Los Juegos Olímpicos “prohibidos”

Foto: ČT

Los Juegos Olímpicos se convirtieron después de la Segunda Guerra Mundial en una herramienta política, siendo boicoteados por países de ambos lados de la Cortina de Hierro. Las Olimpiadas “prohibidas” en la década de los ochenta serán el tema de la nueva edición del espacio 'Legados del Pasado, Testimonios del Presente'.

El deporte también escribe la historia global. En 1980 se efectuaron en Moscú los Juegos Olímpicos “prohibidos” para el mundo occidental. De hecho, Praga aspiraba a organizar esta edición de las Olimpiadas, pero las autoridades abandonaron esta idea tras la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968.

Precisamente la invasión soviética, pero en este caso en Afganistán, fue la causa del boicoteo de los juegos de Moscú por un considerable número de países. En dichas Olimpiadas participaron solamente 80 países y, en protesta a la invasión, muchos de los ganadores olímpicos se negaron a recoger sus medallas bajo la bandera de su estado. Según indicó para la Radiodifusión Checa el historiador Vojtěch Scheinost, el boicoteo de las Olimpiadas o el rechazo de la participación de diferentes países comenzó ya décadas antes.

“El boicoteo de los Juegos Olímpicos surgió como un gran problema después de la Segunda Guerra Mundial. Entonces no fue conveniente invitar a los países que provocaron el conflicto, como Alemania y Japón. Después se trató de países de ambas partes de la Cortina de Hierro. El primer caso fueron las Olimpiadas en Melbourne en 1956 en las que se negaron participar tres países europeos a causa de la invasión soviética a Hungría”.

Protección ante esmog o la delincuencia

Juan Antonio Saramanch, foto: public domain
Otros Juegos Olímpicos prohibidos, en este caso para los deportistas checoslovacos y de los países del Bloque Soviético, tuvieron lugar en 1984 en Los Ángeles.

Las autoridades comunistas argumentaron con excusas como la necesidad de proteger a los deportistas ante el exceso de esmog, un transporte local sobrecargado o el exceso de delincuencia, explica Scheinost.

“En cuanto a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles se hablaba de una pésima situación de seguridad. Es verdad que las estadísticas de aquel entonces revelaban que la ciudad sufría una alta tasa de delincuencia. Además, en los juegos Olímpicos de Múnich, ocho años antes, fue cometido un atentado a los deportistas israelíes”.

Los representantes del Comité Olímpico Internacional hicieron un gran esfuerzo para desmentir las preocupaciones del mundo. Su entonces presidente, Juan Antonio Samaranch, visitó en persona a los países del Bloque Soviético para tranquilizarlos y convencerlos que participaran.

Las Olimpiadas de Los Ángeles (1984), foto: public domain
Finalmente, las Olimpiadas de Los Ángeles contaron con una participación récord, de 140 países, y los comentaristas las calificaron de las mejores organizadas de la historia.

Aún así, el aparato soviético siempre encontraba excusas para no enviar a sus deportistas a Los Ángeles, indica Scheinost.

“Decían, por ejemplo, que Estados Unidos no habían conferido visado a un funcionario soviético o que no daban permiso para anclar un barco soviético. Todos estos eran asuntos posibles de solucionar. No obstante, no hubo voluntad para resolverlos”.

El día más oscuro de la historia deportiva checa

Como el día más oscuro de la historia deportiva checa fue señalado el 12 de mayo de 1984, cuando las autoridades decidieron oficialmente que el equipo nacional no viajaría a Los Ángeles.

Como el día más oscuro de la historia deportiva checa fue señalado el 12 de mayo de 1984, cuando las autoridades decidieron oficialmente que el equipo nacional no viajaría a Los Ángeles.

El rotativo checoslovaco Rudé Právo publicó ya antes que los Estados Unidos abusaban de las preparaciones de los juegos para imponer sus metas políticas, provocando campañas antisoviéticas. Se publicó asimismo que las organizaciones anticomunistas habían colocado cerca de las residencias de los deportistas de los países soviéticos centenares de puntos informativos para difundir su campaña anticomunista. Se criticaban también las altas tasas impuestas por el alojamiento y por la participación en general.

Siguiendo la campaña negativa, así informó la Radiodifusión Checa sobre el ambiente de los Juegos Olímpicos.

“Un corresponsal de la agencia de prensa japonesa Kyodo informó que la villa olímpica de Los Ángeles se parecía más a una base militar o a una prisión. Encima del alojamiento de los deportistas, escondidos detrás de unas paredes con nidos de ametralladoras siempre circulan helicópteros y la guardia armada no se despega de los habitantes de la villa. Hablar con los deportistas se puede solamente con un permiso especial en una sala que se parece a una prisión”.

A Los Ángeles no viajaron ni los deportistas de otros países del Bloque Soviético, con la excepción de Rumanía. Supuestamente, los países siguieron la orden de Moscú, emitida el 8 de mayo. Las autoridades señalaron como motivo del boicoteo el creciente chovinismo y antisovieticismo en Estados Unidos. No obstante, se especula que el motivo principal fue simplemente una venganza por los Juegos de Moscú, que contaron con una baja participación.

Foto: ČT
El equipo olímpico checoslovaco se encontraba entonces en una forma perfecta y tenía grandes expectativas en cuanto al número de medallas. Los mismos funcionarios trataron de convencer a las autoridades que cambiaran de opinión y les dieran permiso para participar, prosigue Scheinost.

“El vicepresidente de la Unión de Educación Física y Deporte de Checoslovaquia, Rudolf Dušek, les recordó que se estimaban ganar hasta 70 medallas. Sin éxito. En lugar de viajar a Los Ángeles, los deportistas checoslovacos se vieron obligados a luchar por las medallas en la competición soviética Fraternidad en Moscú”.

A parte de una gran decepción y tristeza de los deportistas, la prohibición de viajar a Los Ángeles desembocó en una tragedia humana, según cuenta Vojtěch Scheinost.

“Evžen Hadamczik fue seleccionado como entrenador del equipo nacional que debía defender las medallas ganadas en Moscú. Hadamczik se había preparado mucho, era muy popular entre los jugadores y cuando descubrió que no iba a Los Ángeles, y además sufría una enfermedad grave, se suicidó”.

Jiří Kejval, foto: Šárka Ševčíková, ČRo
El rechazo de participar en las Olimpiadas representó una gran decepción también para el equipo de los atletas, que el año anterior en el Campeonato Mundial en Helsinki habían ganado nueve medallas. Unas grandes expectativas tenían también los ciclistas, los levantadores de pesas y los balonmanistas.

Las autoridades además obligaron a varios deportistas a declarar oficialmente que apoyaban el boicoteo de la participación.

Los deportistas recibieron una disculpa oficial 30 años después, el 12 de mayo de 2014, de la mano del presidente del Comité Olímpico Checo, Jiří Kejval, que organizó en el Senado Checo una fiesta conmemorativa.

Los Juegos Olímpicos de Verano en 1988 en Seúl volvieron a reunir a casi todo el mundo, excepto Albania, Etiopía, las Seychelles, Corea del Norte, Cuba y Nicaragua.