposición conecta esencialmente esos tiempos antiguos del mundo con nuestra historia prehistórica europea”.
El gran interés despertado ha hecho que el Museo Nacional amplíe su horario de visita de 9h a 18h. Las entradas se pueden comprar online pero hay que reservar una hora exacta de ingreso para que el mayor número de personas, incluidas muchas que llegarán desde el extranjero, puedan aprovechar esta oportunidad histórica.






